Chino puso el grito en el cielo, pero aún así el presidente de EU, Barack Obama, recibió al Dalai Lama en la Casa Blancai.
Aunque con sus asegunes, el mandatario estadounidense no sostuvo la reunión -que duró cerca de una hora- en la Oficina Aval, en donde se reciben a los personajes ilustres, sino en el Salón de los Mapas. Aún así, el líder espiritual tibetano aseguró sentirse “contento” tras el encuentro.
Por su parte, la Casa Blanca hizo circular un comunicado en el que afirma que Obama “subrayó su firme apoyo a la conservación de la especial identidad religiosa, cultural y lingüística de Tíbet y la protección de los derechos humanos tibetanos en la República Popular China”.
Sin embargo, habrá que ver si en esta ocasión, EU brindará su apoyo con algo más que palabras, al movimiento tibetano.
Mientras tanto, en México, conversando con Exa Méndez, coordinadora de la Red Internacional de Apoyo al Tíbet en Latinoamérica, me indicaba optimista cómo el movimiento en pro de la autonomía tibetano ha crecido exponencialmente en los últimos dos años. Sin embargo, lamentó que esta empatía popular no ha sido seguida por los gobernantes mexicanos, quienes se muestran tibios ante la situación.
A sus 70 años de edad, el Dalai Lama lleva en el exilio más de dos terceras partes de su vida de su vida (desde 1959) y quien sabe si logre terminar sus días en su tierra natal. Si los líderes del mundo, esos que dicen “hacer el bien sin mirar a quien” no hicieron nada, cuando China no gozaba de la influencia que posee ahora… Bueno, quizá tengamos que ver al siguiente Dalai emerger en el exilio.
Recapitulando: en 1950, China anexó al Tibet a su territorio. Desde entonces, el Dalai Lama vive exiliado en la India, pues el gigante asiático lo considera un enemigo que promulga la independencia, aunque en realidad, el líder espiritual sólo busca la autonomía de la región.
