Sé que el Comité que elige a los ganadores del Nobel, se basaron en las expectativas positivas que ofrecía Barack Obama al frente de la nación –supuestamente– más poderosa del mudo o, al menos, eso fue lo que dijeron. Pero creo que en un acto de humildad deberían pedir disculpas por el groso error.
Hace cosa de dos meses se dio a conocer, de manera oficial, que el presidente de Estados Unidos sería laureado con el reconocimiento por el que todos los políticos tienen sueños húmedos. A los pocos días, se supo, de manera extra oficial, que el supuesto pacifista enviaría 30 mil tropas más para combatir en Afganistá.
Obama dice: “I had no choice”. Pero no decía eso en 2007 cuando, durante su precampaña por la Casa Blanca, juró y perjuró que traería a los soldados “back home”.
Obamator se olvida de unos personajes, quizá de alcances limitados, pero que, como dicen los gringos, puden ser una auténtica “pain in the ass”, esos que durante su campaña lo apoyaron: los pacifistas.
Recordemos que el cineasta Michael Moore, con sus documentales Bowling for Columbine y Fahrenheit 9/11, hizo un poco insufrible el paso de George W. Bush por la Casa Blanca. Ahora Moore tiene entre los ojos a Obama y, como él, muchos otros hoy levantan la voz para demandar o, por lo menos, desahogar su decepción.
¿Se le estará pidiendo mucho a Obama para llevar 10 meses en la silla? Quizá, pero habrá que demandarle las esperanzas que levantó durante su campaña. “Yes, we can” (Sí podemos) gritaban los miles que congregaba en mítines (tanto dentro como fuera de territorio estadounidense). Muchos ahora quizá le dirían: “When will you start?” (¿Cuándo empezarás?).
A continuación algunas líneas del discurso del nuevo Nobel, para entender cómo un “pacifista” justifica la guerra:
-Tan natural como la enfermedad o la sequía: “En los albores de la historia, no se cuestionaba su moralidad; simplemente era un hecho, como la sequía o la enfermedad, la manera en que las tribus y luego las civilizaciones buscaban el poder y resolvían sus discrepancias”.
-Con el Holocausto: “Y aunque es difícil pensar en una causa más justa que la derrota del Tercer Reich y las potencias del Eje, la Segunda Guerra Mundial fue un conflicto en el que el número total de civiles que murieron superó al de soldados que perecieron”.
-Inevitable: “Debemos comenzar por reconocer el difícil hecho de que no erradicaremos el conflicto violento en nuestra época”.
-Resurge el sheriff del mundo: “Estados Unidos de Norteamérica ha ayudado a garantizar la seguridad mundial durante más de seis décadas con la sangre de nuestros ciudadanos y el poderío de nuestras armas”.
-Historia parcializada: “De la misma manera, el mundo reconoció la necesidad de confrontar a Sadam Husein cuando invadió Kuwait, un consenso que envió un mensaje claro a todos sobre el precio de la agresión” (omitió retomar la parte en la que EU invadió Irak, bajo el invento de que poseían armas químicas).
-En algo tuvo razón Obama: hay muchos –pero muchos– que “merecen este honor muchísimo más” que él.
