“¡No se casó, ya se quedó!; no tuvo hijos ni se divorció”. Ésta es la letra de la nueva marcha nupcial que entonan 45 millones de mexicanos, dispuestos a renunciar al matrimonio, tener hijos o divorciarse, debido a la falta de dinero, los estragos de la crisis económica o la decisión de no gastar en otra persona.
Pareciera que son miles de historias, multiplicadas por cada hombre o mujer en este país, pero hay una sola realidad: una nueva generación de jóvenes, mayores de 12 años, que convirtieron a México en un país de eternos adolescentes.
Se trata de un grupo, en su mayoría de treintañeros que estudian, usan la tecnología, viajan, visten bien, disfrutan de la cultura y están bien informados, pero a costa del dinero de sus padres.
Como dice el comercial: “Tal vez se trate del amigo de un amigo”, de tu vecino, un familiar, un hermano o, tal vez, tú… sí, tal vez tú seas una de esas personas identificadas por los estudios como la Generación Kippers.
“Un segmento de la población con alto grado de educación, que ha viajado y se encuentra cultural y tecnológicamente conectado con el mundo, pero vive de los ahorros de sus padres y tienen problemas para armar un presupuesto personal”, como lo define el estudio más reciente de la consultoría KPMG.
Pero que ahora ha evolucionado hacia una nueva definición: los Hijos de la postcrisis, aquellos hombres y mujeres, que con todo y una carrera prometedora, con el futuro por delante, prefieren la comodidad y la dependencia hacia sus padres, antes de asumir un compromiso.
La firma TNS Research International México reveló que seis de cada 10 mexicanos ven menos factible contraer nupcias, engendrar un hijo o separarse de su pareja después de vivir los estragos de la recesión.
Todo es válido antes de gastar o invertir en el matrimonio, en tener hijos o divorciarse, aun cuando la vida con su pareja sea un gran infierno en un departamento de interés social del Infonavit.
Si te sientes aludido, es momento de conocer algunos datos que te pueden ayudar a definir si eres parte de la Generación Kippers o del grupo de los Hijos de la postcrisis.
Test informativo
Como si estuvieras a punto de contestar una de esas revistas del corazón, dedicadas a los adolescentes enamoradizos, toma un lápiz o bolígrafo y responde las siguientes preguntas:
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¿Amas la vida en casa de tus padres, porque cuando llegas te ladra el perro, compartes los gastos de la casa y cuando puedes te haces el occiso para que no te molesten el día de la quincena?
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¿Prefieres estudiar o hacer una especialidad en la materia que más odias, antes de trabajar? Al cabo que cuando termines te pagarán un gran sueldo por tu doctorado.
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Amas tanto a tus padres y por ello, ¿estás dispuesto a compartir la penumbra económica de su pensión, hasta que la muerte los separe?
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Tu pareja es tan buena, que para no hacerla sufrir, ¿estás dispuesto a compartir su recámara, con tal de no separarla de su madre?
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Cuando piensas en los niños, ¿consideras que es mejor una mascota?
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¿Qué te importa más: tu carrera o formar una familia?
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¿Crees que antes de casarte debes darle la vuelta al mundo y viajar dos veces a la Conchinchina?
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¿Qué es más importante, comprarle un coche a tu pareja para que no te moleste o decirle que tienes un amante?
Si tuviste una respuesta positiva, es momento de incluir en tu currículum “soy un Kipper o un Hijo de la postcrisis”, uno de ésos 45 millones que, según los estudios, viven de los ahorros de sus padres o aman tanto su dinero que no están dispuestos a compartirlo.
PD. Como dice mi sabia abuela, Doña Genoveva Claridosa: “Uno como quiera, las criaturas –esos treintañeros adolescentes– son los que siempre sufren”.
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