Pobres, pero felices

La felicidad es un proceso bioquímico que se registra en el cerebro, motivado por factores externos como una luna hermosa, la sonrisa de un ser querido, o la satisfacción de un buen trabajo.

La pregunta es: ¿Por qué los mexicanos nos encontramos entre los hombres y mujeres más felices del mundo?

No nos hace efecto la crisis de inseguridad que se vive en el país; la situación económica ni nos inmuta; el abuso de los partidos políticos y la corrupción en el servicio público parecen  no  afectarnos.

Al entrevistar al investigador de la Universidad de Monterrey, José de Jesús García, especialista en la felicidad como indicador para aplicar políticas sociales, no dejó de comentar sobre el asombro que le causaron los resultados de sus estudios sobre la felicidad de los habitantes de este país.

Nuestros niveles de felicidad son comparables a los de los habitantes de países como Dinamarca o Suiza, con una calidad de vida muy alejada de la mexicana.

No cabe duda, somos una raza aguantadora.