¿Compraríamos un pantalón roto, iríamos al cine a ver una película que está a la mitad o leeríamos un libro al que sabemos que le faltan hojas? Seguro que no, pero hacemos algo similar con el Bicentenario 2010: consumimos un futbol que está mutilado de origen…y no reclamamos, todo lo contrario.
A partir de la noche del domingo 4 de abril, Javier Aguirre podrá contar con los jugadores de clubes nacionales para la concentración final de la Selección Mexicana de cara a la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.
Esto quiere decir que el América, por ejemplo, después de la jornada 13, no tendrá a Guillermo Ochoa ni a Óscar Rojas; Cruz Azul no contará con Gerardo Torrado; Pumas dejará ir a Efraín Juárez e Israel Castro; Chivas prescindirá de Aarón Galindo y Johnny Magallón…
¿Tiene el mismo sabor un torneo sin figuras mexicanas? ¿Se vale que la Federación Mexicana de Futbol, en aras, nos dicen, de darle mayor tiempo al Tri para su preparación desprecie al aficionado que va al estadio a presenciar un espectáculo sin sus jugadores favoritos?
Yo no concebiría a la hinchada del Barcelona cruzada de manos si los culés encararan el cierre de la Liga española y la Champions League sin Andrés Iniesta, Carles Puyol y Xavi Hernández. O Stamford Bridge conforme con que Frank Lampard no jugara con el Chelsea durante fechas decisivas.

¿Por qué nosotros sí lo aceptamos y hasta agradecemos que se vayan los seleccionados mexicanos, cuando ningún otro combinado ni liga en el mundo lo hace?
¿Por qué seguimos viendo los juegos, asistiendo a los cosos e ilusionándonos cuando después se irán las figuras?
Creo que era mejor que la Femexfut planeara otra forma para determinar al campeón del Bicentenario sin necesidad de llevarse a los seleccionados antes de tiempo, en vez de mutilar la liga.
Pero bueno, cada quien consume lo que quiere, aunque sea un aficionado que paga un boleto por un espectáculo incompleto.
