Archive for February, 2010

Ni picha, ni tacha, ni quiero batear…

Posted by fredhel on February 23, 2010
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Mario y Fernanda se conocieron en el clásico, “Yo llevo un amigo y tú llévale una amiga… ” Beatriz y Marco eran mega amigos y a veces amantillos, Fernanda era la mejor amiga de Bety y Mario el mejor amigo de Marco, así es que cierta noche se juntaron los cuatro.

Por suerte Mario y Fernanda se encantaron, hubo química inmediata, y así los cuatro fueron a alcanzar a otra banda que ya estaba en un bar completamente X, (de esos en los que cuelgan mil madres en las paredes y según son bien chics y divertidos, pero no había otra opción y menos en miércoles).

Salieron ( o más bien los corrieron…) a eso de las 2 de la mañana, pero se la estaban pasando tan bomba que decidieron seguirla en casa de Marco, pero ya nada más los cuatro.

Marco y Mario se metían algunas cosas, en tanto Bety y Fernanda eran sólo las clásicas observadoras que ni se espantaban y respetaban profundamente las narices ajenas…

La fiesta para cuatro se prolongó hasta las cinco de la mañana, bailaron, cantaron, rieron hasta las lágrimas, jugaron caras y gestos, basta, Jenga, manotazo, bueno cualquier cantidad de cosas ochentosas que los divirtieran y así fue, (a poco no es increíble cuando haces una gran fiesta con tan poca gente, eso de estar en el mismo mood no tiene precio… sólo claro, lo que gastes en el seven…)

Mario llevó a Fernanda a su casa pero ni un besito en la boca se dieron, se cayeron poca madre, pero como que ella se bajó con prisa de la nave, andaba medio peda y decidió que era mejor así, Mario intentó besarla pero a pesar de los movimientos torpes de Fernanda ella pudo voltear la jeta de volada y dejarlo con la trompita tiesa.

Pero claro que eso no iba a quedar ahí, ese fin de semana Bety organizó un viajecito a su casa de cuerna, pasó el viernes en la tarde por Fernanda. Mario, Marco y colados llegarían el sábado.

Ya el asador estaba prendido, y los bikinis bien puestos, (en resumen, toda la carne en el asador), a eso de la una de la tarde se dejaron caer estos cabrones, con otros 3 amigos, total que sólo eran Fer, Bety y cinco hombres bastante desmadrosos, borrachos y quién sabe qué más.

Entre chela y chela, el boli en la alberca, las arracheras, la musicota y el atardecer, Bety y Fer se pusieron bastante pedas, y ellos la verdad es que normal, no se si por grandotes o porque se metían algo más podían aguantar más vara, menos Marco, que aún con su 1.94 de estatura terminó en un camastro cual fardo y nadie lo podía levantar, nomás lo taparon para que no se lo tragaran los moscos.

Fernanda estaba decidida a que ese día, sí le prestaría el equipo a Mario ( y no el de buceo eh, ni el snorkel, ni el visor, o las aletas de rana…)

A eso de las 9 de la noche sonó el celular de Fernanda, era su hermano, quien le pedía se regresara al DF porque su otro hermano puberto se había caído de la moto y sólo ella tenía tarjeta de crédito pa´ pagar el hospital… UTAAAA! ¿¿¿a esa hora toma un camión y regresa al DF peda???, Mario se ofreció a traerla, pero ella lo vio medio pedo y no quiso que fueran tres los accidentados (peda pero no pendeja ¿veeen?… sólo aceptó que la llevara a la terminal del Casino de la Selva pa retornar…

Arreglado el desmadre del púbere raspado y demás; pasaron un par de semanas, Mario se había comunicado algunos días, quesque pa´ preguntar por el mocoso, pero más bien ya le andaba por toquetear a Fernanda y a ella ni se diga el pinche pelón la volvía loca (me refiero a que Mario estaba rapado eh…).

Ese viernes su cuata Laura organizaría una mega fiestota en un frontón de casa de su abuela, Fer le dijo a Bety para que invitara a Marco y por ende a Mario, pero Bety se iba con sus sobrinos a Disneylandia ( mmm, pa qué, si acá tenemos al Cornelio reciclado mejor conocido como “SISFLAIS”…) total que Fernanda estuvo días sin atreverse a llamarle a Mario, hasta que se agarró las bragas y le marcó el mismo viernes, con tan poca antelación era lógico que Mario ya tenía plan con sus vagos amigos, pero con tal de ver a la Fer, le dijo pásame la dirección y te prometo que te caigo.

Fernanda estuvo cotorreando con toda su banda, pero siempre pendiente de la puerta, dieron la una y las dos… (ya las tres nel, si no es rola CA!) hasta que medio se desesperó y ya la neta comenzó a tomar más y se olvidó de esperar a Mario.

  Justo cuando iba por otra chela, caminando apretada entre la gente, Mario la encontró, de inmediato la abrazó, vaya, la estrujó y se dieron unos besos de concurso, de campeonato, era como si de repente toda la banda de la fiesta hubiera desaparecido y la música se había apagado (¿lo han vivido? ¿a huevo no?) .

- Qué onda Fer, traigo una tacha ¿le entras…?

¿HUH?, Fernanda se sacó de onda cabrón, en su vida se había metido más que chochos de homeopatía para la dermatitis… pufff, no sabía si decirle yes or “nou”, y todo le pasó por la cabeza, (ya saben, la puta ardilla que gira y gira como si estuviera dopada), “Si le digo que nel va a decir que qué ñoña, si le digo que si y me la trago sepa la madre cómo chingaos me voy a sentir… ah ya se!

