Podrán poner cientos escáneres en aeropuertos; construir tres muros más (la frontera con México ya tiene el suyo, pero para los otros lados que les falta) y así, felizmente, vivir en una burbuja; también conseguirán entrenar a miles de soldados y perros (si es que a veces no actúan todos como animales) a los frentes de batalla; y, aún así, Estados Unidos jamás podrá sentirse a salvo.
Parecería imposible que al gigante de América se le pudiera escabullir un potencial terrorista en la lista de pasajeros de un avión que entrará en su territorio, pero así sucedió. Justo en el día de Navidad, un nigeriano de tan sólo 23 años y cuyo propio padre había alertado a fuerzas estadounidenses sobre los acercamientos de su hijo con Al Qaeda, Umar Farouk Abdulmutallab, tan tranquilo y campante se trepó a un avión en Ámsterdam, que lo trasladaría a Detroit. Fueron los pasajeros de la nave, quienes lo controlaron e impedieron que los explosivos que portaba Umar, no derivaran en la muerte de las 278 personas a bordo.
Ahora, Barack Obama sale a asumir la culpa (no podría hacer menos que el mismo Ordaz cuando el `68) del error. Para remediarlo, al menos en estética, EU pasará de tener 40 escáneres corporales -de esos que organizaciones defensoras de los derechos de los niños han salido a decir que violan los derechos de los infantes- a 300, con el fin de verles -literal- hasta los calzones a aquellos que osen entrar a su territorio.
Pero ¿cuántos países no existen con una seguridad mínima y no son atacados? ¿Será que los terroristas -y particularmente Al Qaeda- temen que naciones como El Salvador, Honduras o cualquier otro tengan un arma secreta infalible? Lo dudo. Y tampoco es que los extremistas busquen dinero que éstos no poseen, es simplemente que los Estados pobres no tienen para sobrevivir, menos para invadir otros países.
Si lo que busca Estados Unidos es la paz, debe empezar, entonces, por ahí mismo. Dando gestos de ello. Barack Obama ha desperdiciado una oportunidad única: la del presidente nuevo. Si en algún momento gozó del beneficio de la duda, de que cambiaría la política de George W. Bush, ahora esa oportunidad ha sido completamente desperdiciada.
Para los grupos extremitas, hay continuidad en Estados Unidos. Y para los liberales, también. En pocas palabras, Obama está quedando mal con dios y con el diablo y eso podría ser aún más peligroso que las políticas talibánicas de Bush. Se puede quedar solo. Una soledad política que le atará de pies y manos para hacer todas esas grandes reformas que ambcionaba y también una soledad mediática, cuando la opinión internacional -que parece es la más renuente a perder la fé en él- termine por decepcionarse de que aquel “I hope” de 2007.
Para Obama ha pasado sólo un año, pero quizá haya sido el más veloz e importante que ningún otro presidente estadounmidense haya tenido.
Y a todo esto, estos son los controvertidos escaners que se instalarán en los aeropuertos.
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