¡Guerra de palomitas contra Zombies!

ZOMBIELAND

Siempre he soñado con ver una película con el cine repleto de gente escandalosa, que todo el mundo esté comiendo para que al final se arme una tremenda guerra de palomitas, hot dogs y refresco, pero el mejor ingrediente sería que la historia que se proyecta esté llena de humor negro, sangre, chicas lindas y tenga heavy metal como fondo musical.

Pues al ver Zombieland casi se cumple mi fantasía, pues esta pieza dirigida por Ruben Fleischer y protagonizada por el camelónico Woody Harrelson como Tallahasse y Jesse Eisenberg en el papel de Columbus, no paré de reír junto con los demás espectadores y en por cartel podríamos pensar que se trata de una oda a lo horrorífico, sangriento o gore. Pero una vez que comienza te llevarás una grata sorpresa con la lluvia de tripas, víscera, sesos, litros de sangre y divertidos muertos vivientes.

Sin duda estamos en frente de una estrambótica parodia a los filmes que estuvieron de moda hace cuarenta años. Pero esta vez le añadieron elementos claves que son la clave perfecta para reír durante mucho tiempo. Con la línea de un road movie, sin descanso alguno, los protagonistas buscan la salvación, a los supuestos sobrevivientes de una plaga de zombies y también emprenden una la incansable caza de un pastelillo “twinki” conocidos también como Submarinos.

Un elemento visual que le da mucho color a esta historia son las reglas que se marca desde un principio el protagonista, Columbus (Jesse Eisenberg) para protegerse y mediante flashbacks para remarcarlas las palabras son integradas en el encuadre visual del espectador , cayéndose, rompiéndose, ajustándose a su libre antojo.

Y otro de los grandes brillos en la película es la aparición de Woody Harrelson, pues en este festín de muertos vivientes, apoderados de la tierra, Woody representa a un sujeto sin miedo, tosco, como un vaquero moderno que actúa de acuerdo a sus instintos. Los comentarios y reacciones de este personaje son geniales y provocan carcajadas impredecibles.

La entrada de Woody a Hollywood resulta estupendo en la cinta, con la ciudad en ruinas y terminar en una mansión con las letras BM en las rejas, donde se hace una gran crítica a los actores, directores y demás estrellas, quienes son propietarios de gigantescas villas, con lujos exóticos, que tienen su Warhol personal, o su retrato vestidos  Emperador.

La duda de porqué Harrelson aceptó actuar en este tipo de película teniendo en su carrera piezas como Natural Born killers, se aclaró cuando en algunas entrevistas el actor comentó que le gusta seguir sus instintos, justo como a este personaje, y además asegura que cuando leyó el guión le pareció muy divertida, pero nada comparado como cuando comenzó a rodarla. Woody dice que ha sido la cinta más divertida que ha filmado en toda su vida.

Muchos especialistas y grandes críticos de cine seguro la harán pedazos bajo el argumento de que no aporta absolutamente nada al cine edificante o de arte, pero aquí puede venir una fuerte reflexión para los amantes del cine. Todos tenemos ratos en donde queremos liberar la tensión acumulada, de brincar, gritar o jugar como niños, pues esta película no sólo provoca tal desahogo, sino que justo ese mensaje es el que transmite en algunas partes del desarrollo.

La verdad es que no vamos a encontrarnos con Zombies para despedazarlos o podemos entrar a una tienda abandonada para romper lo que se nos atraviese, pero lo que si es un hecho es que con tan sólo pagar el boleto de entrada podrán ver una historia que arrancará carcajadas y va generar una charla hilarante después de esa noche de cine.

Para mi caja de frases y recuerdos personales esta cinta tiene un recorte romántico fantástico; y es el hecho de cuanto significa ponerle el cabello detrás de la oreja a una chica cuando nos estamos enamorando de ella. No pierdan de vista a Wichita (Emma Stone) ¡wow! y por su puesto a su hermana Little Rock (Abigail Breslin). Lo demás ya sería contarles la película.