Cuidado con Tarantino

Inglourious Basterds se merece más de un Oscar en la fiesta del domingo por todo el pasado, la experiencia y las películas en las que se ha forjado Quentin Tarantino. Aunque este personaje lo han adoptado miles de seguidores como parte de una moda, estamos hablando de un verdadero artista, de un apasionado del cine que marca tendencias con un lenguaje propio. Tarantino está mucho más allá del snobismo cultural. Es el mejor fanático de las historias populares violentas y supo como encumbrarlas dentro del celuloide.
De cara a la entrega número 82 de los Premios Oscar no debemos dejar de lado a Quentin Tarantino, un hombre que en cuanto se menciona la mayoría de las personas hablan de Pulp Fiction o de Reservoir Dogs. Sin duda, dos grandes piezas del cineasta. Pero, este sujeto va mucho más allá de ese concepto de director moderno, atrevido y sangriento. Tarantino ha metido la mano en cintas que son unas verdaderas joyas y que hasta la fecha siguen en el anonimato.
Para ofrecer una radiografía clara de porqué es un buenazo podemos iniciar con el hecho de que el oriundo de Knoxville, Tennessee cuando inició en este arte decidió adoptar el nombre de Tarantino, por un personaje interpretado por Burt Reynolds en Gunsmoke. Lo violento ya se veía venir. Y esto se acentuó cuando se mudó a Los Angeles y creció viendo películas de artes marciales como parte de la fiebre del kung fu. Tarantino nunca dejó de verlas hasta los años 70.
En 1991 escribió Reservoir Dogs con la firme convicción de que fuera una muestra de un cine minimalista en la historia de un asalto, en la que el robo tiene lugar fuera de la pantalla. Claro que es uno de sus mejores logros, pero lo furioso de este plan es que pudo reunir a un reparto de miedo: Harvey Keitel, Michael Madsen , Steve Buscemi , Tim Roth , Lawrence Tierney , Chris Penn y hasta el propio Tarantino a cudaro. Sin embargo, aún estaban por venir mejores cosas para el amante del cine.
Antes de rodar esta pieza, Tarantino escribió dos guiones de lo que para mí, una de ellas, es de las mejores películas que he visto en mi vida. Se trata de True Romance (La Fuga) hecha en 1992 y dirigida por el gran Tony Scott. Es la mejor historia de amor salpicada de sangre, violencia, ternura y fidelidad. Suena escalofriante? Lo es! Con Christian Slater y Patricia Arquette como protagonistas, True Romance remueve hasta la última fibra del cuerpo. Es una película que no tiene contemplaciones, pone en evidencia los bajos instintos de una mafia y la pasión extrema de una pareja que de verdad de ama.
Después vino Natural Born Killers (Asesinos por Naturaleza) filmada en 1993. En este caso fue reescrita y dirigida por Oliver Stone, también un maestro, pero de cualquier forma el largometraje tiene toda la firma de Tarantino, aunque la mayoría de las personas siempre piensan en Stone cuando la mencionan.
En 1994 llegó Pulp Fiction. Esto fue el climax del director, porque además de dar una historia de gangsters llena de violencia y música sumamente bailable en las líneas del funk, soul, surf y rock and roll, Quentin impuso una moda para hacer cine mediante un collage de ficción interpretada por John Travolta y Uma Thurman. El principio es el final y las secuencias no existen. A partir de eso, muchos directores copiaron el formato de inmediato. Con Pulp Fiction el artista se hecho a la bolsa un Oscar, un Premio BAFTA y lo mejor de todo, La Palma de Oro en Cannes.
Fetichista, violento, obsesionado por situaciones mexicanas, bares ficticios, espadas de samurai, los pies de las mujeres, Tarantino llega a la fiesta grande del Oscar con Inglourious Basterds un tanto lastimada, pues a pesar de lograr una rabioso y divertido episodio ficticio de la segunda guerra mundial y la representación casi caricaturesca de Hitler hecha por el actor Martin Wuttke, esta cinta no tuvo la mejor suerte en algunos festivales.
Si bien la obra cuenta con la fuerza de Brad Pitt, Mike Myers, Eli Roth y Christoph Waltz como el Standartenführer Hans Landa, quien recibió el premio al mejor actor en el Festival de Cannes en 2009, Tarantino ha demostrado su descontento por las críticas especializadas y los resultados en las muestras. Lo válido es que Quentin aterriza su incomodidad en que el reparto y filmación hablan por sí solas.










