Escena uno.
Es sábado, 31 de agosto, en el Aoutlet de La Viga. Compro algunas prendas de vestir. Llevo a mi hijo de la mano.
–¿Quiere bolsa o se la lleva así?, me pregunta la vendedora de ropa.
–¿En la mano?, respondo com un pantalón y dos playeras.
–Es que si usted quiere una bolsa tiene que pagarla, cuesta dos pesos.
–Pero tiene publicidad de ustedes ¿Y me la va a vender?
–Es por la nueva ley, no podemos regalarla.
Bueno, no puedo llevarme prendas de vestir en la mano. Démela.
Escena Dos.
Es el mismo 31 de agosto, en el Wal-Mart de Nativitas. Llevo mi bolsa verde para ahorrar. La mujer que ayuda a guardar los productos, coloca las salchichas en un saco de plástico, la fruta en otro y el agua en uno más.
–¿Cuánto va a ser por las bolsas?
–Ya viene incluido en el costo de los productos….
¿Dos criterios en un mismo día ¿Con quién me quejo?
El martes desayuno con un grupo de diputados que me comentan: No hay reglamento, no se sabe
quien va a sancionar, a simple vista no se pueden reconocer las bolsas biodegradables.
Creo que nos están viendo la cara…
