Responsabilidad Social

La responsabilidad social es una tendencia actual en el mundo de los negocios. Ya sea por razones filantrópicas, ambientales, sociales o por cualquier otro motivo, cada vez más empresas y más figuras públicas se unen a algún movimiento de este tipo.  Al igual que los grandes emporios, los ciudadanos, igual que tú y yo, podemos emprender acciones pequeñas que hagan grandes cambios.

Es importante que como individuos realicemos actividades diarias y cotidianas que ayuden desde el nivel personal hasta uno más global. Traspasar actividades de la responsabilidad social empresarial en pasos factibles y posibles para la mayoría de la población en verdad provocará el cambio. Hay que resaltar que los detalles hacen la diferencia.  Sólo hay que estar alerta, pues en todos lados podemos encontrar formas de participar activamente y ser socialmente responsable.

Primero, hay que generar conciencia sobre la situación de otros. Este año empezó con un desastre natural que movió al mundo. El terremoto en Haití provocó que todos voltearan a ver su trágica situación y que de alguna forma u otra todos quisieran apoyar. Es fundamental que ayudemos a aquellos que lo necesitan dentro de nuestras posibilidades, desde reunir y enviar víveres, hasta ir y ayudar físicamente. Son momentos en los que la filantropía puede explotarse para ayudar a los que en esos momentos más lo necesitan.

Cabe destacar que responsabilidad social no sólo se refiere a actuar en momentos desastrosos como lo sucedido en Haití o ahora en Chalco. No nos tenemos que esperar a momentos solemnes para ayudar.

Por ejemplo, en cuanto al ambiente, todos los días podemos ayudar a mejorar esta situación creada en la que cada día aumenta la contaminación, se agota el agua, nos agotamos los recursos naturales, desaparecen especies animales, entre otros.  Hay acciones que podemos fomentar y son tan fáciles como apagar la luz, tirar la basura en su lugar, fomentar a que la gente tenga limpio su lugar, etc.

Ahora, hay acciones completamente sociales que podemos realizar y provocar así grandes cambios. He aquí donde inicia el verdadero papel de un emprendedor con la visión de un lugar mejor para todos. Lo que se puede hacer son actividades como éstas:

-            Conocer nuestras leyes: no hay que pensar que sólo las autoridades son responsables de actuar. Si nosotros conocemos bien nuestros derechos y obligaciones, y las libertades que el ámbito legal nos permite, podemos  reclamar las fallas de las autoridades,  proponer nuevas legislaciones e  innovar desde el lado legal.

-            Acciones cotidianas: respetar las reglas ya establecidas y aceptadas como no pasarse los altos, respetar los lugares establecidos para estacionarse, no meterse en las filas, etc.

-            Hay otras acciones de mayor profundidad y dedicación: este tipo de acciones deben cambiar costumbres arraigadas en nuestra sociedad. Por ejemplo, hay que empezar a ser puntuales. Esto mostrará el respeto por los demás y nuestro interés en el tema.  También hay que empezar a tolerar. Si queremos crecer como sociedad hay que respetar las diferencias de los demás. En las semejanzas se crean las relaciones pero es en las diferencias en las que crecen y se desarrollan. Hay que tener confianza. Cierto es que en un mundo lleno de delincuencia e inseguridad difícilmente se puede generar confianza. Pero sólo a través de la generación de confianza en las personas se podrá armar una sociedad fuerte y que progrese. Ahora atención esto no significa que hay que soltar toda nuestra información personal con todos, hay que ser reservados pero aprender a confiar en los demás.

El mundo nos necesita y un buen emprendedor está en aquellos huecos ayudando a cerrarlos para generar senderos largos y seguros. Por más trillado que suene, “hacer la acción buena del día” es hoy más necesario que nunca para ser solidarios.

Los grandes cambios los inicia una sola persona trabajando en pequeños detalles. Es tiempo de empezar.