La oferta de artistas dentro de lo que se hace llamar la escena alternativa es enorme. Tenemos a la mano dj’s, tanto mujeres como hombres, cantantes de rap, bandas de electro, indie y muchos otros géneros más que sería difícil de ponerlos en la lista, pero el asunto aquí no es que existan y se multipliquen incontrolablemente, sino que muchos de ell@s apenas entran a un círculo donde entre ellos mismos se aplauden todo y ya se comportan como si fueran a estar dentro de la lista Billboard o causaran revuelo a nivel internacional.
Todo lo que acabo de mencionar suena fuerte y quizá hasta agresivo, pero la verdad es que dentro de los medios de comunicación buscamos historias o personajes que salgan de lo común, que tengan ese toque para causar curiosidad entre los lectores y que no formen parte de todo lo que ya se ha escuchado o visto en todas partes. Y en un principio todo resulta bien; los exponentes nuevos en cualquier campo se comportan de la manera más amable al momento de contactarlos y manifiestan ser las personas más “cool” del mundo.
Pero de pronto nos encontramos con sorpresas que son amargas con ciertos tintes cómicos. Una vez que se entabló una charla y se publicó la historia de cómo una mujer se abre paso en el saturado camino de los dj’s o de cómo una banda lucha contra las vicisitudes del ser independientes y no contar con una disquera transnacional, todo cambia, los protagonistas se transforman de una semana a otra. Cuando los vuelves a ver o los quieres contactar resulta que no se acuerdan de quiénes somos o no contestan por falta de tiempo. La verdadera razón: ya se rozan con la crema y nata de La colonia Condesa, Roma, Polanco y demás demarcaciones del Distrito Federal donde los artistas se dan en maceta…jajajaja.
Por una parte podemos entender que ellos cuentan con un “criterio” y se manejan de acuerdo a sus necesidades, pero parece que pierden el piso ante anda. Es notable la forma en cómo manejan sus mensajes en Twitter, dejan ir una avalancha de noticias que no aportan absolutamente nada como figuras que se proyectan para ser sumamente públicas y en vez de eso cuentan todo lo que a nadie le interesa o experiencias para demostrarle a los demás (y parece que hasta para creerlo ellos mismos) que llevan una vida como la de algún rapero o rockero consumado de cualquier parte del mundo.
En fin, este texto es muy corto por su naturaleza. Tampoco estoy como para componer el mundo de los demás. Esto tan sólo es un llamado de piedad a todos aquellos que intentan formar algo nuevo en la música, cine, pintura o cualquier expresión artística. Por favor: primero tengan todo el amor y dedicación de al mundo a lo que hacen y después adoptan una actitud de estrellas.
Quedamos a sus órdenes amigos.