-Sí va, dame la micha… ( No Adela Micha…)

Mario la partió en dos, se comió una mitad y le metió la otra a Fer … ella la guardó un segundo bajo la lengua y en cuanto Mario se distrajo la escupió…

En la casa estaba el cuarto de la podadora, Mario lo detectó de volada y comenzaron a fajar intenso Mario metió mano y logró que Fernanda tuviera un orgasmo “manual” ipso facto y hasta le cuestionó por qué usaba una tanga roja ( eso qué, cada quien usa las bragas del color que le da la gana)…  de repente sonó el celular de Mario, era uno de sus camaradas, diciéndole que Marco estaba mega pedo, que tenían que llevarlo a su casa porque quería agarrar a besos a todas las de la fiesta y estaba por provocar una madriza MASIVA… Chales! . Salieron del cuarto de escobas acomodándose la ropa y el cabello, Mario le dijo a Fer, “vienes o me esperas a que lleve a este hijo de puta”.

¡Ni madre! pensó Fer, me voy con él, esta vez no se me escapa… Pero Marco estaba tan pedo que también quería besar a Fernanda, entonces Mario le dijo, Nel quédate ahorita regreso por ti! te juro que regreso, ando bien prendido!

¡AYYYYYYY! esto parece maldición pensó Fernanda, a este paso me lo voy a ir tirando hasta navidad y ¡apenas es marzo chingá!.

En lo que Mario llevó al lastre de Marco a su casa, y regresó pasó casi una hora, pero el efecto de la tacha en Mario apenas prendía, le llamó a Fer y la sacó de la fiesta, “te espero afuera”, Fernanda ni se despidió, salió como cohete y se trepó a la nave de volada… Ambos vivían en casa de sus papis, tons tenían que ir al hotel… Pero Mario no la quería llevar a cualquier hotel… casi llegando a uno de lujazo, se percató que había perdido la cartera misma que recuperarían al otro día en el  puto cuarto de escobas, pero a esa hora, cómo coños hacer memoria con la tacha, de dónde diablos se había perdido… y la calentura ya reventaba las ventanas de la nave…

Llegaron a un motel de un cuarto de estrella, o bueno ni del piquito más chiquito de la estrella, 200 varos, mismos que pagó Fernanda, al menos había botellas de agua para la culera sed del Mario que andaba tachuelo, el pedo aquí es que Fernanda estaba completamente sobria, pero no le podía confesar a Mario que había escupido la puta pastilla por marica.

Entrando al cuarto se quitaron la ropa de esas veces que casi quieres romperla para que salga más en chinga porque la calentura ya no te da pa más…. ¿Güey traes condones? ¡¡¡¡MIERDA!!!!! estaban en mi cartera…. ¡NOOOOO MAAAMMEESSS!, a ver voy a salir con el chalán éste, seguro vende, sólo les alcanzó para una cajita con tres y de marca desconocida…
Agarrando de nuevo el patín porque tuvo que vestirse, pues hasta descalzo salió, regresó y ahora sí, duro y duro, sin parar, en la cama, el buró, la regadera, el tapete, la silla, A, B, C, D… X,Y,Z… arriba, abajo, en medio, por los chescos, bli bli, bla bla… Mario no paraba, mientras que Fer ya no podía un segundo más, así es que ya en una de esas tuvo que sincerarse…. ¡PARA! ( y no precisamente en nombre del amor), “wey, escupí la tacha, ya no puedo más, neta no estoy en tu canal… YAAAA no puedo!

Mario se congeló de repente… ¿Por qué no me dijiste?, y encima la escupiste, me la hubieras dado… porfa otro ratito… No, no y no, ya no puedo, me duele todo, ya ni siento tengo calambres en las nalgas, ya! QUIERO DORMIR POR FAVOOOORRRR YA ES DE DÍA!!!

Mario se metió de nuevo a la regadera pa bajarse un poco el efecto, y Fernanda ya estaba roncando…

Al otro día, Mario la despertó tiernamente… “Tengo algo que confesarte también… aparte de la tacha me metí en casa de Marco una pastillita azul…”
“Ya decía yo, que cómo diablos no se te bajaba, chales creo que no podré sentarme bien en todo el día…” comentó Fernanda.

Salieron con el sol brillante y el calor de marzo, no podían ni ver pinche vampirazo y ni a gafas llegaban, Mario no podía manejar, el volante ardía. Fernanda estaba cruda, mareada, con hambre y le dolía todo…

La dejó en su casa… “Oye date un baño y regreso por ti para ir por unos mariscos ¿no?… Fer con tan sólo pensar en las almejas vivas que se retuercen con la salsa valentina, casi vomitó.

“No, neta gracias, mejor vamos al cine mañana ¿va?.

Al otro día, fueron a ver… MISIÓN IMPOSIBLE 2.

Fact SEX&DF: Las mujeres no somos mandonas, sólo tenemos mejores ideas…

fredhel.cuesta@publimetro.com.mx

Fredhel@Twitter   – Gracias por seguirme!!!!

Paciencia, ya mero publico todas sus historias, me voy a clonar para lograrlo.

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Martín tenía un violín…

Posted by fredhel on February 16, 2010
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Martín era un virtuoso de la música, desde niño aprendió a tocar el piano, el saxofón, la guitarra, y el violín. Hoy a sus 32 formaba parte de una gran sinfónica.

