(Casi) toda iniciativa empresarial es social

Durante la última década, el término emprendedor social se ha convertido en una forma elegante de describir a individuos y organizaciones que, en sus intentos de cambio a gran escala, eliminan las fronteras tradicionales entre los fines de lucro y el sector sin fines de lucro.

Sin embargo, con ello se corre un riesgo: que la palabra “social” disminuya la percepción del valor de la contribución de los empresarios ordinarios, es decir, aquellos que desde hace cientos de años han creado miles de puestos de trabajo, mejoran la calidad de bienes y servicios disponibles para los consumidores y, finalmente, elevan el nivel de vida.

Por ejemplo, las historias entrelazadas de los negocios y la salud sugieren que todo emprendimiento es, de cierta forma, un emprendimiento social. La gente tiende a pensar que los avances en la atención de la salud son los logros del gobierno o el sector social. Sin embargo, la experiencia demuestra que los empresarios han hecho mucho por la salud de la población en el último siglo y medio

A mediados del siglo 19, la mayoría de la población de América Latina tenía ingresos bajos que destinaban casi en su totalidad a adquirir comida, ropa y vivienda. Debido a que no había refrigeración o la capacidad para el transporte de alimentos a larga distancia, la mayoría de personas subsistía con alimentos locales, que en el caso de zonas con climas extremos se traducía en una dieta pobre significaba la mala nutrición. La calidad de vida y la salud de la población en general han mejorado y uno de los principales factores que lo hicieron posible fue el aumento del consumo de productos de mayor calidad y mejores servicios.

De igual forma, la propagación de los ferrocarriles y de otras formas de transporte durante el siglo 19 permitió algo casi sin precedentes en la historia de la humanidad: la conquista del tiempo.

El mayor movimiento de personas y mercancías redujo la vulnerabilidad de la población (especialmente en las zonas rurales, aunque aún hay mucho por hacer) a las variaciones cíclicas. Incluso en el invierno, los consumidores podrían comprar alimentos desde lejos. Como resultado, el consumo de carne, productos lácteos, frutas y verduras aumentaron.

Otro caso de éxito que demuestra que (casi) todo emprendimiento es social son los teléfonos celulares, ya que pueden estimular el desarrollo de nuevos modelos de negocio, nuevas empresas, nuevas tecnologías, y, por tanto, el crecimiento económico. Varios estudios realizados en los últimos años han descubierto que un aumento de 10% en penetración de telefonía celular en países en desarrollo aumentaría la tasa de crecimiento anual per cápita del producto interno bruto (PIB) en casi 1 punto porcentual. Si consideramos lo anterior en un país que crece 2% anual, se duplicaría el ingreso per cápita en 36 años. Si su tasa de crecimiento se elevó a 3%, los ingresos se duplicarán en 24 años. En 4% por año, la riqueza por persona se duplicaría en sólo 18 años.

El efecto multiplicador económico de los teléfonos celulares es enorme. Este crecimiento, a su vez, permite mejorar la salud y la nutrición por permitir que las personas consumen bienes y servicios mejores.

Como Muhammad Yunus, fundador del Banco Grameen y ganador el Premio Nobel de la Paz, dice: “los ingresos son la mejor medicina”.

Para leer más acerca de Muhammad Yunus puedes visitar el sitio de HSM Global.

La mujer en el mundo: cinco datos para reflexionar

1. De los 130 millones de niños que no asisten a la escuela, el 70% son mujeres. 

2. De los 25 millones de personas refugiadas en el mundo, el 80% son mujeres, niños y niñas. 

3. Sólo el 16% de los parlamentarios del mundo son mujeres. Con excepción de Rwanda y los países nórdicos, las mujeres están prácticamente ausentes de los parlamentos.  

4. Cada año muere medio millón de mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto, 99% de ellas pertenecen a países en vías de desarrollo. 

