Yo soy…
Ni sicóloga, ni terapeuta, ni orientadora familiar. Periodista de título, solucionadora de problemas por vocación y azar. Sabia, dicen algunos. Y, si es así, se lo debo a la curiosidad, a mis grandes y sensibles orejas, y a mis probados ojos que, les aseguro, ya no se quedaron ciegos de espanto. Soy chilena y treintona. Soy una filósofa 2.0 sin ninguna formalidad, que puede aconsejar, reír o solo acompañar.