Era un tipo recatado, extremadamente culto, había vivido en Nueva York y Europa, invitado por otras sinfónicas locales. Ya conocía toda clase de mujeres, además de ser el mejor violinista era bastante galán; alto, delgado, de cabello castaño y ojos aceitunados, no era atlético pero se alimentaba bien, su problema era que estaba aburrido de las mujeres que eran tan iguales a él.

Cierta mañana después de un ensayo, se le ocurrió ir a la Hemeroteca a ver si algunos diarios del pasado podían inspirarle nuevas ideas, pues también escribía por hobbie para la sección cultural de una gaceta urbana.

Ahí en la entrada estaba Dalila, morena, de ojos negros grandes y cejas pobladas, cabello negro decorado por algunas rastas y trencitas de colores, aretes largos artesanales y prendas al estilo Rigoberta Menchú, arracada en la nariz, muchas pulseras de cuero, y alpargatas. Dalila estaba por terminar la carrera de letras y hacía su servicio social en la Hemeroteca.

Era culta, y le encantaban las artes, muchas veces acudía sola a los conciertos de la sinfónica, y alguna vez ya había visto a Martin, pero como que perdido entre los smokings negros…

Martín le entregó su credencial. Dalila la recibió y sólo al ver su foto alzó la mirada. Era el violinista en persona, pero como era tan seria, casi ni gesticuló, aunque el corazón le golpeaba el pecho cual tambor coyoacanense.

Tomó los datos y le indicó al Martín por dónde ir… Él de inicio, no se percató de lo que le causaba, hasta que bajó un par de escalones, el olor a sándalo de Dalila lo había cautivado y se quedó grabado en su memoria olfativa por días.

De salida, Martín ya no la vio, volteó hacia todos lados pero no estaba, recibió su credencial de manos de un poli y fue por un café…

Dejó pasar un día, y regresó a la hermeroteca, pero tampoco vio a la morena, por el contrario, en el mostrador estaba una grandulona bigotona y malencarada, que olía a cigarro en 10 metros a la redonda.

Martín le preguntó a la jendarma que en donde estaba la chica de las rastas, la enojona le contestó a regañadientes “su horario varía, es de sevicio social, viene cuando le da la gana”. (MMMTA!)

Pasaron algunos días hasta que era sábado de sinfónica, Martín pasó al frente con su violín, y vio a Dalila sentada en primera fila, se emocionó pero tuvo que respirar e iniciar con su solo…

Al finalizar el concierto Dalila se había marchado, pasaron dos días y Martín volvió a la hemeroteca, pero desde la entrada vio a la gorilona y ya ni quiso entrar, entonces fue a la cafetería… y ahí estaba Dalila endulzando su café latte…

“Hola, tú trabajas en la hermeroteca ¿verdad?

Dalila hizo una cara como obviando la pregunta y sarcástica le respondió… “Y tu tocas el violín en la sinfónica…¿verrrrdad?”, como era hippie no le pudo decir, “osea hello”, pero con el tonito lo dijo todo.

Así tomaron café, pretendiendo que no se gustaban tanto, que tan sólo podían mantener una buena charla y cada quien regresar a sus actividades, pero no podían engañarse había una química innegable entre los dos. Dalila era tan hippie que odiaba la tecnología y no tenía celular ni e mail, ni “feisbuc” ni similares, así es que Martín se las vería negras para poder localizarla después de ese encuentro, pero sabemos que cuando se quiere, se puede. (¡A huevo!)

Martín la buscó de nuevo en la universidad hasta que la encontró; esta vez la invitó a su casa porque quería interpretarle una pieza en su violín.
Dalila seria y dudosa aceptó.

La casa de Martín parecía un castillo en Tlalpan, en ese lugar vivían sólo artistas, pintores, escultores, músicos y escritores, para Dalila fue como entrar al cielo, la casa tenía un aroma a madera que la sedujo, Martín la sentó en el gran sillón de terciopelo color vino de la sala y sacó su instrumento, bueno su violin, -pa que me entiendan-, (conste que no dije su órgano o algo así, estamos chupando… bueno! bebiendo tranquilos! CARAY), Dalila traía una falda larga que se enredaba de una sola pieza y se cruzaba, pero al sentarse se abría delicadamente y mostraba una de sus lindas piernas y sus pequeños pies que calzaban alpargatas.

Matín comenzó a tocar, ella sólo cerró los ojos, mientras sentía el aroma del incienso, y se transportó a otro sitio sensual y sublime, fue como tener sexo lento y placentero, pero sin siquiera darse un beso, Dalila vio el estuche de un saxofón y le dijo, “Qué chingón, yo tengo por ahí una historia con un saxofón, pero no puedo contártela ahora…”
Transcurrió la tarde, tomaron té y Dalila se fue a casa. Ese primer encuentro los había dejado marcados.

Al otro día Martín la buscó, pero no la encontró, y así pasó casi una semana, hasta que la volvió a ver en primera fila en el concierto del domingo a medio día, Martín sintió miedo que ella se moviera de su lugar antes de terminar el concierto, pero no podía decirle nada desde el estrado, sólo la miró, sonrió y le guiñó el ojo, esperando que la hippie entendiera que no debía irse.