5. En el mundo faltan en el mundo 100 millones de mujeres.  Amartya Sen, premio Nobel de Economía de 1998 las llama “mujeres ausentes” ya que han muerto prematuramente a causa de la discriminación y violencia. Según

Las explicaciones de este descenso son perturbadoras: los fetos de niñas se abortan y los bebés del sexo femenino se dejan morir al nacer. En la India, la Encuesta Nacional de Salud Familiar reveló que el número de muertes de niñas de 1 a 4 años se estima en 1.5 veces más que el número de muertes entre los niños de la misma edad.

El gobierno de la India acaba de prohibir las ecografías para las mujeres embarazadas menores de 35 años. La medida apunta a impedir que las parejas sepan el sexo del feto y aborten si es una niña, debido a que por cuestiones culturales y económicas se valoriza más la llegada de un varón.  

No obstante, pese a las prohibiciones vigentes, los estudios para conocer el sexo no dejaron de ofrecerse. “Pague 500 rupias y ahórrese 50,000”, decía el slogan de una publicidad de un centro médico en el que se practicaban exámenes prenatales. El ahorro se refería al dinero de la dote que una familia deberá desembolsar en el futuro si eventualmente tiene una niña.

El aborto por selección de sexo, sin embargo, no se limita a la India. Se ha vuelto una práctica generalizada en Asia Oriental, y en particular en Corea del Sur y en China. Es lo que Amartya Sen describe como “un sexismo de alta tecnología”.

Buenas noticias

No todo son malas noticias. De acuerdo con el BID las mujeres latinoamericanas y caribeñas aumentaron su participación laboral de 35% en 1980 a 53% en 2007. Para conocer más visita el sitio de HSMGlobal.

Comprar es votar

Elegir la adquisición de un producto u otro es lo mismo que votar, pero por cierta forma de hacer negocios.

¿A qué me refiero? Al adquirir cualquier bien o servicio, el consumidor entrega dinero a una compañía, el cual es empleado para volver a empezar un nuevo ciclo de producción al que se agregan las utilidades obtenidas durante el ciclo anterior.

De esta forma, las ganancias que se obtienen por nuestras decisiones de compra son usadas para fomentar prácticas que promueven la justicia social y la conservación ecológica o prácticas que dañan al medio ambiente y perpetúan condiciones laborales que van en contra de la dignidad humana.

Así, consumir no es únicamente satisfacer una necesidad o un deseo individual, es también colaborar para que sean posibles todos los procesos que generan el bien o servicio consumido, seamos conscientes o no de ello.

Si tomamos en cuenta lo anterior podremos apoyar a las empresas que actúan de manera responsable y enviar a las empresas que no siguen prácticas éticas el mensaje de que no consumiremos sus productos a menos que cambien su modo de actuar.

El costo de la responsabilidad

¿El consumo responsable es más caro? Quizá deberíamos formular la pregunta en sentido contrario: ¿no son los productos convencionales demasiado baratos?

La explotación intensiva de los recursos naturales genera grandes lotes de producción que llegan a nuestros mercados con precios muy bajos.

Por otro lado, al abaratar sus productos o servicios, las empresas muchas veces reducen la calidad del producto, lo que supone que pronto dejará de funcionar de forma óptima o tendremos que comprar otro artículo nuevo y al final pagaremos más.

Para conocer otras formas en las que el comercio puede impulsar el desarrollo visita el sitio de HSM Global.

Cuatro ciudades verdes que sorprenden

Imagina una ciudad donde esté estrictamente prohibido que circulen automóviles que funcionen con combustibles fósiles, u otra que ha sido expresamente diseñada pensando en los ciclistas.

Puede que suene como algo irreal, pero esas urbes verdes ya existen y nos ponen el ejemplo:

Finlandia, Helsinki

Sin duda, lo que hace de Helsinki una ciudad admirable son sus habitantes, personas que viven rodeadas de lagos y bosques, por lo cual son muy cercanas a la naturaleza. Esto los lleva a, sin mayor esfuerzo, seguir un estilo de vida muy amigable con el medioambiente. Por ejemplo, el reuso y reciclaje es una práctica común, de hecho, la tasa de reciclaje de botellas de vidrio es de 98%. Por otro lado, destaca la responsabilidad social en las empresas: de las 100 compañías más sustentables del mundo, cinco son finlandesas.

