Los Estrambóticos son de madera fina

Estrambospromocion

Cualquier día te paras en un concierto que complace tus gustos musicales, pero no siempre te reencuentras con tu adolescencia sin previo aviso para sentir hasta lo más profundo del tuétano los acordes de una banda que marcó tu primer gran amor, los arrebatos de rebeldía donde hacías lo que fuera con tal de conseguir adrenalina por medio de la música, sin importar lo que viniera después.

Estación Indianillas, colonia Doctores, jueves por la noche. Recibí la llamada de un amigo para decirme que en este lugar estaban empezando a tocar Los Estrambóticos y Bostich + Fussible del colectivo artístico Nortec. Estos últimos, particularmente, me parecen el mejor proyecto artístico que ha dado México en esta década. No dudé en lo absoluto y salí disparado hacia este centro cultural donde también se alojan obras de arte. La fiesta por fuera lucía muy desagradable con una masa de personas que luchaba por entrar; y al mismo tiempo algunos elementos de seguridad y representantes de una marca de relojes amenazaban con que nadie más pasaría porque el sitio estaba lleno a tope. Mentira!

Después de unos minutos pude entrar gracias a la gentileza que tuvo mi amigo (que estaba adentro) al decirle a una señorita de la organización que yo venía con él. La verdad es que este tipo de situaciones son sumamante incómodas, pero ese no es el tema por ahora. El asunto es que cuando entré los acordes de una canción llamada “La Herida” me guió sin detenerme hasta el filo del escenario. Y como no! si la banda que estaba ejecutando en esos instantes no sólo era la precursora del movimiento ska en México, sino que se trataba de mis amigos del alma, de mi encuentro con el rock mexicano cuando tenía 17 años y me acerqué después de un concierto en el Espacio Escultórico de la UNAM para “entrevistar” a Pinocho, aká Arturo Ruelas, sobre lo que su banda estaba haciendo en 1996. A un año de que sacaran su primer disco “Piel de Banqueta”.

Durante sus historia han existido cambios dentro de sus alineación, pero cuando entré de inmediato me fueron familiares los movimientos impredecibles y el tímbre agudo y entregado de voz de “Pino” frontman del grupo; Shadow rasgando la guitarra con los ojos siempre cerrados y retorciendo el cuerpo, ahora con la cabellera larga. Por otro lado, no me fueron nada extraños los movimientos de piernas por parte de Leonardo Añorve, quien tunde al bajo con precisión y elegancia, para mi gusto es un músico muy bueno. Adrián percutiendo la batería con un semblante de eterno buen humor, un nuevo carnal de nombre “Chícharo” se posa en los teclados y una sección nueva de alientos, se incorporó a las canciones.

Cuando terminó toda la tocada nunca planeé encontrarme con ellos, pero casi al abandonar el lugar me topé con Pino y todo se resume a un fuerte abrazo y miles de preguntas por no vernos en tanto tiempo. Bajamos al camerino donde se alojaban junto con los de Nortec. Cuando llegamos saludé a los demás “Estrambos” con la mismas efusividad que a “Mi amigo El Pino”. Pero dentro de todos los cuestionamientos, Arturo y David me hicieron uno que me llenó de orgullo, porque su pregunta llevaba toda la intensión de cuándo le preguntas algún dato íntimo a alguien de tu familia. Desgraciadamente por  la cantidad de personas que ahí estábamos y al nivel que ya tenía la fiesta privada… no les contesté. Este es el mejor momento para hacerlo con toda calma.

¿Qué te parece el sonido de la banda, después de un tiempo de no vernos? dijeron los autores de “Peter Punk”.

Ahora sé que contestar en ese instante hubiera sido inservible para ellos porque ese jueves tenía los sentimientos removidos, los recuerdos a flor de piel y el gusto de verlos tocar de nuevo no me cabía en el pecho. Pero una vez fuera de la fiesta y en frío, esto es lo que pienso de Los Estrambóticos en 2010.

El sonido que emiten tiene personalidad, es la mezcla de lo que un día se plantearon como la fusión de los ritmos de la música popular mexicana con el ska, el punk, el rock y ahora hasta con bases de jazz que el bajo es quien se encarga de darle ese toque. Métricas  y armonías bien intencionadas que siempre los ha presentado amables, bohemios, rebeldes, pensantes, inteligentes y carismáticos. No es necesario decir más. Y esa es la verdad. De lo contrario que le pregunten a todas aquellas personas que aunque no son sus fans y cuando los ven por primera vez, comienzan a mover una pierna al compás de su música. Yo  los he visto.

Letras que hablan de encuentros, amores, aventuras y heridas de un modo particular y original. Nunca cayendo en los clichés de esas letras románticas ramplonas. Ellos se encargan de darle un toque a veces cruel, doloroso, apasionado y otras como de un poeta que se muere por decirle a su reina lo que siente, sin importar qué opinen los demás. Como si todo el tiempo tuvieran dentro un litro de whiskey enterito o simulando que la dueña de sus poemas estuviera enfrente escuchándolos.

Me parece que unos de sus mejores momentos fue “Objeto Extraviado” donde caminaron de la mano de Alejandro Marcovich. El material contiene cortes que fueron perfectamente trabajados desde la preproducción hasta la fase de masterización y maquila. Un gran concepto en letras que resultan diversas, sin perder su hilo conductor. Aderezado por un diseño creativo donde ellos juegan el papel de objetos dentro de una vitrina. Sin embargo actualmente cuentan con sorpresas muy gratas.

Otro de sus recientes anotaciones fue cuando en diciembre de 2006 se reventaron la canción  “Cómo no te voy a querer” en mancuerna con Micky Huidobro, para el disco “Muchachitos de porra Vol 2″  y que misma que forma parte del  soundtrack de la película sobre la afición Puma.

Ahora, con su última placa llamada “Aquí y ahora”  y producida por Memo Mendéz Guiú tuvieron la oportunidad de despuntar su propuesta musical a Estados Unidos, un mercado que cualquier banda anhela tener. Ya tuvieron algunas fechas importantes el mes pasado en Phoenix y Los Ángeles. Y como adelanto les cuento que en marzo se mueven de nuevo a California y ahora también se presentarán en Nueva York.

No todo es miel sobre hojuelas. Por supuesto que propondría cambios en Los Estrambóticos. El más importante; desafiar sus tradiciones al momento de hacer sus videoclips. Sería interesante verlos enfundados en otra actitud y en distintos escenarios. Me los imagino en un contexto sin mayores conceptos y con una apariencia mucho más extravagante y sofisticada. No sé si sería lo mejor, pero seguro resultaría un formidable ejercicio. Los conozco bien!

embedded by Embedded Video

YouTube Direkt