El jueves pasado viendo el futbol se me ocurrió: ¿Qué parte de responsabilidad le corresponde a los jugadores en la violencia post partido?
Aunque afortunadamente se ha vuelto menos común, aún quedan partidos que de sólo escuchar a los contendientes se piensa de inmediato que ese partido será peligroso.
Uno es el Pumas-América. La barra de pumas se ha ganado el mote de “la mejor porra de México” y el América es su acérrimo enemigo. La cosa se dio en varios momentos, que como buena niña no recuerdo a detalle, pero según me contó un ex cuñado, todo comenzó con la mala decisión de un arbitro, que marcó una falta a favor del América alguna vez y con eso modificó el marcador. La afición en lugar de tomarla contra el arbitro, odió al América de por vida.
Y de ahí, los golpes se acumularon.
Así que este jueves, cuando esa falta que marcaron a favor del América les permitió anotar su primer gol y modificar el sentimiento de derrota de los azul crema, que le permitía a los Pumas mantener el marcador y ganar sin problemas el partido, no pude evitar pensar en qué jugadas puercas como esa son la causa de que las porras se enfrenten.
Claro, Poncho me dijo que no le quitara culpa al árbitro, pero este se dedica a vigilar que los jugadores respeten las reglas. Las violan ellos, las jugadas puercas, las faltas, todo lo hacen los jugadores.
Por ejemplo, Palencia es un experto en faltas falsas, y ya todos lo saben. Pero de que le salen bien, le salen bien. Eso sólo se logra con años de entrenamiento…
Pero esta vez fueron los del América quiénes recurrieron a tirar patadas y tirarse al piso para que el arbitro los beneficiara. Los que vimos el partido desde la televisión pudimos darnos cuenta en las repeticiones que esas no eran faltas. ¿Qué tal si los aficionados, por mil motivos, pudieron darse cuenta también?
El árbitro no dispone de la repetición instantánea, pero los aficionados tienen celulares, ven desde otros ángulos, qué sé yo… ¿Qué hubiera pasado si el sentimiento de aficionado que siempre asumirá que la falta es falsa se hubiera convertido en certeza? ¿Qué hubiera pasado si todos hubieran estado seguros de eso? ¿Y si encima hubieran empatado o hasta perdido los Pumas a causa de eso?
Violencia, sin más. Todos tiene su parte de culpa, pero, ¿el jugador está consciente de la suya?
No lo sé.
Y a veces pienso que no les importa.
P.D.: Si alguno quiere que investigue el dato exacto del partido que inició la rivalidad Pumas- América, comente y lo investigamos.
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