Y así fue. Cuando la sala quedó vacía Martín salió con todo y estuche, invitándola a comer. Fueron al centro de Tlalpan (era una zona que se adaptaba con la personalidad de ambos), después de ahí cayendo la noche, fueron a casa de Martín… Dalila se volvió a sentar en el mismo sillón, Martín se le puso cerquita y despacio iba a besarle el cuello, Dalila lo detuvo y le dijo al oído, “Trae tu sax, abre mi falda y ponlo entre mis piernas, quiero sentir la vibración mientras lo tocas”.

(UFFFF, “qué alternativa me salió ésta”, pensó Martín, en toda su vida musical, ninguna mujer le había pedido tal fantasía, es más casi a todas sus chavas les cagaba la música clásica). Martín se levantó como resorte del sillón y fue por su saxofón, Dalila abrió un poco su falta y se colocó en la salida del sax, Martín hincado a la orilla del sillón comenzó a tocar. Dalila se movía lentamente hacia atrás y hacia adelante, recargaba su espalda y se incorporaba de nuevo, siempre cerrando sus ojos, su aroma a sándalo se esparcía con el aire del sax… Martín terminó la pieza, dejó el sax a un lado y se disponía a besarla, cuando… “¿Tú también tocas el chelo verdad..?

Martín sólo asintió con la cabeza, estaba sacado de onda, porque lo que hacía Dalila lo prendía cabrón, pero a la hora de la hora, ni un beso le había podido dar.

- “Me voy, la próxima vez que nos veamos, ¿tocarías el chelo para mi?”,
-Sí claro,¿ no te quedas a cenar…?
-No ya es tarde, mañana tengo clase de siete, gracias.

Martín le pidió un taxi y la acompañó hasta la puerta, despidiéndose con un beso en la frente.

Al siguiente día la buscó en la hemeroteca, el efecto que Dalila causaba en Martín era irracional, cada vez la deseaba más.

- ¿Hola, vienes a ver los diarios?
- No, vengo a verte a ti… ¿puedes comer hoy?
-No, no puedo toda esta semana, estoy en exámenes finales, pero el domingo te busco en el concierto.
(¡¡¡Una puta semana!!!! pensó el violinista -sin tejado- a ver cómo le hago pa’ aguantar).

Como los machos (pero los buena onda, no los ojetes frustrados, misóginos), se aguantó y esa semana no dejó de tocar por horas y horas todos los instrumentos y partituras que tenía en su casa.

El domingo, cuando pasó al frente, volteó hacia las primeras filas, pero no vio a Dalila por ningún lado, él sabía que su violín expresaría su desencanto, aunque el público no lo notara.

La sala se vació, como no vio a nadie, salió por la puerta de atrás del auditorio, caminó hacia el estacionamiento, y Dalila llegaba corriendo…

Faltándole el aire, gritaba, ¡Martín, espera!

Él dejó el estuche en el techo del auto y corrió a abrazarla, pero ella le dio un ligero empujón (Uta! ya estuvo ¿no?)… Ella sólo le dijo: ¡Pintura fresca!, te tengo una sorpresa, pero invítame un café…

Martín no sabía ya qué pex con esta tía, pero esta vez sí estaba decidido a tocarla, sí a ella, ¡no a la guitarra!

Después del café, llegaron a casa de Martín, pero esta vez Dalila no se sentó en el sillón… ¿Cuál es la silla en la que te sientas para tocar el chelo? (¿HUH?, esta chava y sus preguntas, ¡y eso qué!).

“Tráela y siéntate, pero no saques el chelo… ”

Las gafitas del músico sólo se empañaban, neta ya no sabía qué hacer con esta hippiteca, pero el factor sorpresa siempre le excitaba más…

Ya medio a huevo Martín acercó la silla, y se sentó con jeta de; “Y ahora a ver qué pedo” (esta vez ya no calientes el boiler si no te vas a bañar… pensó)

Dalila comenzó a quitarse la ropa poquito a poco, se soltó el cabello y ya no traía su par de rastas.

La sorpresa de Martín fue cuando la vio completamente desnuda, además de su lindo, torneado, curvilíneo y femenino cuerpo con esencia de sándalo… Dalila se había tatuado con henna (en coyoacán claro) las partes más importantes del violoncello…

Ya desnuda se colocó entre sus piernas, levantó sensualmente el brazo derecho, y le dijo… ¡Tócame! , tómame de la escotadura, toca mi puente y mi cordal, hazme sentir tu música…

(¡¡¡Orale!!! yo creo que ni el mujeriego de Motzart alguna vez vivió lo que estaba experimentando Martin…)

Así suavemente “la interpretó”, la melodía terminó con un “molto vivace” en el tapete de la sala, el grito del orgasmo de Dalila parecía un final de ópera…

A partir de esa tarde, esta pareja fue inseparable, en cuanto Dalila terminó la carrera se fue a vivir a casa de Martin y uno de los primeros regalos del violinista a su musa, fue sin duda un teléfono celular…

Fact SEX&DF: Yo no sé mucho de música, pero sí sé que hay hombres que saben tocarla muy bien, y otros que, deberían dedicarse a otra cosa…

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A todas y todos los que me leen miércoles a miércoles gracias, y gracias a los que me echaron porras cuando aún no tenía escrita esta historia.

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El Becado

Posted by fredhel on February 09, 2010
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Paolo estaba por cumplir los 21 años, llegó al DF de una pequeña provincia italiana llamada Urbino, (yo la compararía con Celaya…) El chico estaba estudiando para chef y consiguió una beca de intercambio para aprender cocina mexicana gourmet en la gran urbe.

