No sé por qué no averigüé el nombre de las tortas de las que hoy voy a hablar. Sí lo busqué, lo juro, pero no había nombre a la vista. Las de al lado izquierdo son “oaxaqueñas” y las de a la vuelta son ”poblanas”, pero estas… éstas son anónimas y muy discretas.
El rumbo es curioso: Tiene una dosis de encanto, decrepitud y sordidez. Está frente a la Plaza de San Juan, que está al lado del Mercado de San Juan, una muy buena gourmetería. Justo en esa esquina termina el archifamoso Callejón de Dolores (Barrio Chino). A media cuadra, sobre Ayuntamiento, está la Iglesia del Sagrado Corazón, que está siendo remodelada y que es hermosa. Y está a tres cuadras del Eje Central y a dos de la Avenida López, en donde hay unos ejemplos muy interesantes de Art Nouveau.
Otra vez, conservo hermosos recuerdos de ese rumbo y, a diferencia de la comida china, puedo decir que estas tortas anónimas son estupendas, hasta frías. Nunca supe su nombre. Un día “aparecieron” y sólo volvía y volvía por ellas. Creo que preferí no cambiar esa costumbre.
Y son increíblemente sencillas: Hay de pavo y de pierna al horno y de carnitas. Las tortas se sirven en unas pequeñas teleras que no alcanzan a llenar al más frugal de los comensales y sólo llevan aguacate y chipotle. Nada más. Y no necesitan nada más.
Las tortas son pequeñas y cuestan 27 pesos, pero vaya que lo valen. El lugar es un pequeño mostrador “empotrado” en el muro de una cantina, frente al que hacen fila familias enteras para comerse una de estas tortas sin nombre, pero muy conocidas.
No se las pierdan.
Las tortas anónimas están en la esquina de la Cuarta Calle de Dolores, esquina con Ayuntamiento. Pero recuerden, son las que están sobre Dolores, justo a la entrada de la cantina.
Y ahora les dejo esto que he estado escuchano. Espero que Youtube no lo desborre. Es Natalia Lafourcade con Celso Piña.
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