Existe un lugar como ninguno en la tierra, lleno de maravillas, misterios y peligros. Algunos dicen que para sobrevivir en este país hay que estar loco, como Felipillo –el protagonista de la historia de hoy–, quien por fortuna lo está.
Tal fantasía es la realidad de una nación gobernada por un monarca que sólo escucha al Gato Sonrisas y al Señor Conejo, quienes –en su calidad de tesorero y encargado de crear empleo– le susurran al oído:
¡“Señor, el desempleo bajó; el país crecerá 5% este año; y el pueblo siente que el narco está perdiendo la guerra!”
Durante la última fiesta del té, el hilarante minino convocó a una conferencia de medios en la que anunció: “De a cuerdo a los analistas financieros, la economía está en total recuperación”.
–¡Es imposible, porque la país enfrenta un déficit de más de cuatro millones de empleos, el precio de la gasolina sube cada mes y los salarios apenas aumentaron 4.5% en el último año, le contestaron algunos especialistas.
–¡Esto es imposible… sólo si tu piensas así! Contesto Felipillo, mientras lanzaba por los aires su colorido sombrero, símbolo de su poder y jerarquía.
Fantasías de la realidad
Para el mundo real, la narración es parte de una de las más grandes fantasías escritas por los políticos, quienes miden la riqueza en números y estadísticas que no dan de comer y garantizan el bienestar de más 50 millones de pobres.
El tesorero de la nación afirmó que el Producto Interno Bruto (PIB) avanzará más de 5% en 2010; una tasa de desarrollo que sería mayor si el Congreso del País de las Maravillas aprueba una reforma fiscal integral.
Ello sin importar que el último intento de cambio hacendario trajo un alza de precios, tras el incremento mensual de ocho centavos en la gasolina; de 15 a 16% en la tasa máxima del IVA; de 28 a 30% en el ISR; y la imposición de 3% a las telecomunicaciones.
Lo que no dijo el Gato Sonrisas es que al involucrar al Congreso, a través de la aprobación de las llamadas reformas estructurales, el Gobierno responsabiliza a los Diputados y Senadores del fracaso de tales expectativas, algo muy fructífero cuando el país entre a un período preelectoral, en 2011.
Locuras del desempleo
Cada año, la población requiere de un millón 300 mil nuevos empleos, pero el Señor Conejo sólo prometió un máximo de 800 mil puestos en 2010.
Dijo que en 2009 sólo se perdieron 181 mil plazas de trabajo, debido a la recesión económica, cuyos efectos provocaron el desplome anual de 6.5% del PIB.
Destacó que entre enero y marzo, se abrieron 234 mil puestos, lo cual –dijo– es una forma de generar prosperidad entre la población.
Nada más lejos de la realidad, porque aún subsisten 2.7 millones de personas en desempleo; hay 12.6 millones más en las filas de la informalidad; y más de cuatro millones de jóvenes no tienen opciones de desarrollo, por el incumplimiento de las metas laborales.
Reflexiones maravillosas
Frente tales estadísticas resulta muy importante que los protagonistas de esta historia acepten que el País de las Maravillas es un cuento y, por lo tanto, la sociedad demanda una realidad económica, política y social que beneficie a sus bolsillo.
Cómo dice mi sabia abuela, Doña Genoveva Claridosa: “Honor a quien honor merece”, por lo que de resultar ciertas las cifras oficiales, el Gato Sonriente y el Señor Conejo serán dignos del reconocimiento público.
De lo contrario, como dice el lema constitucional de cualquier nación democrática, como la que hoy nos ocupa: ¡Que el pueblo se los demande!
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En un país machista, ellas pagan por preservar la salud, ser madres, estudiar, trabajar y hasta por guardar silencio ante el precio de la violencia que en el último año mató a 430 mujeres y niñas mexicanas…
Cada 8 de marzo, sin escatimar un solo peso, se gastan millones de litros de tinta, toneladas de papel, cientos de minutos en radio o televisión y, ahora, decenas de terabytes para celebrar el Día Internacional de la Mujer.
¡Siempre es lo mismo! Los políticos, Gobiernos, organizaciones civiles, universidades, empresas y medios de comunicación las usan como estandarte de un día, pero pocos reparan en la fortaleza, poder económico y social de 55.2 millones de mexicanas, de todas las edades.
