El niño pobre que se supera y triunfa, simplemente parece salido de la telenovela más barata. Sin embargo, disfrutamos cuando estas pequeñas viñetas de la ficción se toman un respiro para aprecer en nuestra vida.
Por eso es que la historia de José Hernández, el próximo astronauta mexicano que irá al espacio a finales de este mes rebota en los medios de comunicación de nuestro país y de Estados Unidos.
Poco o nada de caso hacen a Nicole Stott, la valiente mujer que viajará junto a Herández en la misión ST-128 y permanecerá en la Estación Espacial Internacional por cosa de seis meses. No, él héroe de esta historia es José.
Publimetro, a través de una servidora, ha tenido el gusto de sostener largas pláticas con José, en al menos dos ocasiones. En la primera entrevista (hace un año) le destinamos una página completa; en la segunda (de esta semana). Y es que la historia de José, lejos de tornarse rutinaria, resulta como la cazuela de la abuela, entre uno más le rasca, más le sale.
Pero recapitulemos brevemente para aquellos que no saben de qué hablo. Los padres de José migraron a Estados Unidos, procedentes de La Piedad, Michoacán, hace 60 años. Con sólo el tercer año de primaria a cuestas y dispuestos a hacer producir los campos calofornianos.
Después de la escuela, José y sus hermanos ayudaban a sus padres en la pisca. Fue en un día de intenso sol que Don Salvador le dijo: “Recuerda bien este momento. Recuerda el cansancio, el sol y la fatiga. Si no quieres estar así toda la vida, tienes que estudiar”.
José nació en Estados Unidos, pero asegura: “Si ves mi bigote, te das cuenta que tengo el nopal en la frente”.
Ahora, como padre de cinco, José busca transmitir no sólo a sus hijos la importancia del estudio. También arrancó una fundación llamada “Alcanzando las estrellas” (http://www.astrojh.com/), cuyo objetivo principal es apoyar a menores de bajos recursos a continuar sus estudios.
A su misión al espacio, que tendrá lugar a finales de este mes, lo acompañarán dos canciones: “El hijo del pueblo”, de José Alfredo Jiménez; y “La copa de la vida”, de Ricky Martin. Además de un rosario, un cristo por cada uno de sus hijos y una virgen por cada hija; así como la argolla de matrimonio de su esposa. Y para endulzarse el camino, sus dulces preferidos: obleas con cajeta.
Para leer la entrevista a José Hernández visita el siguiente link: http://www.publimetro.com.mx/noticias/el-cielo-dejo-de-ser-el-limite/pihi!ulAssKqIaUgdifAaFXMOw/

