Agua con azúcar

Es invierno en Chile. Y hace frío. Acá en Santiago, no tanto como el de los países nórdicos ni como en las zonas más cercanas a la Antártica. Pero es frío igual.

Para enfrentarlo, me enfundo en muchas capas de ropa: panties, dos pares de calcetines, dos camisetas, otra más que se vea linda, algo de lana gruesa para rematar la tenida, junto con unos botines y el infaltable abrigo. En invierno, esa cantidad de ropa, me hace ver más flaca. Contradictorio, ¿verdad? Me da la sensación de estar oculta y protegida. Soy pudorosa.

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