En honor a la realidad e importancia del tema, El peso en tu bolsillo se concentrará en esos costos, precios, pagos, tarifas e intereses que pagan las mujeres en México con su dignidad y hasta con su vida, para entender su verdadero valor que no se puede medir en dinero.
Costos impagables
• El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que 67% de las mujeres es víctima de la violencia, en todas sus formas; 62% trabaja sin recibir ni un peso partido por la mitad y ocho de cada 100 no saben leer ni escribir.
• La directora de Instituto de las Mujeres del DF, Martha Lucía Micher, evidenció que los derechos humanos de las féminas apenas son un documento, porque el feminicidio, trata de personas o los abusos sexuales en el transporte, se consideran como lesiones u homicidios, lesiones y agravios.
• Las encuestas advierten que de enero a junio del año pasado fueron asesinadas 430 niñas y mujeres, en 15 estados del país. La mayoría de los homicidios se realizaron con arma de fuego, a través de heridas punzocortantes, asfixia o golpes.
• En 250 casos, el Ministerio Público no tiene información sobre el motivo, sólo en 24 casos está determinada la causa.
• En materia de feminicidios, el Distrito Federal ocupa el tercer lugar con 274 expedientes registrados, entre el 1 de enero de 2006 al 15 de agosto de 2008; después le siguen el Estado de México, Chihuahua y Morelos.
• Una mujer gana 37.4% menos que un hombre por desempeñar el mismo rol laboral; en la iniciativa privada una profesionista recibe hasta 50% menos de salario que su contraparte masculina.
• En el campo, la virginidad, los sueños y el sufrimiento de ser tratada como una mercancía, se tasan en tres guajolotes, una caja de cervezas, un par de botellas de mezcal, en media docena de gallinas o en una apuesta.
Valores pagados en pesos
Por naturaleza, la sociedad le impone un precio a cada producto, servicio, imagen, valor humano y hasta paga millones de pesos o dólares para hacer callar a las víctimas de abuso. Hasta en las novelas, las villanas le ponen un costo a la dignidad de las mujeres.
• Un parto, el momento más importante de la vida, se tasa en tres mil y 52 mil pesos, según la clínica u hospital de gran prestigio.
• Al ser niñas, reciben chocolates, muñecas o vestidos; cuando son adolescentes gastan en toallas femeninas, más vestidos, zapatos, gadgets y salidas al cine; al cumplir 18 años, vienen el maquillaje, más ropa, varios pares de zapatos y, tal vez, una computadora, cuya inversión oscila entre mil y 30 mil pesos al año, en promedio.
• Cuando una mujer es independiente, sin marido, necesita pagar una renta mensual de cinco mil pesos; un recibo de gas y luz, de 450; una despensa, de dos mil pesos; boletos de cine, conciertos, restaurantes y antros, por mil 500 pesos.
• Si tiene coche, 300 pesos de gasolina a la semana, 500 pesos quincenales en gastos hormiga, como refrescos, bebidas energéticas, revistas, cigarros o golosinas; mil al mes en accesorios o ropa y si se siente mal, 800 pesos en la terapia del psicólogo.
Lo que no tiene precio
• La dignidad, respeto y abusos que sufren siete de cada 10 mexicanas, debido a la violencia psicológica, económica, sexual y física, según las cifras reportadas por el Ministerio Público.
• Los sueños, caricias y aspiraciones a los que nunca renuncia una mujer, que en muchos casos son disfrazados de silencio o, en otros, son descalificados para mantenerlas controladas.
• La renuncia tácita a sus derechos, que muchas prefieren antes que trabajar o dejar de ser las víctimas victimizadas de los hombres.
• La decisión de cientos de mujeres exitosas, empresarias, científicas y amas de casa que comparten su capacidad de amar a sus esposos e hijos; de trabajo y aportaciones a la cohesión social.
No existe nada nuevo. Lo realmente innovador será cuando las mujeres y los hombres entiendan que no son competencia, que son personas, con sueños, errores, frustraciones y diferencias, pero con la capacidad de mejorar su calidad de vida, sin la necesidad de festejar el Día Internacional de la Mujer, cada 8 de marzo.
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“¡No se casó, ya se quedó!; no tuvo hijos ni se divorció”. Ésta es la letra de la nueva marcha nupcial que entonan 45 millones de mexicanos, dispuestos a renunciar al matrimonio, tener hijos o divorciarse, debido a la falta de dinero, los estragos de la crisis económica o la decisión de no gastar en otra persona.