Como muchos extranjeros (ignorantes, claro), Paolo imaginaba que México era una especie de desierto con burros, pencas nopaleras y enjambres de paja rodando por las polvosas carreteras vacías.

Se le hizo fácil aceptar el viaje y la propuesta, Paolo llegaría a casa de una linda familia católica que prometía cuidarlo y protegerlo de todo mal…

El mocosito despertó con el aviso de abronchen sus cinturones que vamos a aterrizar… asomó su carita de Peña Nieto por la ventanita quedándose en shock al ver que la gran urbe no terminaba en ningún cuadrante, eran edificios y más edificios, nada de desierto, nada de burros, nada de nada… Su primer shock fue cuando llegó al aeropuerto, andaba medio perdido, pero por fin llegó a migración, pocas fueron las preguntas que le hizo la chica del módulo, pues la monita se quedó pendeja al ver lo guapo que era a pesar de su baby face ; Altísimo, delgado, ojos azules enmarcados con cejas, pestañas y cabello castaño, nariz grande pero perfecta y una boquita ultra besable, esa era la primer señal de que el pequeño chef iba a tener una maravillosa temporada de ligue en esta ciudad, (pues seamos honestos, personajes como estos rara vez caminan por las calles).

La familia Hernández ya estaba esperándolo con su letrero chafita afuera de la llegada internacional. Ahí estaba toda la banda, Doña Aurora, Don Ernesto, Aldo y Enrique toda la familia Riacatán! Paolo casi no hablaba español, pero ni falta que le iba a hacer…

De entrada la familia llevó a Paolo a comer tacos, valiéndoles madre si su estómago come pasta los iba resistir, pero no le pasó nada. Llegando a la casa se instaló en la recámara de Enrique que era casi de su edad pero súper ñoño.
Ya para el jueves Enrique lo invitó a una reunión con sus amigos… extraño, no había chicas, Paolo no daba crédito como una pseudo fiesta podría no tener mujeres sin ser tampoco gays, a pesar de la corta edad de Paolo, su genética italiana cachonda le pedía a gritos al menos unos besos o un faje, sus compañeras de la escuela no eran mucho su tipo, había pocas, otros eran gays, y las pocas que había eran bastante rellenitas para su gusto, (y la neta que ya de albondigas boloñesas estaba hasta la madre).

Total que el nerd de Enrique y sus nerdi amigos se la pasaron jugando Wii y tomando cerveza barata, Paolo casi se jeteaba en un sillón con su mp3… En esa corta semana observó, que por el contrario Aldo sí se divertía, varias compañeras de la universidad desfilaban por su cuarto disque para hacer un trabajo en equipo… así es que Paolo ni tardo ni perezoso, le llamó a Aldo para que lo sacara del infierno de los nerds y los videojuegos (¡vaya clase de diversión!, insisto, para esta gente al menos deberían creales su Wii porno, pero es real que algunos ñoñazos sustituyen a las mujeres por la tecnología).

Justo Aldo iba de camino a una fiesta, y su auto en cambio, iba lleno de chicas lindas. A Paolo le cambió la jeta, en esa fiesta había algo más que chelas y algo más que cigarros…

Desde la entrada el aroma a motita se hacía sentir, la variedad de bebidas en la cocina, y la gama de féminas fueron ya el paraíso de Paolo, además quién se le iba a negar al flaco come pizza!

En esa fiesta estaba Susana, la dinosauria, y le decían así, porque nomás no terminaba la carrera y había compartido con un par de generaciones la carrera, Susana moría por Aldo, pero el mamón cero la pelaba, a pesar de su buena estatura, cuerpazo, perfectas bubies, cintura breve y carnosos labios, pero a Aldo le gustaban más chiquitas y con cara de inocencia (más bien tenía fantasías de colegialas) y sin duda Susana no tenía nada de esto.

Susana se aferraba en todas las fiestas para lograr la atención de Aldo, pero jamás lo lograba, a pesar de su buen escote y sus zapatos carísimos de plataforma. Una de las ventajas de esta noche fue que la fiesta era precisamente en su casa.
En cuanto Su vio entrar a Aldo con las tres flacas, ni siquiera se percató de la guapérrima presencia de Paolo. De entrada se le colgó del cuello a Aldo, y a las tres casi colegialas las saludó con indiferencia pues eran como moscas estorbosas…

En eso, después de la fila de moscas, ¡Susana vio la luz!, Paolo la saludó mega cortésmente con doble beso, uno en cada mejilla como estilan los italianos, ¿y tú quién eres? ¿ay pero quién agitó el cielo?, ¡se están cayendo los angelitos! Aldo ni peló, el se fue directo a la cocina por unos tragos con sus tres chicas remedo de RBD.

Susana de inmediato tomó del brazo al señorito italiano y lo condujo a la sala donde estaba la musicota y la demás banda, quesque pa presentarlo… la neta es que cada quien andaba bien en su pedo, y mejor lo condujo a la cocina, claro también para ver a Aldo.

¿ Y este regalito de dónde me lo trajiste? preguntó Susana, Aldo medio con muecas le respondió., “Ah se está quedando en mi casa, pero el pobre anda re aburrido… y por cierto no habla español, ahí te lo encargo”, y sin más se salió con su harem región 4.

Pero Susana no se sacaba la espina de que Aldo no la pelara y salió tras de él dejando al pobre come gelatto solito.

