El verdadero rostro de los políticos

Es difícil saber quiénes son nuestros políticos si siempre echan por delante a la mercadotecnia.

Se disfrazan de honestos, austeros, cultos y hasta deportistas para ganar el voto y el respaldo de los ciudadanos.

Pero si observamos con cuidado, podremos descubrirlos y, por qué no, tomar en cuenta ese intento de engaño a la hora de cruzar una boleta electoral.

Por eso es importante leer sobre el político que vaya a elegir, ahora Internet es una buena herramienta, que usándola adecuadamente nos pueda dar una idea de quién es realmente la persona que quiere nuestro voto. Recuerde: Por sus obras los conocerá.

¿Qué tanta confianza podemos tener en una personas que busca parecer una distinta a la que realmente son? A continuación algunos de los disfraces preferidos de los políticos.

Los deportistas

Aparecen en pants, o bicicleta en mano, como todos unos expertos y a la hora de practicar un deporte, muestran que no tienen ni idea de lo que se trata. Al montar una bicicleta se caen y hasta se lastiman.

Los austeros

Siempre tienen el la boca la palabra austeridad, pero su forma de vida suele estar saturada de marcas y uno que otro lujito: trajes Hugo Boss, relojes Rolex, autos C 300, camionetas Durango y viajes en yate. Y hasta se dan el lujo de prestarle a sus familiares los vehículos que les dan en el gobierno, para que ellos aparezcan viajando en Metro.

Los progresistas

En público leen discursos que hasta arrancan las lágrimas y los aplausos a favor de los derechos de las mujeres, pero fueron demandados por golpear a su esposa. O que gritan estar a favor de las causas más progresistas, pero callan, si no le conviene a su partido o Gobierno, una iniciativa o ley que vaya en este sentido.

Los preocupados por el pueblo

Que frente a las cámaras de televisión hablan a favor del las causas del pueblo, pero frente a una administración trabajan por construir candidaturas e imágenes aún a costa del interés de su propio pueblo.

Los letrados y cultos

Que citan a autores clásicos, pero que nunca han abierto un libro de uno de ellos.

¿Tú tienes otra clasificación?