Fraudes bancarios a la carta

Alejandro es un empleado bancario, de 29 años de edad, quien siempre presumió del poder y los conocimientos sobre el manejo de los servicios financieros; desde clientes en morosidad, hasta recomendaciones para invertir con el mayor rendimiento.

“Todo está en la capacidad económica del cliente y la negociación”, era su lema de batalla…

Sin embargo nunca imaginó el sufrimiento emocional y económico por no aplicar la más sencilla de las premisas al manejar cualquier producto bancario: cambiar cada tres meses las claves y números personales de sus cuentas.

Eran las 22:00 horas de un lunes cualquiera, cuando Alejandro se percató que su tarjeta de débito estaba sin fondos, sin una explicación aparente. Repitió la operación cuatro veces, en diferentes cajeros.

–Todo debe ser un error, pensó al dirigirse a su departamento.

Lo intentó todo: hablar con sus contactos, pedir el historial de su tarjeta y solicitar todo tipo de información. Durante una llamada telefónica del servicio al cliente, escuchó un par de preguntas que le taladraron la cabeza:

–¿Cuándo fue la última vez que cambiaste tu Número de Identificación Personal (NIP)?… El sistema reporta una modificación a las ocho de la noche, con tres minutos, de ayer.

En ese momento comprendió, que al pagar en el súper, fue objeto de la clonación de su plástico, donde guardaba más de 25 mil pesos. Fue justo cuando el cajero de la tienda dijo que no pasaba la tarjeta y le pidió que confirmara si tenía fondos suficientes…

Guía antifraudes:

Existen estadísticas que advierten que ocho de cada 10 usuarios de la banca pueden ser víctimas de operaciones fraudulentas.

Para que no te conviertas en un expediente más cumple las siguientes recomendaciones:

Cuida y cambia tus contraseñas cada dos meses.

Elige un pasword o NIP con más de ocho caracteres, que no contengan datos personales.

No pierdas de vista tu tarjeta en los comercios, restaurantes y tiendas.

Evita que el plástico sea deslizado dos veces e impriman el voucher, pues eso puede generar un doble cargo.

Al ingresar a la banca en línea, asegúrate que la computadora cuente con un antivirus actualizado. Protege tu equipo con un sistema antiespía y aintifraudes.

Al leer el mail no abras archivos adjuntos de procedencia extraña.

No realices operaciones bancarias en sitios públicos, como centros de negocios o cafés Internet.

Reporta –de inmediato– al banco cuando existan cargos que no hiciste, solicita la cancelación del plástico de crédito o débito y pide asesoría legal.