Un par de horas pasaron, y Susana ya no se la estaba pasando tan chido, Paolo paseaba por toda la casa con chela en mano, pero a él neta sí que le había encantado la anfitriona, aunque la mensa seguía de arrastrada con el imbecil de Aldo.

La fiesta era un desmadre a eso de la media noche, Paolo se recargó en la pared cerca de la cocina pera ver pasar a Susana, de repente pasó un cuate gay que traía un popper y se lo dio a inhalar de pasadita, Paolo se elevó y regresó en un segundo, Susana caminó de salida y de nuevo pasó el amigo gay, colocando otra vez el popper en la nariz de Paolo, el italianito voló y cayó de nuevo, pero esta vez agarró valor.

Ahora se recargó junto a la puerta del baño, y a la siguiente vez que Susana pasó, la jaló del brazo y la metió al baño y sin prender la luz, de inmediato cerró la puerta. Así agarró a besos a la dinosauria, súper apasionadamente, y comenzaron a meterse mano imparables, en la completa oscuridad. Susana se quedó en “choc” cuando bajó la mano y sintió lo bien dotado que estaba el mocosete, no daba crédito de lo rico que olía, lo bien que besaba y tocaba, y lo suave que estaba su piel, por su parte Paolo también en “choc” cuando tocaba los voluptuosos y firmes senos de Susana, además su cinturita era hiper cachonda pues parecía un ocho, y abajo, el premio de sus grandes caderas y muslos voluminosos.

El termostato de los dos subió hasta el tope; de repente alguien tocó la puerta del baño, entre besos y gemidos Susana gritó ¡Está ocupado!… “Paolo, se que estás ahi”, de inmediato reconocieron la voz de Aldo, pero qué chingados le importaba si había otro baño en la parte de arriba… La parejita fogosa se detuvo por un instante como el juego de los encantados… “Paolo, vienes o te quedas ya me voy”… la pregunta aquí era, por qué Aldo estaba tan encabronado…?

a) Se ardió porque su fan número uno se estaba fajando a uno más guapo y menos culero.
b) Le cagaba ser niñero del italiano.
c) realmente quería hacer pis.
d) todas las anteriores.

El caso es que por fin Susana alzó la voz, solo le faltaba que si Aldo nunca le dio ni un beso en la frente, ahora los limitara…
Así es que grito de su muy sabroso pecho:

¡Se queda CA, en todo caso yo lo llevo a tu casa al rato!

El ardido de Aldo le dijo a Paolo, “Usa condón pendejo, uno nunca sabe con estas monas”. (Uta no lo odian, che macho de quinta).

Eso si que calentó a Susana, con esto se ajustó el escoté, le dio un empujoncito a Paolo y salió del baño emputada.

“A ver cabrón, cuál es tu pinche pedo, tú ni me conoces, ni sabes qué pedo con mi vida, en cambio yo si se que tuviste un trío e interactuaste con otro wey! y ni guante traías…” (Creo que toda la banda de la fiesta la escuchó).

Paolo no entendía un pito, bueno un carajo, movía su cabeza como en partido de ping pong…

Aldo se puso rojo, no supo que contestar, y dándole un zape a Paolo le dijo, “Andiamo” ( Que no mame, era lo único que sabía decir en italiano además de pizza!…) Paolo dio un pasito, pero Susana lo tomó del brazo y le dijo, “Nel tu te quedas”.

Aldo se fue encabronado con sus chicas RBD, que lo seguían como muñequitas japonesas…

La fiesta se había apagado después del incidente y como aún quedaba mucho alcohol, la música subió aún más de volumen y todos siguieron echando desmadre.

Susana retomó la actitud de ¿En qué estábamos flaquito?, y lo condujo por la escalera hasta su recámara. Ahí dentro todo era paz y silencio, Paolo no tardó nada en volverse a prender, sobre todo porque ya Susana se había quitado la playera y el “sujetador” (y digo así porque bra se oye gacho), de inmediato Paolo se fue directo a su cuello cual vampiro y fue bajando poco a poco, de inmediato le quitó los Jeans, y las braguitas (ya saben por qué digo braguitas no?). Paolo le hizo a Susana el sexo oral más maravilloso que la dinosauria haya experimentado, a la hora de la verdad, Paolo era una especie de vibrador, pero no de pilas, sino eléctrico, que a menos de que se fuera la luz, (con eso de las fallas de la CFE), el wey no iba a parar.
Susana experimentó varios orgasmos, era extraño como el aprendiz de chef aguantaba tanto sin venirse y le daba y le daba, la neta Susanita jamás había vivido algo así, hasta comenzó a cansarse, y Paolo no se detenía…

Por fin hubo un ligero break, la neta, ni cuenta se dieron si los asistentes se habían ido o no, pero ya no escuchaban nada, eran nada menos que las 3 de la mañana, y de nuevo Paolo inició, hasta que dieron las 5. Susana ya no podía más, era un hecho que el viernes no se iba a aparecer en clase de 7… (y luego porque no se graduaba…), a eso de las 9 en cuanto Paolo abrió el ojo, y como habían dormido de cucharita, otra vez se la agarró a en dicha posición, pero esta vez si terminó de volada, pues la noche anterior se había aguantado como todo un guerrero para volver loca a la mexicana.