Portland, Oregon
La ciudad fue reconocida con el Platinum-level Bicycle Friendly Community por ser una ciudad increíblemente amigable con los ciclistas, tanto que fue planeada pensando en ellos. Ha sido también premiada como la ciudad más verde en Estados Unidos por su utilización de energías renovables, transporte y reciclaje. Además, tiene el Record Guiness por el parque más pequeño del mundo.

 Zermatt, Suiza

Se trata de una pintoresca ciudad al pie del Matterhorn, cuyas condiciones son ideales para practicar esquí, senderismo y montañismo.  Ya que la cantidad de turistas era cada vez mayor, la ciudad tomó la decisión de que las calles fueran sólo peatonales y para ciclistas. El transporte de objetos pesados se realiza a través de carretas de caballos y carros eléctricos; los pequeños vehículos eléctricos de transporte de mercancías requieren permisos especiales, y sólo hay excepciones para los vehículos de emergencia.

Montreal, Canadá

Aquí se elaboró el Protocolo de Montreal que regula las emisiones perjudiciales para la capa de ozono, simplemente por ello, la ciudad tiene la obligación de ser un ejemplo de sustentabilidad. Además, la urbe, que está a cientos de kilómetros del océano, tiene un club de surf que practica en los ríos cercanos. Eso es sacar el máximo provecho del entorno sin perjudicarlo.

Si te gustaría leer más de temas como sustentabilidad, responsabilidad social y empresas sin fines de lucro te invito a que visites el sitio de HSM Global.

La discriminación y tú

Gran parte de la sociedad es aún poco tolerante hacia las diferencias. ¿Te consideras parte de ese grupo?

Aunque escasas personas responderían abiertamente con un sí rotundo, en el día a día se demuestran altos niveles de exclusión y discriminación incluso entre los jóvenes.

Muestra de ello son los resultados de la Primera Encuesta Nacional de Exclusión, Tolerancia y Violencia en Escuelas Públicas de Nivel Medio Superior realizada en México. La encuesta se aplicó a 13,104 estudiantes de entre 15 y 19 años.

Poco más de la mitad de los encuestados (54%) manifestó que no le gustaría compartir clases con estudiantes que viven con VIH, mientras que 52.8% desaprobó convivir en el aula con homosexuales, y 51.1% con discapacitados.

Además, cuatro de cada 10 no aceptaría tener un compañero ó compañera indígena, ni tampoco de ideas políticas diferentes o religión distinta.

Tampoco es posible ignorar la información que arroja la encuesta en torno a la violencia.  Destaca el hecho de que 16.3% aseguró que la violencia forma parte de la naturaleza humana, y 13% considera que los hombres les pegan a las mujeres por instinto.

No obstante, podemos dar una lectura más positiva a la encuesta. Por ejemplo, 47.2% de los y las estudiantes acepta convivir con personas homosexuales. Probablemente, hace una década no se hubiera presentado ese índice, y hace dos décadas no se hubiera siquiera realizado la pregunta.

Es innegable el avance de la tolerancia: las minorías se organizan, marchan, exigen a las autoridades y desafían el racismo. Sin embargo, para dar un paso aún mayor es necesario enfocarnos en las generaciones más jóvenes, forjando en su mente un espíritu crítico e incluyente, donde no se cuestione el hecho de que somos iguales en dignidad y que las diferencias nos enriquecen.

5 hábitos sanos para el planeta y tu bolsillo

La mejor forma de ahorrar es incorporar a la vida cotidiana el ahorro, y la mejor manera de disminuir nuestra huella ecológica es a través de cambiar pequeños hábitos.

Por ello, te presento cinco acciones cotidianas que beneficiarán tu bolsillo y al planeta:

 

Comparar y comprar en línea

 

Internet es una excelente fuente de recursos y herramientas para comparar precios, evitar usar más papel y ahorrar dinero.

Por ejemplo, en la red se puede comprobar el saldo de las  cuentas bancarias. Además, la revisión habitual del estado de cuenta en línea permite descubrir compras no autorizadas y cargos indebidos, que pueden causar desde pérdidas menores hasta la ruina.

