Cuando te toca, aunque te muevas

Perdonen ustedes que me ponga a hablar de mí, pero esto es un blog, ¿no? Llamado “Reblogtijo”, lo que indica que todo puede caber.

Bueno, lo que voy a decir de mí, algunos ya lo saben: estudio comunicación. Y me gusta.

Cuando una estudia comunicación, se supone que la preparan para trabajar en medios como periodista, para armarla en agencias como creativa, de copy, como investigadora de mercados o hasta en recursos humanos. También le tupe a las relaciones públicas. Periodista, comunicador; publicista o investigador, comunicólogo… Y hasta periodista científico.

Y con esta onda del Internet, surge un ente que es medio periodista, medio publicista, medio publirrelacionista de sí mismo y eso sí, bien multitasking, bloguero y tuitero.

O es periodista pero no escribe únicamente notas, tampoco hace fotos o videos nada más, sino que debe hacer todo eso y subirlo a Twitter desde un smartphone. O lo tiene  que editar… En una PC.

Suena engorroso, complicado, y sobre todo, revuelto. Quizás lo sea. A una le dicen: “especialízate”, “no es lo mismo ser comunicólogo que comunicador”, “las agencias de relaciones públicas han estado contratando periodistas”, “no somos lo mismo”. En la escuela andan todos por los pasillos hechos bolas, creyendo que una preespecialidad separa a sus alumnos de los de otra.

Pero yo no lo veo así. Como si tuviera un Aleph, puedo ver cómo convergen todas esas prácticas y teorías en una sola forma de ser. No como el poder ser una cosa, sino poder ser un comunicólogo cuyo significado alude a que se sabe lo mismo de filosofía epistémica que de lingüística, ambas útiles ala hora de redactar una nota o hacer el cuestionario de una encuesta, aplicarla, calcularla e interpretarla; útiles también al armar una campaña o entrarle a la edición, de la que una al menos tiene las nociones técnicas.

Y hace rato, charlando en el Twitter con la editora de Publimetro On line, me quedó claro por qué lo veo así.

Ella aprendió que Carina, en italiano, significa bonita, dulce amable. Yo sabía que este nombre viene del latín y significa “la más querida”.

Por otro lado, me puse a investigar el significado del apellido Almaraz. Se origina con la invasión de los moros a España, que creó un revoltijo de lenguas, y vino a dar esa palabra que, se pelean los etimólogos, puede significar sembradío también encuentro, camino y comunicación de gente.

Así, a mí me gusta esto de la comunicación porque no me queda de otra, la heráldica dice que Karina Almaraz significa: El amable camino de la comunicación, la que más quiere comunicar gente.