Ni guerra, ni paz

A menos de que tu nombre sea Lupita y tu apellido D’alessio, deberás encontrar el título de este post incongruente. Si es así, te felicito, sino, te recomiendo inicies, lo antes posible, tu carrera en la política.

Por siglos y siglos, los Gobiernos se apropian de la defensa propia, como estandarte para invadir otras naciones –menos poderosas, obvio, recuerde: no hay borracho que coma lumbre; armarse hasta los dientes; y, por supuesto, para matar. Resulta tan antigua esta historia que nos hemos acostumbrado e, incluso, adueñado de esta mentalidad que nos permite “comprender” el porqué de sus acciones. Vamos, si usted comprende a los políticos, preocúpese.

Ayer (viernes) nos amanecimos con el notición de que Barack Obama, el presidente de Estados Unidos, había echado para atrás una iniciativa para establecer un sistema antimisiles, en República Checa y Polonia, por el nada insignificante costo de mil 600 millones de dólares –una cantidad nada despreciable, menos ahora que tantos estadounidenses se quedaron en la calle, sin trabajo y sin casa–. ¿El motivo? El temor a un probable ataque por parte de Irán (y muy entre nosotros, de Rusia).

“Paz, ¿cuántas atrocidades se cometen en tu nombre?”. El problema con la paz en nuestro mundo es que es unidireccional e individualista. Es decir, que lo importante de que una nación esté en tranquilidad y calma, se realiza a expensas de otras. O sea, que la convivencia internacional es mero mito.

Pero no nos confundamos, si se trata de un mito es por aquéllos que la consideran imposible y, por ello, buscan someter al resto, para entonces ellos mismos quedarse en paz. Entonces la paz se convierte en la señorita de vestido blanco con el resto del cuerpo enlodado, no sirve, no es paz; es sometimiento.

Ahora, con la echada abajo del “super escudo”, uno se queda con la sensación de que, por fin, un mandatario –y no el de cualquier país– está dando pasos hacia una dirección diferente para conseguir la paz: se ha propuesto sacar a sus tropas de Afganistán; ya devolvió el control de la seguridad interna en Irak; se ha manifestado en favor del desarme mundial; y ahora, destruye los planes de su antecesor, el rey del Terrorismo de Estado: George W. Bush.

Obama, al parecer, está modificando la estrategia, a través del respeto a las soberanías de los distintos países, claro, los cambios no serán un día para otro (ni siquiera podría afirmar que serán totales). Pero, al menos, en menos de 10 meses, ha dado muestras y tomado decisiones que, desde hacía 10 años no se veían por parte de la primera potencia.

Con este gesto, Barack extiende la mano a Rusia –un potencial enemigo de no poco cuidado–, escucha a todos los manifestantes europeos en contra del escudo y da un viraje de 180 grados. De esta manera, uno puede encontrar más aliados que diciéndoles qué hacer o que colocándoles una alambrada.

En términos periodísticos es una gran noticia; en términos humanos, también.

Y como a todos nos hace falta, de vez en vez, una “refrescadita”, aquí les dejo unas imágenes:

INSTRUCCIONES PARA VER FOTOS DE GUERRA:
1.- Antes de ver las imágenes, cierre los ojos.
2.- Asegúrese de encontrar –con los ojos cerrados– el chip que tiene instalado para no sentir ninguna emoción ante el sufrimiento de los otros (ande, busque bien, urgue, urgue, yo sé –y usted también– de que lo porta las 24 horas del día.
3.- Habrá los ojos lentamente.
4.- No simplemente las escanee, observe.
5.- Por último, recuerde que las personas que usted ve ahí, tampoco sabían el día anterior lo que les iba a pasar…