Costos de ser mujer

En un país machista, ellas pagan por preservar la salud, ser madres, estudiar, trabajar y hasta por guardar silencio ante el precio de la violencia que en el último año mató a 430 mujeres y niñas mexicanas…

Cada 8 de marzo, sin escatimar un solo peso, se gastan millones de litros de tinta, toneladas de papel, cientos de minutos en radio o televisión y, ahora, decenas de terabytes para celebrar el Día Internacional de la Mujer.

¡Siempre es lo mismo! Los políticos, Gobiernos, organizaciones civiles, universidades, empresas y medios de comunicación las usan como estandarte de un día, pero pocos reparan en la fortaleza, poder económico y social de 55.2 millones de mexicanas, de todas las edades.

En honor a la realidad e importancia del tema, El peso en tu bolsillo se concentrará en esos costos, precios, pagos, tarifas e intereses que pagan las mujeres en México con su dignidad y hasta con su vida, para entender su verdadero valor que no se puede medir en dinero.

Costos impagables

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que 67% de las mujeres es víctima de la violencia, en todas sus formas; 62% trabaja sin recibir ni un peso partido por la mitad y ocho de cada 100 no saben leer ni escribir.

La directora de Instituto de las Mujeres del DF, Martha Lucía Micher, evidenció que los derechos humanos de las féminas apenas son un documento, porque el feminicidio, trata de personas o los abusos sexuales en el transporte, se consideran como lesiones u homicidios, lesiones y agravios.

Las encuestas advierten que de enero a junio del año pasado fueron asesinadas 430 niñas y mujeres, en 15 estados del país. La mayoría de los homicidios se realizaron con arma de fuego, a través de heridas punzocortantes, asfixia o golpes.

En 250 casos, el Ministerio Público no tiene información sobre el motivo, sólo en 24 casos está determinada la causa.

En materia de feminicidios, el Distrito Federal ocupa el tercer lugar con 274 expedientes registrados, entre el 1 de enero de 2006 al 15 de agosto de 2008; después le siguen el Estado de México, Chihuahua y Morelos.

Una mujer gana 37.4% menos que un hombre por desempeñar el mismo rol laboral; en la iniciativa privada una profesionista recibe hasta 50% menos de salario que su contraparte masculina.

En el campo, la virginidad, los sueños y el sufrimiento de ser tratada como una mercancía, se tasan en tres guajolotes, una caja de cervezas, un par de botellas de mezcal, en media docena de gallinas o en una apuesta.

Valores pagados en pesos

Por naturaleza, la sociedad le impone un precio a cada producto, servicio, imagen, valor humano y hasta paga millones de pesos o dólares para hacer callar a las víctimas de abuso. Hasta en las novelas, las villanas le ponen un costo a la dignidad de las mujeres.

Un parto, el momento más importante de la vida, se tasa en tres mil y 52 mil pesos, según la clínica u hospital de gran prestigio.

Al ser niñas, reciben chocolates, muñecas o vestidos; cuando son adolescentes gastan en toallas femeninas, más vestidos, zapatos, gadgets y salidas al cine; al cumplir 18 años, vienen el maquillaje, más ropa, varios pares de zapatos y, tal vez, una computadora, cuya inversión oscila entre mil y 30 mil pesos al año, en promedio.

Cuando una mujer es independiente, sin marido, necesita pagar una renta mensual de cinco mil pesos; un recibo de gas y luz, de 450; una despensa, de dos mil pesos; boletos de cine, conciertos, restaurantes y antros, por mil 500 pesos.

Si tiene coche, 300 pesos de gasolina a la semana, 500 pesos quincenales en gastos hormiga, como refrescos, bebidas energéticas, revistas, cigarros o golosinas; mil al mes en accesorios o ropa y si se siente mal, 800 pesos en la terapia del psicólogo.

Lo que no tiene precio

La dignidad, respeto y abusos que sufren siete de cada 10 mexicanas, debido a la violencia psicológica, económica, sexual y física, según las cifras reportadas por el Ministerio Público.

Los sueños, caricias y aspiraciones a los que nunca renuncia una mujer, que en muchos casos son disfrazados de silencio o, en otros, son descalificados para mantenerlas controladas.

La renuncia tácita a sus derechos, que muchas prefieren antes que trabajar o dejar de ser las víctimas victimizadas de los hombres.

La decisión de cientos de mujeres exitosas, empresarias, científicas y amas de casa que comparten su capacidad de amar a sus esposos e hijos; de trabajo y aportaciones a la cohesión social.

No existe nada nuevo. Lo realmente innovador será cuando las mujeres y los hombres entiendan que no son competencia, que son personas, con sueños, errores, frustraciones y diferencias, pero con la capacidad de mejorar su calidad de vida, sin la necesidad de festejar el Día Internacional de la Mujer, cada 8 de marzo.

Sígueme en Twitter, a través de las cuentas @Mendoz76 o PubliEco. ¡Hasta la próxima!

UN HOMENAJE PARA ELLAS

embedded by Embedded Video