Nadie sabe, nadie supo… ¡pero fue horrible, fue horrible!, cuando Yessica se enfrentó a la posesión de los demonios de las deudas impagables y al terror de ver su cartera vacía.
Su rostro se deformó y las uñas de las manos se le carcomieron de tanta muina, tics nerviosos y golpes de los dedos sobre la mesa.
“¡Conjúrate, triste Plutón, Señor de la Profundidad infernal..! Te pido que a través de los aceites con que unto a mi billetera, se resuelvan las deudas en mis tarjetas de crédito.
“Qué cuanto más miren mi expediente, los cobradores pasen por alto la honestidad y ¡se olviden –por completo– de mí!”, repitió y repitió Yessica, al mirar la luna de la medianoche.
Pero ni la suerte ni el sortilegio resultó, hasta que cansada de tantos exorcismos, decidió hacer un plan de pagos y negociar con sus acreedores.
– Total, ¡a ver qué pasa!”, se dijo a sí misma, mientras buscaba en la Internet algún artículo o página especializada en tarjetas de crédito.
Bocanada de oxígeno
Al navegar en el sitio www.publimetro.com.mx, se encontró con un encabezado que decía: “Un millón está sobreendeudado”.
La nota –ubicada en la liga http://tinyurl.com/ye26puw– le reveló que no era la única persona en problemas por el uso excesivo del llamado dinero de plástico.
“Un millón de familias están involucradas en problemas de morosidad. Más de 30% del ingreso mensual se destina al pago de adeudos y, en muchas ocasiones, los dueños de las tarjetas se ven imposibilitados a saldar el pago mínimo”, leyó con detenimiento.
Embrujo de la Profeco
Al explorar la página www.profeco.gob.mx, localizó un artículo titulado Estrategias de disminución de deudas, cuyas recomendaciones le parecieron –a Yessica– el mejor embrujo para resolver sus problemas financieros:
• Consolida tus deudas: consiste en agrupar todos tus compromisos de pago en una sola tarjeta.
• Transfiere todos los saldos al plástico de menor costo.
• A través de la página www.condusef.gob, consulta cuál de todas las tarjetas cuenta con el Costo Anual Total (CAT) más bajo. Este indicador incluye la tasa de interés, anualidad y comisiones inherentes al crédito.
• El punto anterior ofrece la ventaja de que sólo tendrás una mensualidad, pero diferida a un mayor plazo.
• Lo recomendable es liquidar el doble o más del pago mínimo. Esto es posible al eliminar los gastos superfluos, como la compra de refrescos, revistas, golosinas, café de máquina o antojos; además de bajar el consumo de electricidad, usar menos el automóvil y hacer un presupuesto de gastos fijos.
• También puedes negociar con los bancos algún plan de pagos e intereses fijos, el cual permite liquidar el saldo total de cada tarjeta, de acuerdo a los ingresos disponibles. Recuerda que no debes hacer más compras mientras no liquides los adeudos.
PD. Cualquiera que sea la estrategia, embrujo o exorcismo, lo más importante es armarte de paciencia, cumplir un plan de gastos y, como dice mi abuela, Doña Genoveva Claridosa: “Lo mejor es pagar y evitar a los cobradores, que son como el mismito demonio”.
¡Conoce la veldad, veldad de las tarjetas de crédito con Caridad Cienfuegos!
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