No estoy segura de cuántas copas bebí pero el reloj comenzó a gatear al revés; era una realidad, había despertado un 36 de diciembre del año.. puta madre eso sí no lo recuerdo.
Todo estaba justo en el lugar que lo había dejado excepto las flores que habían hecho de las suyas creyéndose dueñas de mi mesa, tanto como para haber muerto ahí y estar a punto de un retrato como burlándose de mí.
Justo cuando entraba la primer conversación con el cenicero y sus cadáveres, bendije mi ebriedad junto con mis bolsillos vacíos que eran los menos arrepentidos de estar hundiendo mi culo en el licor más asequible.
La opresión en mi pecho no me dejaba respirar y volvía a recordar y volvía a sangrar y volvía a maldecir cada verbo en infinitivo como los escritos aquí. Todas madrugadas diferentes y yo con la misma puta historia que te voy a contar.
Si no te gustan los monólogos no sé qué sigues haciendo aquí, es mi espacio y mis letras, mi hoja y mi tinta, yo he de abusar como me venga en gana usando el término “puta” una y otra vez, prostituyéndolo hasta que te canses de leerlo y te lo creas en una de esas. Ella no tiene la culpa de ser mi palabra favorita ni yo tengo la culpa que sigas aquí esperando que cuente la historia que desangra mi cabeza:
Nunca he aprendido a decir adiós.
Mi abuela siempre me decía que persiguiera todo aquello que me hiciera feliz y yo no entendía por qué las personas dejan de luchar por aquello que desean hasta que a punta de lecciones (por no escribir a la primera “putazos”) comprendí que se trata de mera condescendencia y sumisión a lo no-posible.
¡Bájale a la música borracha de mierda! Me grita el vecino interumpiendo mis memorias mientras pienso “¡bájate los pantalones y grítale a tu mujer que te enseñe a no masturbarte!”
Me encuentro sumergida en una especie de estado caótico y como no puedo tener lo que yo quiero para mí entonces vivo desquitándome con cada letra que uso en mis textos ignorantes de delicadeza para hacerle saber que por ahora es todo lo que puedo darle. (¿Tú sí me escuchas bien? Porque no pretendo hacer caso al estúpido vecino)
Ni abundante ni carente. Sólo algo de mí que se traduce en cada letra.
Y de nuevo me elevo para después romperme en diez mil pedazos. Soy algo parecido a una mala actriz que puesta en escena se convierte en un payaso que no para de llorar.
Y creo que no puedo esperar, tal vez ni siquiera debo. Entonces la actriz se vuelve nómada porque justo hoy vio la silueta que tanto anhelaba, caminar hasta desvanecerse.
Controlar mis sueños no me ha funcionado. Me enveneno con vodka, con whiskey, con ron, y siendo capaz aún de controlar el parpadeo de mis ojos, distingo todavía el rojo del semáforo y me detengo. Te dejo ir.
Salí a la calle después de días enteros; mi aspecto aterraba pero no existía alguien a quien pudiese importarle, ni siquiera a mí. Hipotequé mi casa y empeñé mi auto, compré unas flores sin aspecto moribundo, tomé un tren que me sacara de este pinche planeta y llegué a un mundo feliz desde donde puedo gritarle a Huxley que me importan una mierda sus castas mientras el soma y el alcohol sigan abundando sobre esta tierra.
![[ Hártate de mí ] [ Bibiana Faulkner ]](http://publimetroblogs.com/hartatedemi/files/2011/05/logo.png)