Un dragón que devora

NOTA: Para ser feliz y continuar viviendo en el “fabulantástico” mundo de la felicidad (como el de Flanders) se te recomienda que leas el texto fuera de los paréntesis. Si eres un poco “extreme”, échale un ojo a lo que está ENTRE paréntesis.

China es un ejemplo de crecimiento (a costa de los derechos laborales y un altísimo costo social), desarrollo (sobre garantías tan básicas como la libertad expresión) y adaptación (o sea, piratería, a expensas de las industrias formalmente constituidas y de países en vías de desarrollo (pobres, pobrísimos)). Como ninguna otra economía emergente.

Los recientes hechos étnico-violentos, en los que las autoridades chinas reconocen murieron 156 personas (mientras que el líder uigur cuenta 800), han demostrado (nuevamente), que El Gran Dragón está dispuesto a todo para garantizar a sus habitantes (que no les den lata) la estabilidad y crecimiento que han mantenido hasta ahora.

Imagínense, China, durante la crisis que se comenzó a gestar a finales de 2007 y agarró enjundia en 2008, año en el que creció ¡¡¡9%!!! (¡¡¡NUEVE POR CIENTO!!!), cuando, países como Estados Unidos apenas llegó a 1.1.& y México a 1.3%.

Pero no sólo eso, los chinitos viven acogedoramente (en departamentos de menos de 20 metros cuadrados, que, en muchos casos, son “rentados” por el mismo patrón, a una usanza moderna de las “tiendas de raya”); están altamente motivados (trabajan más de 12 horas al día, con dos días de descanso al mes); y se les inculca el valor del trabajo desde muy jóvenes (buena parte de los empleados chinos, son menores de edad).

“Ni siquiera se les permite levantar las cabezas, mientras que trabajan: ” Charles Kernaghan, miembro del Comité Nacional del Trabajo de Estados Unidos, sobre las condiciones de trabajo en fábricas chinas.

A estas cualidades habrá que sumar la garantía que ofrece el Gobierno chino, encabezado por el presidente Hu Jintao, sobre acceso a la información (casi ni tiene bloqueadas miles de páginas de Internet), de reunión y garantía al respeto de los derechos humanos (ajá sí, ajá sí), que, por si fuera poco este garante, se cuenta con vigilantes tan confiables como la ONU o países solidarios, como “El Sherif del mundo”.

Podemos dormir tranquilos, el dragón es “amigo” (debe de serlo, porque, por menos de eso, han caído presidentes, bombas y el puño de la crítica de la comunidad internacional).

Como verán, la vida se puede ver con o sin paréntesis, lo que no se vale es hacerse el ciego.

Aquí les dejo un video sobre la represión militar a la etnia uigur, donde, más menos, murieron entre 156 personas (según el Gobierno chino), pero eso sí, no pasa de 800 (de acuerdo con el líder étnico).

PD

¿Podría alguien mandarle este post al Dalai Lama, para que esté más tranquilo?

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