Por Internet puede también se pueden monitorear las inversiones, obtener información sobre el manejo de los fondos de jubilación, entre otros valiosos indicadores.

Así, también se pueden comparar precios, e incluso ordenar casi cualquier artículo que llegará hasta la puerta de tu hogar. La tienda transportará en una sola unidad los pedidos de clientes de una zona, con lo que disminuirá el tráfico vehicular, y la contaminación ambiental.

 

Come local

 

Comer en casa siempre es más barato, sin embargo a menudo sucumbimos a la tentación de ir al restaurante más cercano. Quizá, éste es uno de los hábitos diarios que te puede proporcionar un mayor ahorro.

Y cuando se consumen alimentos locales y de la estación del año, se generará impactos positivos al medio ambiente. Además, cada vez que se consumen frutas, verduras y carnes producidas lo más cerca posible al lugar donde se consumirán se reducen las emisiones contaminantes asociadas al transporte de alimentos.

Lo mejor: los alimentos propios de cada estación son más baratos y frescos.

 

No a las botellas

 

Evita comprar botellas de agua pequeñas, ya que gran parte del costo que pagarás se debe a la botella y no al líquido.

La opción ideal es invertir un poco y comprar un recipiente especial, elaborado de un material resistente y cuyo interior sea fácil de lavar.

La mayoría de las botellas están hechas de PET (polietileno tereftalato), un material que aunque es perfectamente reciclable, menos de 20% del total de botellas llega a los centros de acopio especializados. Además, una botella de PET puede tardar hasta 1,000 años en biodegradarse, lo que quiere decir que si no actuamos ahora, las botellas que hemos usado continuarán ahí afuera por varias generaciones.

 

Prepara tu propio café

 

Entre las primeras acciones del día que realizan cada vez más personas es ir a comprar un vaso de café.

Por un lado, adquirir la bebida en una tienda de conveniencia implica adquirir un vaso desechable, una tapa de plástico y un popote o mezclador del mismo material, lo que se traduce en una gran cantidad de basura.

Si cada mañana cada uno prepara su propio café y lo sirve en una tasa común, ahorrará alrededor de 15,000 pesos en un año, si consideramos que se bebe únicamente una tasa en cada día laboral.

Además, si se transforma esta sencilla acción en un hábito diario evitará producir una gran cantidad de desechos.

Y no hay por que ser tan drástico: la alternativa es llevar una tasa equivalente a la medida y rellenarla cada mañana, para evitar comprar y desechar el vaso, la tapa y el popote. Por lo regular, las tiendas descuentan el valor de los contenedores y hasta venden a sus clientes los vasos del contenido exacto de café.

 

Cuida tu automóvil

 

Tus hábitos de conducción al igual que el cuidado que le brindas a tu vehículo inciden directamente en el consumo de gasolina.

Recuerda que este combustible fósil cuando se quema es un emisor de dióxido de carbono, uno de los principales gases asociados al cambio climático.

De esta forma, si día a día evitas acelerar o frenar de forma brusca y mantienes tu auto en óptimas condiciones, reducirás tu consumo de gasolina con el consiguiente ahorro de dinero.

Los mitos de la sustentabilidad

Cada vez se habla más se sustentabilidad, con lo que se crean mitos y malentendidos que desgraciadamente, llegan a miles de personas causando confusión acerca de uno de los grandes retos que enfrentaremos en la década. A continuación, cinco de los mitos más comunes:

1. La tecnología solucionará todos los retos de la sustentabilidad
No necesariamente. A veces la creatividad de un emprendedor tiene más peso.

Por ejemplo, en África se producen bicicletas elaboradas con el bambú de la región, lo que no requiere ninguna tecnología novedosa para generar un producto sin impactos ambientales adversos.

2. La sustentabilidad es un gasto

Lo cierto es que la sustentabilidad puede contribuir significativamente a las finanzas de las personas y de las empresas. Por ejemplo, DuPont invirtió en equipo y logró optimizar sus procesos y disminuir sus emisiones contaminantes en 72 por ciento, y consiguió ahorrar 2,000 millones de dólares.

