Por: Karina Almaraz.
¡Cronopios de todos los países, uníos! Contra los tontos, los dogmáticos, los siniestros, los amarillos, los acurrucados, los implacables, los microbios. ¡Cronopios!¡De frente, marchen!
Julio Cortázar
Ya lo saben ustedes. La Asamblea Legislativa del DF aprobó el matrimonio entre homosexuales y además les permitió adoptar. Lo previsible: el debate en pro y en contra no se ha hecho esperar. Yo les aviso: estoy a favor, y no vengo a convencerlos. Sólo quiero quejarme del mal nivel de los argumentos del bando en contra.
1.Es antinatural.
Ora sí que por amor de Dios. Manzanas con manzanas, por favor. Decir que la homosexualidad es antinatural es negarle al ser humano sus otras capacidades: intelectuales, emocionales, y, sobre todo, sociales. Es reducirnos a ser algo natural, lo que equivale a ser sólo animales. Y como yo y varios siglos de “ciencia” social lo vemos, lo social se antepone a lo natural. O lo supera.
El matrimonio no es natural. De hecho muy pocas especies, totalmente excepcionales, son monógamas. En la naturaleza nunca hemos visto un matrimonio, porque éste es un constructo social. Pertenece a la sociedad. Igual que la orientación sexual y más específicamente, el rol de género. Venir a decir que la gente dentro de la sociedad debe comportarse naturalmente es dar patadas de ahogado.
2.Van a traumar a los niños.
Acerca de que puedan adoptar se ha dicho una serie de cosas horrorosas. La primera, que va en contra de los derecho de los niños a tener una familia. Como yo le veo es exactamente lo contrario… Se brinda a un niño sin familia tener una, la orientación sexual de los padres es como valor agregado.
La segunda es que esos niños van a crecer con traumas… Pues igual que un niño en una familia tradicional, ¿no? Pregunten a un psicólogo. Al que tengan a un lado. Les va a decir que su papá tomaba mucho y le pegaba a su mamá, que su mamá lo vestía de marinerito y que como es el más chiquito y sus hermanos mayores le pegaban, ahora cuida a los animales porque se identifica con ellos.
La tercera es una aberración: que se presta a que esos degenerados (los homosexuales) abusen de los niños… ¡¡¡ZAS!!! Ésto es terrible por varias cosas. La primera es que reducen, otra vez, a las personas a una sola cosa y en este caso es a lo sexual. ¡Es un prejuicio enorme! Además es un ejercicio de desmemoria tramposo. ¿Que los heterosexuales no han violado nunca a un niño? Ya no quiero hablarles de los casos en que supuestos castos seres han abusado de su posición para abusar de un niño…
Una cuarta: que no están capacitados para ser padres (o madres). ¿Debo recordarles esa frase que surgió en las familias tradicionales, que nadie sabe ser padre?
Mi mamá me contó de Noé, un amigo homosexual de la familia. Hace fácil 15 años que no lo vemos, cuando lo conocimos la sociedad era muy diferente a cómo es ahora. Dice que Noé alguna vez les dijo que no le quedaba más que ser gay por las noches y que su vida nocturna era intensa por eso, por ser el único momento en que podía ser él mismo.
Pues mi mamá sólo entendió que le encanta el desmadre. Sólo entendió lo que quiso entender. No quiso ver que la sociedad lo redujó a esconderse y que quizás sufría.
El otro día Esteban Arce en un programa que hace en el 4, “entrevistó” a una sexológa sobre la orientación sexual. Desde la ignorancia no la dejó hablar, fue incapaz de argumentar, de escuchar. El problema es que este tipo lo hizo en cadena nacional, visto por gente a la que le va a transmitir sus ideas. Traumando gente con sus comentarios (a los gays), abusando de su posición, incapaz de hacer algo para lo que sí enseñan a hacer (entrevistar. Hay escuelas para eso). Veánlo.
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