La magia del circo, símbolo de una empresa moderna

¿Siente usted que es difícil coordinar a un contador, un administrador o un gerente comercial para que su empresa camine a la perfección? Imagine lo que sentirá Franz Czeisler “Mr. Tihany” al tener que coordinar a más de 78 artistas de diferentes nacionalidades para que el negocio del circo familiar prospere en tiempos en donde las grandes empresas internacionales invierten millones en entretenimiento para ganar la preferencia del público.

Y es que desde su nacimiento, hace 50 años, el Tihany ha vivido grandes transformaciones. Aunque en un principio surgió en Hungría como terapia para los soldados de guerra en donde aprendían el valor de una sonrisa y reencontraban la capacidad de sorprenderse, Czeisler, su creador, tuvo que hacer arreglos para volverlo universal como una vía de diversión para todo público.

 Fue entonces cuando el creador, se dio cuenta que su circo funcionaría como cualquier empresa, cargada con una dosis más fuerte de creatividad y de un interés constante por innovar y hacer siempre un diferencial con los otros circos.

El Tihany ha recabado hasta la fecha más de 80 millones de espectadores, se ha vuelto experto en el tema de búsqueda y contratación de talento, escogiendo a sus artistas en festivales internacionales de circo como el de Montecarlo, París, China y Moscú y de un tiempo a la fecha ha logrado un espectáculo capaz de competir con los mejores del mundo, en donde combina diversas disciplinas del arte circense, con el faustoso universo de Las Vegas y el encanto del teatro.

¿Pero a qué debemos su éxito y su crecimiento pese a que muchos de los circos que comenzaron en aquella época quebraron comidos por los grandes conglomerados y shows que lo dejaron como un evento antiguo y aburrido?

 Justo a lo anterior. El circo Tihany no ha sucumbido frente a la amenaza mediática de Cirque du Soleil, ni a la de no modernizarse con el paso de los años, ha sabido adaptarse a las necesidades de la época, elemento principal para cualquier empresa que busque el éxito en este tiempo global.

 Según Czeisler, los secretos de su permanencia y logros  son aplicables a cualquier negocio:

1. Ambiente armonioso interno en donde también se incentive la competencia entre los  artistas pero a su vez sepan hacer sinergia en equipo, equipo que conviertan en el mejor.

 2. Aportación y creatividad colectiva, cerca de 100 personas intervienen y dan sus ideas para que el circo siempre ofrezca nuevas cosas. La lluvia de ideas, conjunta la creatividad de todos los artistas que suben a escena. Todos tienen voz y voto.

 3. La innovación y la inversión en temas que en un principio parecen inusuales en un circo, cosas como la tecnología o cursos en el extranjero,  al final resultan redituables para el crecimiento de los artistas y de la majestuosidad de sus actos en escena.

 4. Gestión del talento, cada una de las personas que forman parte del circo tienen un aspecto en común: pasión por lo que hacen y disposición a dar lo mejor de sí en cada espectáculo.

 5. Reinvención de lo que parece sencillo y cotidiano. Esa es la mayor clave para motivarse y alegrarse a diario y funciona para generar confianza y coraje en la gente.

 Estos cinco pasos son los que hacen posible el éxito de una empresa en la actualidad. A base de sencillos procesos Tihany ha conseguido ser competitivo en un mundo en el que ya no hallaba lugar y en donde el público parece estar más atraído por el sobrevalorado Cirque du Soleil.

 Lo que para mí está claro es que en este ambiente caracterizado por la aceleración del cambio, algo permanece constante: la necesidad de sorprendernos siempre con algo nuevo, y eso es mucho más loable si lo logra una empresa pequeña.

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