Hace algún tiempo, AT Kearney, una consultora internacional, publicó un estudio que habla sobre la capacidad que México ha perdido para inspirar confianza en los inversionistas extranjeros, ya que otras economías emergentes ofrecen mejores incentivos y escalan posiciones en el tema de seguridad.
Cierto es que las cualidades del país no son las óptimas y pudiera entender que el gobierno no desarrolle mejores medidas para hacer que esto suceda, pero cierto es también que las inversiones que tenemos no se están traduciendo en dinero para el país.
O entonces, ¿por qué si las condiciones no son óptimas, cada día México se convierte en referente de mayores empresas extranjeras en el país? y ¿por qué las empresas que ya se encuentran acá, desarrollan crecimientos importantes en México sin que haya un crecimiento general para nosotros?
Según un informe previo, realizado por la ONU, los países que recibieron la mayor parte de la inversión en términos de dólares fueron México, Brasil y Chile, que conjuntamente sumaron más del 60 por ciento de toda la inversión extranjera en la región.
Sin embargo, detrás de estas cifras habían datos preocupantes. América Latina y el Caribe obtienen un porcentaje cada vez menor de la inversión extranjera global, que está yendo cada vez más al mundo industrializado, y a las potencias emergentes de Asia y Europa Central, que ofrecen estabilidad, seguridad jurídica y previsibilidad.
A mi juicio podríamos decir: tenemos inversionistas que buscan insertarse en Latinoamérica, quizá de igual manera que en otros continentes, pero no tenemos las condiciones necesarias para exigir la misma inversión que realizan en Europa.
Entonces ¿para que decimos que nuestro crecimiento está en la inversión extranjera si no la aprovechamos como debemos? No creo que lo de los incentivos sea tan real, más bien no sabemos negociar, pero las empresas están gustosas de entrar a un país noble, en donde pueden hacer el doble de lo que hacen en otros países con la mitad de dinero con lo que lo hacen allá.
Hay multitud de ejemplos que vienen a hacer carrera en nuestro país; las empresas o llamadas “tiendas de lujo” como Louis Vuitton, Carolina Herrera, Hermes, Coach, Montblanc, Tous, la tienda departamental Saks Fifth Avenue, se pelean por abrir cada vez más sucursales para ese público que yo nunca veo pero que existe por montones en un país con tales diferencias sociales.
¿Y qué me dicen de Mazda, Acura, próximamente Lexus, Fiat, Mitsubishi, y muchas otras marcas de autos extranjeras que han entrado en los últimos cinco años al país?
¿Por qué si somos capaces de atraer a dichas multinacionales, no establecemos mejores condiciones para que se traduzca en crecimiento interno? En el camino se pierde mucho del dinero que vienen a derramar aquí.
Los líderes latinoamericanos deberían hacer reformas que no sólo incentiven las inversiones de fuera sino que resulten redituables para nuestro país, ahí radica la dificultad. Tomemos ejemplo como los comunistas China y Vietnam, la socialista India y la capitalista Irlanda que están recibiendo cifras récord de inversiones extranjeras.
*Anabelle Núñez
Especialista en temas de management.