Pareciera que son miles de historias, multiplicadas por cada hombre o mujer en este país, pero hay una sola realidad: una nueva generación de jóvenes, mayores de 12 años, que convirtieron a México en un país de eternos adolescentes.
Se trata de un grupo, en su mayoría de treintañeros que estudian, usan la tecnología, viajan, visten bien, disfrutan de la cultura y están bien informados, pero a costa del dinero de sus padres.
Como dice el comercial: “Tal vez se trate del amigo de un amigo”, de tu vecino, un familiar, un hermano o, tal vez, tú… sí, tal vez tú seas una de esas personas identificadas por los estudios como la GeneraciónKippers.
“Un segmento de la población con alto grado de educación, que ha viajado y se encuentra cultural y tecnológicamente conectado con el mundo, pero vive de los ahorros de sus padres y tienen problemas para armar un presupuesto personal”, como lo define el estudio más reciente de la consultoría KPMG.
Pero que ahora ha evolucionado hacia una nueva definición: los Hijos de la postcrisis, aquellos hombres y mujeres, que con todo y una carrera prometedora, con el futuro por delante, prefieren la comodidad y la dependencia hacia sus padres, antes de asumir un compromiso.
La firma TNS Research International México reveló que seis de cada 10 mexicanos ven menos factible contraer nupcias, engendrar un hijo o separarse de su pareja después de vivir los estragos de la recesión.
Todo es válido antes de gastar o invertir en el matrimonio, en tener hijos o divorciarse, aun cuando la vida con su pareja sea un gran infierno en un departamento de interés social del Infonavit.
Si te sientes aludido, es momento de conocer algunos datos que te pueden ayudar a definir si eres parte de la GeneraciónKippers o del grupo de los Hijos de la postcrisis.
Test informativo
Como si estuvieras a punto de contestar una de esas revistas del corazón, dedicadas a los adolescentes enamoradizos, toma un lápiz o bolígrafo y responde las siguientes preguntas:
¿Amas la vida en casa de tus padres, porque cuando llegas te ladra el perro, compartes los gastos de la casa y cuando puedes te haces el occiso para que no te molesten el día de la quincena?
¿Prefieres estudiar o hacer una especialidad en la materia que más odias, antes de trabajar? Al cabo que cuando termines te pagarán un gran sueldo por tu doctorado.
Amas tanto a tus padres y por ello, ¿estás dispuesto a compartir la penumbra económica de su pensión, hasta que la muerte los separe?
Tu pareja es tan buena, que para no hacerla sufrir, ¿estás dispuesto a compartir su recámara, con tal de no separarla de su madre?
Cuando piensas en los niños, ¿consideras que es mejor una mascota?
¿Qué te importa más: tu carrera o formar una familia?
¿Crees que antes de casarte debes darle la vuelta al mundo y viajar dos veces a la Conchinchina?
¿Qué es más importante, comprarle un coche a tu pareja para que no te moleste o decirle que tienes un amante?
Si tuviste una respuesta positiva, es momento de incluir en tu currículum “soy un Kipper o un Hijo de la postcrisis”, uno de ésos 45 millones que, según los estudios, viven de los ahorros de sus padres o aman tanto su dinero que no están dispuestos a compartirlo.
PD. Como dice mi sabia abuela, Doña Genoveva Claridosa: “Uno como quiera, las criaturas –esos treintañeros adolescentes– son los que siempre sufren”.
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Si fuera la princesa Lady Di y tuviera todo el dinero a mi disposición, me levantaría temprano y para olvidar el engaño de Carlos con Camila, saldría de compras a las mejores y más caras tiendas.
Pero como esto no es realidad, sacaré mis mejores armas: tres tarjetas de crédito y una departamental, la calculadora del iPhone y el mejor semblante para convencerme de que siempre será mejor decir: ¡Endeudada, antes que sencilla…!
Éstas son las primeras ideas de Carmen, una comunicóloga de 36 años, quien considera que cuidar su imagen es la mejor inversión, sobre todo cuando da rienda suelta a la compradora compulsiva que lleva en su interior.
– El plan está hecho; necesito cuatro conjuntos completos de ropa, de pies a cabeza, pero combinables entre sí, pensó nuestra protagonista al mirar el aparador de una boutique ubicada en Polanco, en la Ciudad de México.
