Un fichaje bomba o una joven promesa que haga goles investido con la playera de nuestro equipo es lo que pedimos a los Reyes Magos en este ayuno futbolístico invernal.
Como si fuésemos niños, nosotros también esperamos que estos personajes vengan a nuestros clubes. Las directivas de algunas escuadras ya quebraron la ilusión de su hinchada con contrataciones infames, mientras otras, sí han puesto atención en la lista de los aficionados a los monarcas que vienen de Oriente.
Los Reyes Magos de Pumas y América no ilusionan ni al más ingenuo de sus seguidores.
¿Quién puede sentir que las Águilas pueden trascender con Miguel Layún y Alonso Sandoval? Nadie duda de sus capacidades, pero seguro serán los grandes refuerzos para la banca americanista. No parece existir otro motivo para la incorporación de estos elementos a Coapa.

Pumas no se queda atrás. ¿Qué es eso de no reforzarse? Sus aficionados quieren saber quién puede llevarlos a su séptimo campeonato, no quiénes debutarán en el Bicentenario 2010. Ya sé que muchos dirán que esa fórmula les llevó a levantar el trofeo en el Clausura 2009, pero también a los últimos lugares del Apertura 2009. Mínimo un fichaje aunque sea para vender humo, ¿no?
Para Chivas y Cruz Azul, en cambio, sí llegaron los Reyes Magos.
El otrora y ahora prometido Campeonísimo ya cuenta, otra vez, con los servicios del “Bofo”. Esta contratación ha sido muy aplaudida por la afición rojiblanca que está esperanzada en que Adolfo Bautista lleve a Chivas otra vez a un título, como sucedió en el Apertura 2006.
El Subcampeonísimo Cruz Azul ya quiere dejar de serlo y por eso la hinchada celeste ya recibió la gran noticia de que ahora sí quieren ganar la final por medio de los botines de Christian Giménez. Puede ser que esta sea la mejor contratación hasta el momento. Al menos, la ilusión con el “Chaco” ya está.
Todos los aficionados al futbol queremos nombres nuevos en nuestros clubes, aunque sea para decepcionarnos y tener a quién echarle la culpa de un eventual fracaso. Y esa ilusión es como la que de niños sentimos con los Reyes Magos: en esto de ser seguidores de un equipo de futbol nunca perdemos la inocencia.
