Delirio

Así se llama el nuevo bistro de Mónica Patiño, una de las chefs más famosas de México. Un día pasé sin querer frente a su restaurante y acabé volviendo minutos después con uno de mis mejores compañeros de antojos: Héctor Zamarrón.

El bistro es muy, muy ondero. Uno se siente transportado a Londres, Nueva York, París o Roma. Parecería que llenaron el lugar con muebles que sobraban lo mismo en un despacho de diseño, igual de un taller mecánico, pero si uno se fija bien, nota que cada detalle está cuidadosamente estudiado para causar esa impresión.

Además, el lugar está repleto de anaqueles en donde se exhiben las salsas, aderezos, dulces y conservas que prepara la firma MP.

A Zamarrón y a mí nos entusiasmó que hubiera un menú del día por sólo 70 pesos. Había dos sopas, dos guisados y cada guisado estaba acompañado por tres tipos de guarniciones. Incluía el agua.

Parecía muy buen trato, pero en realidad no lo fue tanto, aunque sí muy divertido. Verán, en cuando ordenamos se fue la luz, así que no había modo de calentar la lasaña de vegetales que venía en el menú (el pollo ya se había acabado).

La chica de la caja ofreció darnos tres guarniciones (frías) en lugar de dos, pero como sabíamos que no nos íbamos a llenar, además ordenamos una baguette vegetariana y una de prosciutto (jamón).

La baguette de vegetales es lo más rico que he comido en mucho, mucho tiempo. Tiene berenjena, calabacita, hongos y pimiento rojo a la parrilla y un poquito de queso. ¡UFFFFFFFFFFFFF! Deliciosa.

La de jamón no está mal, pero me quedo con la de vegetales. La verdad es que no recuerdo mucho de la sopa y las guarniciones no eran nada del otro mundo. Lo que sí recuerdo es que la lasagna no fue lo que esperábamos. La sirvieron demasiada fría y la berenjena estaba un poco correosa.

La verdad es que estábamos un poco decepcionados, hasta extrañados, pero no nos duró mucho porque entonces pedimos el café y el postre (no incluidos en el menú). Héctor escogió unos merengues de café y almendra (mmmmuuuuy buenos), yo, un pastel de limón.

La rebanadita de pastel de limón cuesta 15 pesos y el pan está súper fresco, parece remojado en algún jarabe y al morderlo uno puede sentir la rayadura de limón con la que está hecho. ¡Slurrrtppppppp!

Si uno se apega al menú, gastará unos 70 pesos, pero vale la pena invertir un poco más para probar el café y un rico postre.

La visita al Delirio vale la pena, pero ojalá acaben pronto con el ajetreo de la apertura y TODA la comida sea tan buena como el concepto.

Delirio
Monterrey esq. Álvaro Obregón
Colonia Roma

Hoy, les dejo la canción favorita de Aurora, aunque reloaded y translated por Los Fabulosos Cádillacs y también la original, para que hagan sus comparaciones. Pd: Aurora es algo así como lo que les contaba la vez pasada. Llegó sin que la buscáramos, encaja perfecto acá en Publimetro y le encanta COMER!!!!

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