Cuba también tiene a su Juanita

Lo admito. Me encontraba emocionada. Mi cita con un pedazo de la historia, ésa que en algún momento u otro todos volteamos a ver con la utopía de un mundo más parejo: Cuba.

Aguardando en la sala de la videoconferencia para conversar con Juanita Castro, la hermana “incómoda” del líder cubano Fidel Castro, aparece una figura pequeña vestida de azul, es ella, la mujer que pese a su apellido colaboró con la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos), ayudando a escapar a disidentes de Cuba.

Si ella no dijera su apellido, a uno no le costaría mucho trabajo averiguarlo: habla de frente y claro.

Un día más tarde, tuvimos una charla telefónica, a lo largo de los casi treinta minutos que hablamos, me encontré con una Juanita más cálida, más dispuesta a mostrar su lado personal.

La agente “Donna” –su nombre clave ante la CIA– asegura que si ahora devela sus memorias en el libro “Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta”, es porque desea que su país y compatriotas sepan lo que hizo por ellos.

Sin titubear asevera una y otra vez: “El régimen ha fracasado”.

Su corazón, de 76 años, la traiciona y justifica en menor o mayor medida al actual presidente Cubano, Raúl Castro, con quieren, recuerda, comparte sus más dulces recuerdos de la infancia.

Fue Raúl quien le alertó que el Servicio Secreto cubano le seguía la pista a sus actividades sospechosas. Fue él, como Ministro de Defensa entonces, quien le ayudara a acelerar los trámites para viajar a México.

Los años de distancia y quizá la nostalgia sean la tinta con la que Juanita escribiera sus recuerdos, que sin demeritar, nos muestra el lado más blando de los hombres más duros del régimen cubano: Fidel y Raúl Castro.