El Rey del Marisco

Por XtremeChuy

A un costado del Metro Sevilla, en medio de locales de triste fachada, está la entrada a un lugar extraordinario que semeja a una Alicia glotona. Entré por aquella puerta a lo desconocido, pasando por un local y entrando a un condominio que ha sido adaptado a la necesidades del negocio.

El lugar es poco glamouroso, por un momento creí estar en una fiesta de vecindad, pues se come en lo que sería la sala, la recámara. Como ya lo dije antes, esto era (de la mitad pa’ tras aún es) un condominio.

Así es como llego al Rey del Marisco.

La carta tiene varios precios que, a primera impresión me asustaron. Pocos bajan de 50 pesos, pero con todo y todo sigo adelante, no por nada me recomendaron el lugar.

De entrada pido una quesadilla de camarón, mis acompañantes piden cóctel de camarones, una tostada de ceviche y creo que ya… ahí viene mi primera sorpresa: Aquí no sirven la típica tortillita de maíz dorada y con un par de camarones… no, no, no, no… aquí sirven una tortilla grande, con varios camarones, dándome una nueva concepción de las quesadillas.

El plato fuerte en mi caso fue un filete a la diabla. Por un momento creí que pedir camarones a la Hawaiana hubiera sido un tanto repetitivo (la próxima vez que vaya, no perdonaré ese platillo), mis acompañantes pidieron un alambre de camarones (¡Ah, bárbaros, que buena versión de los alambres!) y un filetito de pescado (sí, de esos que ponen en la harina esa que no sé como se llame (creo que ese aún está en las entradas, pero no desconfíen).

Y viene la segunda sorpresa: veo llegar un plato de buen tamaño, en el cual aparte del filete y la respectivaDSCF0025 guarnición de lechuga viene una porción nada despreciable de paella (sí, con todo y almejas… creo que no traía carne de puerco o salchicha… olvídenlo, ya no es paella), esto coronando el arroz con un camarón de buen tamaño.

El alambre de camarón, adeáms de venir de buen tamaño, estaba acompañado por las mismas guarniciones y el filetito de pescado no sólo era de buen tamaño, era de un tamaño fenomenal, bien puede ser un plato fuerte (si es que no lo es… aún sigo con la duda) y adivinen… sí, acompañado de las mismas guarniciones.

Estos platillos ya superaron la prueba del pesaje, son de un tamaño genial, ahora está el sabor: No salí defraudado de ninguno de los platillos, todos tenían lo suyo, el alambre con abundante queso, el filete a la diabla con su respectivo picor, el filete… pues sin pena ni gloria, pero pensemos en que no hay mucho que inventarle; las tortillas del lugar están hechas a mano, eso siempre es un plus en un mundo de producción en masa.

Las bebidas son diversas y van desde aguas de sabores, limonadas o cervezas. Hay para todos los gustos, para aquellos melindrosos que no gustan de comer mariscos también podrDSCF0027án disfrutar de un buen trozo de carne de res, enchiladas o algo que no venga precisamente del mar.

Recomiendo el lugar, ampliamente, pero advirtiendo a quienes lo visiten que piensen en que están en una fiesta de vecindad, donde te acomodan en la sala o en el balcón, estén dispuestos a perderle el amor a doscientos míseros pesos (entiéndase como precio promedio por persona).

La forma más fácil de llegar es saliendo del metro Sevilla (dirección Pantitlán) caminar a mano izquierda y caminar unos cuantos pasos, hasta el #464 y listo… ya llegaron.

Si piensan ir en auto busquen la forma de llegar al #464 de Av. Chapultepec, está entre la glorieta de insurgentes (que ya ni es glorieta) y Chapultepec… en dirección a insurgentes. El teléfono es 5511-1696.