Bajo esta premisa pasaron seis horas entre los probadores, alfileres, ajustes a las prendas elegidas, preguntas a los encargados acerca de la calidad de sus diseños y los vouchers firmados.
Todo… ¡a la cuenta!
Al llegar a su departamento, Carmen hizo un examen de conciencia sobre cuánto le costó renovar su guardarropa y ponerlo al tono de las tendencias de primavera-verano.
Ajustándose a las reglas básicas de las matemáticas, organizó las notas de compra del mayor al menor precio:
Un traje sastre, de lino, tres mil 499 pesos; vestido casual, azul claro, ajustado a la cadera, dos mil 100; conjunto de falda y blusa de gasa, sin mangas, mil 599; pantalón de vestir, gris perla, mil 245; falda semicircular, de dos holanes, 885; un top de algodón rojo, 876; y un par de jeans tipo pescador, de 840 pesos por cada uno.
Unas zapatillas negras, descubiertas al frente, 799 pesos; zapatos de plataforma, azules, 745; sandalias ocre, de tacón mediano; 699; y un par de tenis urbanos, blancos, con vivos rojos 544 pesos.
La cuenta parecía interminable, al grado de que ante la flojera de seguir organizando las prendas por precios, nuestra amiga decidió agrupar el resto de sus compras por tipo de producto.
Accesorios –cinturones, bolsas, cartera, aretes y pulseras– cinco mil 830 pesos; maquillaje –base, rubor, delineador de ojos, rímel, sombras y labial– 2 mil 640; cambio de imagen y corte de cabello, mil 580 pesos.
– A ver… el gran total es casi 25 mil pesos, cargados en dos tarjetas de crédito. ¡En la torre!, renovar el guardarropa salió en un mes y medio de salario…
“¡Total, acentuar la belleza cuesta y ésta fue una inversión, fue una inversión y fue una inversión!, pensó Carmen, en medio de la preocupación y la firme promesa de redimir sus compras y no volver a incurrir en tal comportamiento hasta la próxima temporada”.
Tips de compra
Para evitar que esta historia se repita y al final tu presupuesto salga raspado hasta la médula, Emanuele de Román, directora de IESModa, te recomienda:
Antes de comprar, revisa el armario y determina qué prendas básicas te hacen falta.
Descuelga tu ropa, extiéndela y haz nuevas combinaciones.
Con base en el paso uno y dos, realiza una lista de las piezas que te hacen falta, para buscarlas entre las rebajas.
No conviene comprar ropa llamativa. Elige colores neutros: blanco, negro, grises y pálidos.
Selecciona telas neutrales: algodón, lino y lana, porque dejan respirar a la piel y son cómodas.
Las ofertas reales te permiten comprar más con menos dinero.
Aprovecha las rebajas. Selecciona artículos combinables para lograr un atuendo formal, casual o de calle.
Las gangas no es lo que pagas, sino lo que llevas. Adquiere prendas que van con tu personalidad y estilo de vida.
Averigua si las promociones son acumulables. Combina las bonificaciones en dinero o monedero electrónico, para comprar más artículos.
Al usar tarjetas de crédito, investiga cuál te da el mayor descuento, plazo de pago y la tasa más baja de interés mensual o anual.
PD. Como siempre dice mi abuela, Doña Genoveva Claridosa: “Las mujeres son como las flores, no necesitan más que agua, cariño y cuidados para sentirse más bonitas”. Así que la próxima vez que te sientas una princesa en aparador, piensa que tu personalidad no está en lo que compras…
Si buscas más detalles sobre éste y otros temas acerca de finanzas personales, sigue las cuentas de Twitter: PubliEco y Mendoz76. Hasta la próxima.
CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD ES MERA COINCIDENCIA:
¿Liquidar o mantener activa mi tarjeta de crédito? Ese es el dilema para 24 millones de personas que cuentan con un plástico bancario en México.
Pero qué pasa cuando el llamado dinero de plástico se convierte en vicio, en una especie de forma de vida para miles de individuos, quienes apenas se sienten liberados de las deudas y vuelven a contratar más créditos.
Como dice mi sabia abuela, Doña Genoveva Claridosa: “El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe a gloria”, aunque sea víctima de las deudas interminables.
Aída es un ejemplo de esta forma de consumo. A sus 26 años ya padeció los estragos de una parálisis facial periférica, causada por la presión, angustia y amenazas de los cobradores financieros.
