Poniendo atención…

Ayer formatié mi iPod (otra vez y sin querer). Eso transformó el viaje en Metrobús.

La ciudad ante mis ojos revelaba historias como la del edificio de la Torre Insignia, o Torre Banobras, el edificio triangular sobre Insurgentes edificado por Mario Pani, alguna vez el segundo edificio más alto de México, tan sólo después de la Torre Latinoamericana y uno de los 5 más altos de los años sesenta y setenta. Pasé junto a él como todos los días en los últimos seis meses y por fin le puse atención: está abandonado y lleno de graffittis, rematado con un anuncio de que las oficinas están en renta.

Junto a él corren las vías del antiguo tren de Buenavista, ahora terminal “multimodal” a la que van a dar el Metro, el Metrobús y el Tren Suburbano. Las vías están rodeadas de una obra negra que aspira a ser un rebozante centro comercial listo para recibir a los viajantes y ser parte de una moderna y eficiente estación de tren.

Más adelante, un hombre cargado de enormes leones y pandas de peluche lee con atención un comunicado de la CFE, pegado afuera de una universidad de periodismo.

Sé que llueve porque, sin audífonos, son claras las gotas de lluvia sobre el toldo del Metrobús y poco después manchan con sus rayitas transparentes las ventanas.

También caen sobre un plantón del SME lleno de nacimientos y alegorías a los Reyes Magos, al parecer no han tenido tiempo de quitarlos, junto a mantas que llaman a la Huelga Nacional.

Un chico me observa observa y escribir. Entonces él mismo comienza a mirar con atención por la ventana buscando con atención las historias que se nos escapan.