Un cuento de autos chinos …

Esta es la historia de una sociedad que no cuajó. La de una empresa mexicana que se quiso asociar con una china para vender autos, pero no tuvo un final feliz.

Cuentan que hubo tantos problemas por la calidad de los vehículos, que al final la relación no terminó muy bien.

Según las fuentes consultadas se vendieron en todo el país alrededor de 4 mil unidades, en pagos chiquitos, plazos grandotes e intereses mucho mayores. Y todo esto sucedió sin que hubiera un sólo centro de servicio en el país.

Antes de salir el primer cargamento de vehículos hacia México, un grupo de gerentes de la empresa azteca o mexica… hizo su primera revisión y vio que estaban descuadrados ¡Como puede ser!¡Esos autos no pueden ser enviados a así!, exclamaron algunos de ellos.

Y, manos a la obra, que comienzan a cuadrarlos a mano. El argumento de la contraparte es que esos modelos ya iban de salida en esa nación oriental, y como era de esperarse las herramientas estaban gastadas.

Algunos de esos defectos eran: el mal olor en interiores por la calidad de los hules, la cual se “solucionó” impregnándolos con un perfume; las puertas no cerraban bien, y había muchos defectos de vibración.

Otro problema fue el sistema de frenos del modelo más sencillo, el cual no funcionaba bien en México, y se tuvieron que cambiar los modelos siguientes.

No eran tan inseguros, como los percibía la gente en México. Según especialistas, el problema más bien era de calidad. Aunque era precisamente por eso, porque eran modelos viejos.

“Sus nuevos modelos son muy buenos, pero la experiencia que tuvieron recientemente, afectó su imagen”, dicen.

¿Quiénes eran esas empresas? ¿Realmente existieron? ¿Sólo se trata de un cuento chino?