Aldo llegó a eso de las doce y la muchacha le abrió la puerta. El cabronsete subió hasta la recámara y tocó la puerta.
¡Paolo, qué pedo, no vas a ir a la escuela! (qué huevos del Aldo, se tomó muy en serio el papel de mentor o qué pex).

Paolo nomás se puso los jeans, ya salió ya medio cagado. En su poco español le dijo a Aldo, que ese no era su problema, Susana se enredó una sábana el estilo griego y salió también.

Aldo le reclamó, “Este wey se está quedando en mi casa, además es más chico que tú” … Y eso qué coños, dijo Susana. Cuando Paolo captó el pedo, le dijo a Aldo que lo aguantara 5 minutos, cerró la puerta y comenzó a vestirse. A Susana se le prendió el foco…
¿Por qué no te vienes a vivir aquí, total no tienes que quedarte en casa de esa familia, aquí no habrá bronca con mis jefes y hay dos recámaras solitas… ¿te late?

Paolo solo dijo que sí y grazie!

En el camino Aldo no le dirigía la palabra al flaco, llegando a casa, Paolo habló con los ñores, les dio las gracias, explicándoles que se iba más cerca de la escuela con una amiga del curso, empacó sus chivas, le llamó a Susana y ella pasó por él. Aldo sólo se asomó por la ventana y les pintó el dedo a los dos.

A partir de ahí el intercambio de Paolo se tornó maravilloso, todas las noches se colaba a la recámara de Susana o viceversa y tenía el mejor sexo del planeta. Paolo se iba en bicla a su curso en las mañanas con una estúpida sonrisa en la cara…

Por otra parte, Susana se quitó de una buena vez la obsesión por Aldo y nunca más lo peló en la Uni hasta que por fin logró graduarse. Nadie sabe para quien trabaja…

Fact SEX&DF: Qué tiene de malo perder la virginidad, si conservamos siempre, la caja en la que venía envuelta…

Gracias por enviar sus historias, pronto habré de publicarlas, mientras tanto les deseo que destaquen siempre en su vida sexual!!! 

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Black Celebration!

Posted by fredhel on February 02, 2010
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(Cualquier parecido con la realidad, CERO es mera coincidencia).

Renata y Lucía, dos amigas entrañables, durante el desarrollo de esta historia nótense este par de detallitos;

Renata; “Pudiente”, es decir buenísima posición económica, caterita llena, maxi bolsa de diseñador, gafita cartier y unas de salón.
Lucía; Chica guapa, clase media trepadora, desempleada, integrante de un famoso recorte de personal en reconocida compañía automotriz… Bolsa pirata, gafa made in china y uña cortita.

A Renata se le ocurrió invitar a Lucía a Can-Cun, todos los gastos pagaditos, y pues gratis ya sabemos que hasta las puñaladas y no es que Renata fuera “chavita bien” sino que su jefe tenía una bodeguita de abarrotes en la central de abasto.

Una semana completa, hotel 5 estrellas, temporada baja pa los mexicans, temporada alta pa los güeros (y no tan güeros ya verán por qué), sol y clima perfecto, no les llovió un sólo día.

La pasaron de poca madre, descansaron, platicaron, y se relajaron, el problema de todo esto, fue que en el mes de febrero los turistas de Can-Cun suelen ser viejitos caucásicos- anglosajones, jubilados y familias del primer mundo que buscan un poco de sol o huyen de sus fríos y aburridos terruños.

Con lo anterior (me refiero a que no había manera de pescar ni un camarón de río), eran siete días con sus noches y no pasaba nada, dos de esos días se fueron a Playa del Carmen , visitaron a los delfines (quienes por cierto son los únicos animales de la fauna que al igual que nosotros tienen sexo por placer, qué sabios digo yo).

A su regreso de Playa del Carmen, a tan sólo una noche y un día de regresar al D.F. (y convivir con los peseros, los polis, las pinches grúas, el caso Cabañas, el Bar Bar clausurado y demás demonios), Renata decidió ir a caminar por la playa, mientras que Lucía prefirió echarse a leer en el camastro y disfrutar de su último día.

Ya eran cerca de las cinco, el sol comenzaba a ponerse, Lucía se clavó grueso leyendo su novelita cursi de Sydney Sheldon, de pronto una enorme silueta le tapó el poco sol que le daba de frente, medio deslumbrada bajó el libro pero no pudo enfocar de inmediato al ser que sin pena le preguntó “Can I take a picture of you”, es decir en buen y cursi español significaría “ ¿Me das chance de inmortalizar tu belleza en papel fotográfico?”, Lucía medio sacada de onda, como que de principio no supo si el güey le hablaba a ella, si era un camarero, si vendía cocos, si le iba a mover la panza o qué pedo, el caso es que ya que enfocando, vio a un negro (sin ser peyorativa, advierto), es decir un hombrezote de raza negra, gringo con look de Harlem, y sin duda enorme, su espalda eran tres espaldas de Lucía, sus brazos eran casi una de sus piernas y sus manos parecían guantes de béisbol… (bueno medio exageré pero quiero que se imaginen algo grande!) Cabello rapado, barba de candado y ojos verdes (parecidón a aquél guapo de los Milli Vanilly que a la mera hora se suicidó por motivos del play back…). El caso es que la pregunta del negrito la sacó de onda, volteó hacia los lados como para ver si era a ella o era una broma de los nacos de “Cámara escondida” con eso de que el gordo Oscar Cadena vive por allá… se imaginó todo menos lo que realmente era.

