Hace una semana (sé que no tengo la rapidez de un llame ya) Carolina me escribió a mi mail filosofadesupermercado@gmail.com. Esta chica mexicana que tiene 27 frescos años, es sicóloga, muy encantadora, y busca una respuesta sobre amor. ¿Quién no lo hace? Yo creo que hasta los más veteranos se autocuestionan repetidamente sobre este ítem irremediable de la vida. De hecho, una vez le pregunté a mi madre cómo se suponía que tenía que sentir uno en las relaciones, y pese a sus decenas de años de matrimonio, no me supo responder. ¿Será que tenemos un problema familiar? Mejor volvamos a Carolina.
Nuestra amiga nos dice: “siempre siento que me meto en relaciones complicadas, pero sobre todo lejanas. Eso es lo que me está ocurriendo ahora (otra vez). Resulta que estoy “saliendo” con un amigo que conozco desde los 10 años de edad. (…) En todos esos años nunca hicimos ninguna especie de “click”.(…) Hace un mes mas o menos tuvimos una boda en común, de una amiga nuestra de la escuela. (…) Fue ese día el que después de varios tragos y copas (el mejor pretexto del mundo) pudimos demostrarnos algo más que afecto de amigos, empezamos a flirtear, a decirnos chistes, y al final de la noche, cuando nadie nos veía nos besamos. Fue una noche mágica para los dos. Y como ha sido todo hasta ahora, mágico, ideal pero no se si tan real. Él vive en otra ciudad que está a 5 horas de Ciudad de México. Nos vimos en un viaje que hicimos hace poco al caribe mexicano. Nuevamente todo de color de rosa, la luna, el mar cristalino, risas, piñas coladas ¡¡uff!! Todo perfecto, pero ahora qué hago con todo eso. En realidad los dos estamos igual. Nos escribimos diario, nos hablamos diario, decimos que nos extrañamos, etc. Pero, now what? Yo no puedo ahora moverme de la ciudad por mi trabajo, entro a trabajar a un hospital donde me pagarán muy bien y él está a punto de abrir un restaurante en su ciudad. Qué difícil es cuando después de tanto tiempo que no hago esta especie de click con alguien, algo parece no salir bien y siempre resulta que no vive aquí o incluso me ha tocado que sean extranjeros. ¡Maldita sea! Y como escribiste en tu blog, ¡la maldita paciencia! ¿La debería de tener? ¿O debería de “tirar la toalla” y seguir adelante? Me gustaría recibir una respuesta tuya que por ahora me deje más claras las cosas, por lo menos como consuelo o quizás para que me bajes de mi nube, de nuestra nube, por que él está igual que yo, estamos los dos locos (el uno por el otro). Heeelp!”.
Podría hacer un aburrido análisis del discurso de Carolina. Podría hacerle hincapié en que pone entre comillas que está saliendo con este chico, que tiene una especie de click con él y que luego, agrega que él esta igual que ella: locos el uno por el otro. Entiendo tu miedo, Carolina, pero por sobre todo, siento que no estás segura de lo que tienen y eso es lo que me parece más básico en el momento de emprender algo con alguien.
La paciencia, sí, ésa, la maldita y esquiva, tiene una utilidad. Y es aclararnos qué es lo que estamos viviendo y sintiendo. Has estado en situaciones mágicas y encantadoras con tu “novio”, pero aún faltan las cotidianas. Todavía te queda tanto por recorrer con él. Ponerse de acuerdo para ir a verse los fines de semana, planear viajes sorpresa, quedarse en un motel en la mitad del camino que los separa, extrañarse, necesitarse, arrancarse del trabajo a hablar por skype, gastar todo lo que tienen en teléfono, escribirse mails eternos. En medio de esos ires y venires se construyen los futuros. Y se sabe qué es lo que espera el uno y el otro de la vida, del amor, y de la persona que tienes cerca. No te apresures, disfruta y a través del placer ve entregándote a las señales que te irá dando la misma vida. No fuerces las decisiones, no te obligues ni lo obligues a definirse como el amor de tu vida-príncipe azul-the one. Solo déjate llevar por la corriente del amor. Discute cuando haya que discutir y vean si pueden superarlo. Vean películas e interrúmpalas con besos apasionados, acurrúquense, cuenten las horas que faltan para esos días que puedan pasar juntos.
Carolina, que te pase de nuevo puede significar que tienes un patrón de amor distante, pero en este caso, son solo cinco horas de lejanía, que si las llevas bien y tu amigo también, pueden ser las que realmente los acerquen más. Aprende a disfrutar esta paciencia, que créeme, es la mejor de todas. Nadie puede negar que este intermedio que estás viviendo es el más entretenido.