De igual forma, cuando compras un foco ahorrador, quizá lo percibirás como un gasto, pero al cabo de seis meses comprobarás en tu recibo de electricidad que fue una excelente inversión.

3. Para ser sustentable hay que despedirse de los lujos

Se cree que ser sustentable implica reducir nuestro nivel de vida. Y no, simplemente representa hacer más con menos, ser más productivos y actuar con mayor inteligencia.

Además, la creación de empleos relacionados con la mitigación y adaptación al cambio climático puede llegar a ser el mayor programa de combate al desempleo en la historia.

4. Para practicar la sustentabilidad hay que reciclar
No hay duda, el reciclaje es importante, pero sólo es una pieza del rompecabezas.

En realidad, hay acciones que aportan más al medio ambiente, por ejemplo el uso eficiente y producción de energía, así como el consumo responsable.

5. La sustentabilidad se enfoca sólo al medio ambiente

La sustentabilidad no está relacionada exclusivamente con el medio ambiente. En realidad, su principal meta es que las generaciones futuras posean los recursos naturales que les permitan acceder a un alto nivel de desarrollo social.

Libera un libro

Toma un libro que te gustaría que el mundo leyera, sal a la calle y déjalo en una banca.

Por raro que suene, casi un millón de personas en el mundo han abandonado 4 millones y medio de libros en lugares públicos de forma habitual y voluntaria.

Se trata de un movimiento mundial llamado bookcrossing, que en México se llama Libros Libres, y consiste en abandonar un libro en un lugar público para que otra persona lo encuentre, lo lea y lo abandone de nuevo.

Incuso, puedes guardarlo en una bolsa para protegerlo de las inclemencias del clima y ponerle un recado para el próximo lector.

A muchos les parecerá una locura, pero recordemos que cuando surgieron las bibliotecas públicas fueron también muy criticadas.

De hecho, Benjamin Franklin fue quien tuvo la idea de reunir libros para que toda persona con una tarjeta (sin importar sus estudios, género  o posición social) pudiera leer cualquier libro y devolverlo al terminar.

 Lo mejor: es increíblemente positivo para el planeta

 Entre más personas lean la misma impresión de un libro el impacto ambiental generado por su producción y transporte se reduce.

Es decir, que cada vez que tomamos un libro de la biblioteca o liberamos uno, el número de lectores del mismo ejemplar aumenta, y así evitamos que se consuma energía y recursos para producir más copias.

Las otras víctimas del terremoto

Muchas personas hemos puesto nuestro granito de arena para apoyar a la población damnificada en Haití, sin embargo, hay un aspecto que poco se ha considerado: los animales afectados por el terremoto.

Pero, ¿por qué es importante pensar en los animales? Porque algunos son auténticos integrantes de la familia y otros son su sustento, lo que es común sobre todo, en zonas de bajos ingresos donde muchas personas sobreviven gracias a las aves y al ganado.

Sin embargo, como suele suceder, lo que sabemos de las víctimas no humanas de esta catástrofe es muy poco. En Puerto Príncipe existe una población estimada de 5 millones de animales, en su mayoría cabras; así como un gran número de perros sin hogar, animales de compañía y fauna nativa que ha sido afectada por el terremoto.

Afortunadamente ya hay organizaciones como la Asociación Americana de Médicos Veterinarios (AVMA), PETA, la Sociedad Mundial para la Protección de los Animales (WSPA), el Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW) y la Sociedad Dominicana para la Prevención de Crueldad a los Animales (síguelos en Facebook: www.facebook.com/sodopreca) que han enviado equipos de veterinarios y rescatistas a la zona.

Tu granito de arena, ahora por los animales

El principal reto de las organizaciones que tratan de apoyar a los animales en Haití ha sido reunir el dinero para trasladarse y brindar la atención adecuada. Si deseas apoyar a algunas de estas organizaciones lo mejor es realizar un donativo a través de su página en Internet:

PETA

WSPA

IFAW

Como los abuelos: reducir, reciclar, reutilizar

Te reto. La próxima ves que estés platicando con tus abuelos o alguien mayor pregúntales, ¿por qué antes la basura no era un gran problema? 

