NOTA: Me tomo una pequeña licencia que otorga el mundo del Internet –un mucho más flexible que el impreso– para destinar este espacio pensado para temas internacionales, para hablar sobre la reciente jornada electoral, porque no’más no me aguanté el no hacerlo.
Esperanza –tocaya de la que se apellida Marchita– fue sobajada por su marido; no sólo le paseaba a “las otras” por enfrente, además le pegaba cuando llegaba borracho y el fulano hasta se le relacionó en casos de abusos a menores, en fin una “fichita”. Decidida, Esperanza empacó sus tres cosas y se fue con otro: uno más guapo, caballeroso y que, además, le recordaba cada cinco minutos lo bonita que era y la vida maravillosa que tendrían juntos, si dejaba al fulano aquél.
Pero, ¿qué creen? que el príncipe AZUL tampoco resultó ser nada del otro mundo y le fue igual –algunos dicen que peor, incluso– que con el anterior. Un buen día, el príncipe ROJO (por llamarle de alguna manera) le llevó serenata. Con eso tuvo, una bonita sonata y Esperanza, sin más, regresó con aquél.
¿Suena alguna campana? Bueno, quizá sea porque eso mismo acaba de pasar con las elecciones intermedias, en las que salió airoso el PRI, ese partido político que hace menos de 10 años todos –y cuando digo todos, quiero decir TODOS– daban por muerto.
El tricolor está por llevarse el 40% del Congreso; le arrebató buena parte del “corredor azul” al PAN (Naucalpan, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y Atizapán); así como “Nezayork” y “Ecatepunk” al PRD.
Un amigo –Mario– dice que la culpa de todo la tiene el PAN, pues “el que perdona, pierde”, en referencia a que Acción Nacional se durmió cuando pudo haber destrozado al PRI, con el caso Marín (ver video); sin embargo, a mi me parece que aquello ya estaba discutido y negociado, a cambio de “Los Martitos”, los hijos de la ex primera dama, los hermanos Bribiesca Sahagún.
Las elecciones intermedias cierran algunas interrogantes y abren otras. Quizá este “tropezón” del PAN y PRD sirva –como lo hizo con el PRI–, para sacudir a las pulgas y parásitos, y se pongan a trabajar, y chance, algún día, tener una auténtica vida política con partidos de nivel. Por supuesto, que para llegar ahí, también hará falta que todos, nosotros y ellos, asumamos la corresponsabilidad de las riendas de este país. Dejar ese viejo enfoque de gobernates y gobernados. Pasar de la queja a la participación; y de las culpas a la rendición de cuentas. Yo estoy “in”, ¿tú?.
Y como para participar, hay que empezar por no olvidar…. Aquí les dejo una refrescadita de lo que mi amigo Mario, platicaba:
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