Total que no vio a nadie, ni a su pudiente amiga Renata, sin duda a quien el negrito quería fotografiar era a ella, y le respondió “yeah sure, why not” o sea, “Sale mi negro no hay pex…”. El wey le tomó un par de fotos para romper el hielo y sentarse en el camastro de al lado para charlar con ella. Lucía tenía ojos de plato cuando le vio bien los mega músculos que se le saltaban sin pena, abdomen cuadriculado y hombros de luchador…para qué negarlo, a Lucía se le hizo agua la boca pues no dudó en ver con el filito del ojo derecho el paquete del incauto, que obvio es el decir… comiencen a hacerse a la idea de que eso no es un mito.

Platicaron algunos minutos hasta que llegó Renata quien sólo saludó y supo que tenía que pasar a retirarse pues parecía que su amiga estaba ligando algo tan sabroso como un buen mousse de chocolate.

El negrazo le contó que habían llegado el día anterior (“Puta y yo en Playa del Carmen viendo delfines!”, pensó), “And what are ya gonna do tonight”, o sea, “qué pex en la nochecita mi reina”, “Well just dinner and pack, we are leaving tomorrow morning”, léase; “jodernos nuestra última noche cenando del room service y cagándonos por tener que regresar a la contaminada ciudad sin habernos podido echar ni un palito CA!…”

El negrito le pidió su número de cuarto y le dijo que le llamaría más tarde. Así pues ambos le llegaron a sus respectivas habitaciones.

Renata y Lucía decidieron irse a un antrillo, (de esos que más bien están diseñados para los pinche gabachos aunque no sea spring break, el ambientito nefasto es el mismo, yo creo que las gringas traen un gene que las incita a mojarse o quitarse las playeras), total aunque era domingo habría algo que hacer, y ya, a eso de la media noche con sus yardas en la mano, Lucía sintió un “decente arrimón…de tiburón” pues era ni mas ni menos que Gail, el negraxo, coincidencia o no el wey llegó con sus negros hermanos al mismo antro que ellas. Renata jamás fue en el mood de ligar, pero Lucía sin duda no quería regresar en “blanco” a la ciudad, y claro que no lo haría, es más regresaría “ en negro”.

Renata decidió dejar el antro en cuanto terminó su chela, ya estaba cansada como abuela, pero Lucía se iba moviendo a unas 150 revoluciones por segundo… Los hermanos del negrito también le llegaron, había mucha gente racista en el antro y no ligaron nada, pero Lucía nunca tuvo pedos con las etnias.

Tremendos besos se dieron, el negro casi le comía la cara con su excelsa boquita, pero “ah qué sabroso” pensaba Lucía (de algo le sirvieron los kilos de mariscos que tragó durante la semana).

Las horas volaron y decidieron regresar al hotel, ya con el termostato a todo, sólo había un problema… Paso A: ¿En dónde coños?, Gail compartía el cuarto con su equipo familiar de básquet a lo Globe Trotter, y Lucía con Renata, quien por cierto gracias a Dios dormía como piedra… Después de un buen faje en el loby y junto a la alberca y cerca del restaurante y en las escaleras y en el elevador y en los camastros tipo cama de la playa… Lucía no tuvo otro remedio que tirárselo en su cama, es decir al lado de la cama de Renata…! “Just don´t make any noise” es decir, “ni te atrevas a emitir sonidos sexuales güey”, ¡Y qué cabrón! Quién podría aguantar la respiración con semejante hombre, ella sin duda era menos de la mitad de él, pero ambos cumplieron su promesa…

Paso B: El condón, mismo que Lucía se preguntaba a sí misma si existían condones XXL, porque las dimensiones de Gail eran a proporción, (o sea queridas y queridos ¡No es un mito y cómo chingados no, el tamaño sí importa!).

Cuando Lucía le tocó el trasero sintió que agarraba dos bolas de boliche, era perfecto, redondo y duro, y qué decir de lo demás que también estaba muuuy duro… de inicio Lucía sintió un poco de miedo, pues no sabía a ciencia cierta si eso le cabría pues estaba ya entrando en su segunda virginidad, por tantos meses de no darle, vaya había sido un invierno muerto… era ya como aquello que llamo yo, “una virgen reciclada”.

Para no extenderme más, les diré que el acto culminó como debía, el grave problema fue la implosión que tuvo Lucía en cuanto llegó al orgasmo (que no le tardó nadita en llegar) ante tales dimensiones, y tal acto sexual, fue extremadamente difícil guardar silencio para ambos, pero cumplieron su promesa…

Gail partió, no antes, sin despedirse con un mega beso y brindarle su dirección de e mail, Lucía durmió como piedra, además no había empacado sus cosas pues prefirió que le empacaran algo más…
Al otro día Renata la despertó, “Orale huevas, empaca tus cosas que ya nos tenemos que ir, oye por cierto escuché la voz de un hombre anoche o lo soñé”…” “Güey no mames, lo soñaste, hasta crees que iba a meter a un cabrón y tirármelo en la cama de junto, qué no me conoces o qué (Pos esta)”.
  

   La historia concluye con un último encuentro inesperado y casual en el loby del hotel, un adiosito y partamos al aeropuerto. Renata seguramente sigue con la idea de que Lucía regresó en blanco, y Lucía recordó a Gail durante varios días cuando el sentarse, digamos, le causaba un poco de molestia…

¡Dedicada esta semana, a los que no somos racistas!

Fact SEX&DF: “Once you try black, you never go back”

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