La respuesta implica varios factores, uno de ellos es que a menor población, menos generación de basura; sin embargo, existen otros puntos importantes: los residuos orgánicos seguían el ciclo de la vida como abono o alimento para animales, los vertidos arrojados a los ríos eran depurados por las propias aguas y los desechos inorgánicos eran muy pocos.

En cambio, ahora predominan los desechos inorgánicos y nuestro actual estilo de vida favorece la cultura del “usar y tirar”. A diferencia de hace 50 años, cada vez consumimos más productos con más empaques y menos durabilidad, lo que ha llevado a un nivel inimaginable de generación de residuos.

Afortunadamente, sí podemos hacer algo para cambiar esta situación. Un buen primer paso es seguir la regla de las tres “R” (reducir, reciclar y reutilizar), que no únicamente benefician al planeta, también son un gran apoyo para tu cartera.

Reducir

Es la “R” más importante, ya que no hay mejor residuo que aquel que no se genera, y siempre es más sencillo prevenir un problema que solucionarlo. Además, lo más responsable con nuestras finanzas personales es evitar las compras por impulso y no consumir bienes o servicios que no son realmente necesarios.

Para practicar esta regla:

- Siempre que sea posible no uses aquellos productos que casi inmediatamente terminan en el cesto de la basura, como papel de cocina y papel aluminio.

- Prefiere los productos con menos empaques, ya que muchas veces sólo por ello se incrementa el costo del producto. Además, al evitar adquirir productos con envolturas innecesarias impedimos la generación de basura.

- Evita el uso de productos tóxicos y contaminantes, sobre todo en el caso de los artículos de limpieza. En muchas ocasiones es suficiente limpiar con agua.

- Disminuye el consumo de energía y agua.

- Al ir al supermercado es una buena idea llevar tus propias bolsas de tela.

Reutilizar

La basura es un producto útil que se encuentra en el lugar equivocado. Es decir, que los materiales que tiramos no necesariamente deberían ir al cesto de la basura, sino que es posible que sean reciclados o reutilizados.

Reutilizar significa utilizar los objetos tanto tiempo como sea posible para la mayor cantidad de usos diferentes o que éstos los empleen tantas personas como sea posible, antes de que tengan que ser reciclados o desechados.

Así, para ahorrar dinero y recursos puedes practicar el reuso de formas sencillas:

- Compra tus bebidas en botellas de vidrio retornables (desde refrescos y leche hasta cerveza).

- La ropa que ya no te quede o ya no uses puede emplearla alguien más. También puede ser usada para forrar cojines o cuadernos.

- Si se descompone algún aparato eléctrico llévalo con un experto para que lo repare en lugar de comprar uno nuevo. Lo mismo aplica en el caso de la ropa, zapatos y muebles.

- Imprime el papel por ambas caras, así disminuirás prácticamente a la mitad la cantidad de dinero que destinas a este rubro, lo que en el caso de consumo de papel en oficinas puede ser una cifra importante.

- Las hojas escritas sólo por una cara pueden servir para escribir notas o para dibujar.

- Aprovecha los frascos y latas para guardar alimentos u objetos pequeños como clavos o botones.

Reciclar

Si no puedes reducir el consumo de algún producto ni reutilizarlo, entonces, ten en cuenta la opción del reciclaje, los primeros pasos deben darse en el hogar:

- El vidrio es el mejor material para ser reciclado, reúnelo en una bolsa y entrégalo por separado a quienes recolectan la basura en su domicilio.

- Recuerde que los envases de plástico de PET son reciclables, al igual que las latas de aluminio e incluso los envases tipo brick, como los que contienen leche.

- No coloques el papel con el resto de la basura; apila los periódicos, revistas y cajas de cartón, y deposítalos en los contenedores para su reciclaje; el reciclado de una tonelada de papel puede salvar hasta 20 árboles.

- Separa los residuos en orgánicos e inorgánicos y recuerda que aunque no se lleve a cabo en la práctica la ley ya lo exige.