Fue la última vez que vi en persona al ex presidente Carlos Salinas de Gortari, cubría su despedida de la Presidencia, para un periódico local. A su lado, se encontraba Emilio Chuayffet Chemor, entonces gobernador del Estado de México, posterior secretario de Gobernación, y actual diputado federal. Ese día, 30 de noviembre de 1994, nacía el municipio mexiquense número 122.
Al frente de aquel evento la gente gritaba porras al todavía popular y querido mandatario. Y como siempre, fueron ubicados hasta atrás los inconformes. Era el último día de su Gobierno y se despedía de su sexenio en ese municipio creado para él, con el apellido de su principal programa social: Valle de Chalco Solidaridad.
Las calles principales lucían maquilladas. Una manita de pavimento y pintura, muy al estilo priista, que aprendió muy bien, ya como gobierno de ese lugar, el PRD.
Calles enlodadas
Pero si uno caminaba calles adentro, se encontraba con caminos enlodados y escuelas con infraestructura escasa. Por esas fechas hice un reportaje sobre la Escuela Primaria América Unida, que funcionaba entre las ruinas de la ex hacienda de Xico: algunos muros estaban a punto de derrumbarse y, por puertas, los salones tenían pedazos de madera.
Ese día Salinas y Chauyffet protagonizaron una lisonja que escurría miel.
En el olvido
Años después, el ex gobernador tuvo que renunciar a la Secretaría de Gobernación, luego de la masacre de Acteal, en el estado de Chiapas, durante el gobierno de Ernesto Zedillo; Salinas se convirtió en el villano favorito de los mexicanos; y Valle de Chalco Solidaridad tuvo la suerte del programa que le dio su apellido, y se quedó en el olvido.
Para crear Valle de Chalco, la que sería la obra de Salinas, se tomaron tierras del antiguo municipio de Chalco y de Ixtapaluca, así como un asentamiento promovido por organizaciones priistas, que yacía sobre tierras que antes fueron lago.
Todo se podía
Entre 1993 y 1994, todo se pudo para la suburbanización de esta tierra salitrosa, y hasta el Papa Juan Pablo Segundo fue a dar un sermón. El gobierno del Estado de México no escatimó en transformar esas tierras, de alto riesgo de inundación, para el jefe del Ejecutivo en turno.
16 años después, el que fuera el municipio 122 del Estado de México, luce olvidado, con altos niveles delictivos, funcionando como municipio dormitorio, sin fuentes de empleo, y sumergido en la pobreza, con un gobernador, Enrique Peña Nieto, que aspira a ser Presidente de la República y que presume los avances de su estado, incluso, en el Vaticano, en Roma.
Valle de Chalco padece una segunda inundación. Las autoridades voltearon nuevamente a verlo. Ojalá y ahora sí den una solución real a los problemas de esta gente trabajadora, que todos los días recorre hasta dos horas para salir a trabajar a la Ciudad de México y que por la noche regresa, enfrentando una autopista saturada, a dormir un rato.
