Archive for December, 2009

Regalar

Tengo una amiga que se dice a sí misma el Grinch. Algo le pasa con la navidad que pone en su facebook que la odia, que le carga jugar al amigo secreto, que no le gusta esto de regalar.

Para mí, la navidad es uno de los momentos es que uno le expresa a otro a quien respeta y quiere, lo que siente. Es una ocasión para ponerse en los zapatos del otro y pensar qué lo haría feliz.

Los objetos que damos son símbolos de lo que vemos en el otro. Pero claro, todo depende de cómo hayamos pasado las navidades más significativas de nuestras vidas. Quizás los Grinch han sufrido mucho. Y uno no es quien para juzgarlos. A veces, si se les quiere, sí se les puede hacer un cariño y endulzarles un poco el alma. Otras hay que dejarlos tranquilos. No a todos nos gusta lo mismo.

Antes de hablar

Cuando tenía 9 años, tuve una profesora de castellano que me marcó con las historias que nos contaba. No eran de ficción, sino que de su vida real.

Una vez, sentada mirándonos a todos, comenzó a hablarnos sobre lo difícil que había sido para ella embarazarse y de las muchas pérdidas que tuvo. Nos explicó con detalle cómo un día fue al baño y vio en el excusado flotar el cuerpo de dos nonatos que tenía sobre sus cabezas mechones pelirrojos. Describió su dolor físico y emocional. Nos transmitió las horas de llanto y de incredulidad que la rodearon.

Hay personas que cuando emiten palabras, lo están haciendo para sí mismas. Se les olvida quién es su público, a quién le dejarán esa parte suya. A los 9 años, nadie es capaz de entender en toda su dimensión la historia de mi profesora. Quizás ni a los 30. Antes de hablar, no olviden que por algo uno lo hace en voz alta, que no es un monólogo, sino que un diálogo, una conversación. Antes de hablar, piensen, aunque sea mínimamente, en el otro.

el miedo

Hace unos meses vi un documental sobre el fotógrafo de guerra James Natchwey. Su vocación, que afortunadamente para él confluye con su profesión, lo ha llevado a estar expuesto a muchas situaciones que a cualquier mortal podrían causarle terror. Cuando en el documental le preguntan por el miedo, él responde lo siguiente:

“El miedo no es lo importante. Lo importante es cómo lo manejas. Hacerme esa pregunta es lo mismo que preguntarle a un maratonista si ha sentido dolor. Lo que importa no es lo que sientes, sino cómo lo enfrentas. Le podría pasar a cualquiera, en cualquier minuto. Sabemos que es una posibilidad. Cuando salimos, todos los días, es lo que enfrentamos: viene con el territorio, es parte del trabajo y lo sabemos desde el principio. Pero nadie se autocompadece. Es sólo parte de”.

Natchwey me deja ver que los peligros más corrientes son iguales. Que lo único que hace falta es reconocerlos y vivir con ellos, junto a ellos, como una parte más de lo que es nuestra vida.