First step

misipank-1

Así que aquí estamos. Presentándonos. Les cuento un poco. Me llaman misi pAnk por lo dulce y lo desestructurada. Misi porque soy juguetona, risueña, torpe y cariñosa. Y castellanizado el pAnk porque, claro, el vivo reflejo de esa ideología no soy, sino que más bien una interpretación libre. Tengo problemas con la autoridad, con cumplir con plazos, con aprender pasos de baile. A cambio, me atrevo a cantar, a hacer snorkel en el mar sin saber nadar (aunque abrazada de un flotador, suicida no soy), a faltar a una cita si es que el ánimo no me acompaña. Me permito todos los días, eso sí, comer algo que me guste, besar a mi marido apenas despertamos, acariciar a mis gatos cada vez que es posible, consolar a mis amig@s . Entreno cada hora mi capacidad de tolerancia y trato de abrir mi mente lo más posible: si tuvieran mi trabajo, también tendrían que hacerlo. Me dedico a editar textos de otros, a interpretar sus mentes para saber qué es lo que quisieron decir, adecuando el tono y las palabras según quién sea. Pero claro, no es solo por eso que estoy aquí, invitándolos a que me cuenten sus problemas para ver si logramos resolverlos o aliviarlos.

Hubo un tiempo en que fui silencio. Caminaba pensando, dormía preguntándome, soñaba que me escondía de todo aquel que viniera a hacerme preguntas. A todos nos pasa que durante algún momento de dudas, de problemas, de miedos, nos volvemos ostras que ocultan perlas. Y ahí, bajo el agua, bien cerrados, nos quedamos solos.

Un día, sentada en la barra de una cafetería, tomando jugo de naranja como si fuera vodka, una chica que conocía hacía días, sin mirarme a los ojos, me contó su verdad. Y habló y habló y no paró más. Llevamos más de cinco años siendo amigas y, como no vivimos cerca, me sigue escribiendo sus historias por msn. Ella dice que yo soy buena consejera. Yo digo que gracias a ella aprendí a confiar y a entender que contando es más probable solucionar algo.

No sean más silencio. El consultorio de misi está abierto. Pasen a conversar.