“Llegó el momento –comenta nuestra protagonista– que tenía cinco adeudos en diferentes tarjetas: 22 mil pesos en el plástico rojo; 19 mil en la clásica azul; 16 mil en la de consumo verde; 10 mil 500 en la oro y ocho mil en la departamental gris acero, con letras negras.
“Ya no la veía llegar… Mi sueldo es de 15 mil pesos al mes, de los cuales 10 mil pesos estaban destinados a pagar los plásticos. El problema no era cumplir; lo grave ocurría cuando tenía mil o mil 500 pesos de deuda, porque me sentía libre de seguir gastando.
“Llenar el tanque de gasolina, a la cuenta; la despensa, a la cuenta; las cremas faciales; a la cuenta; comida en un restaurante, a la cuenta; y aunque parezca exagerado, conozco a muchos que disimulan o no reconocen este problema. ¡Pero les pasa!”.
Opinión experta
Un estudio del portal finanzaspracticas.com reveló que después del divorcio, las deudas y las exigencias financieras son la causa de mayor generación de estrés en la vida de los mexicanos.
Para evitar el desgaste emocional y corregir las ansias de consumir por consumir, lo expertos de dicho sitio proponen llevar a cabo un plan de acción de nueve pasos, bajo la premisa de que vivir sin deudas e invertir tu dinero proporciona tranquilidad.
1. Conoce tu situación económica: salario, ingresos variables, deudas, gastos y compras innecesarias.
2. Redacta un presupuesto: reduce el consumo superfluo y destina un porcentaje de los ingresos para ahorro o inversión.
3. Prioriza los adeudos: liquida las tarjetas con el mayor monto y las que generan más intereses.
4. Después de pagar los pasivos, aprovecha el momento para elaborar un plan de inversión que incremente tu capital.
6. Contrata un seguro de gastos médicos mayores, para que en caso de accidente o enfermedad obtengas atención médica, sin preocupación alguna por los egresos que esto representa.
7. Una vez eliminadas las deudas, continúa tu vida. Pon atención a los rendimientos de tu Afore, ahorra de forma voluntaria en un plan de retiro e invierte en algún inmueble.
8. Evita a toda costa las acciones de compra, el despilfarro y los dolores de cabeza de los compromisos financieros casi impagables.
9. No vuelvas a caer en el mismo problema. Recuerda: ¡hay vida después de las deudas!
¿Qué pensarías si te dijeran que desperdicias entre 30 y 40% del dinero que gastas para llenar el tanque de tu automóvil?
A mi bolsillo le daría un ataque de pánico al saber que cada semana es víctima de un pago inútil, que por si fuera poco lanza 2.3 kilogramos de bióxido de carbono (CO2) a la atmósfera por cada litro de gasolina consumido.
–“¡Es un robo! ¡Se trata de un desperdicio de dinero! ¡Es un crimen a la naturaleza! ¡Es un hoyo monetario cada vez más grande!.. ¡Éstas son ingaderas!, diría la cartera de cualquier automovilista.
Cifras de escándalo
Para comprender el significado de tales exclamaciones y palabras altisonantes, basta con echar un vistazo a las siguientes cifras:
• El 13% de la energía que contiene la gasolina se utiliza para mover el automóvil. El resto se pierde en forma de calor y energía para que entre aire al motor y salgan los gases que son producidos por la combustión.
• Hasta 30% del combustible que usa un automotor se quema al arrancar en frío, frenar de manera intempestiva y acelerar continuamente.
• El 10% se pierde por llenar el tanque a más del tope, debido a la evaporación del hidrocarburo.
Recomendaciones:
Para evitar que tu cartera muera de un infarto o de osteoporosis por tantos hoyos en su estructura, anota y aplica los siguientes tips:
1. Llena el tanque de tu vehículo por la mañana, cuando la temperatura es más fresca, ya que el combustible se expande con el calor. Así, contarás con más capacidad.
2. El portal www.biensimple.com aconseja llenar el tanque cuando esté a la mitad, porque mientras más combustible tengas, menor será la cantidad de aire que ingrese.
3. Pide al despachador que coloque la pistola del surtidor en el nivel más lento: así, la succión de la bomba producirá menos vapor al subir y, por lo tanto, pagarás el líquido y no el vapor.
4. Si ves un camión cisterna de gasolina en la estación de servicio, no cargues combustible en ese momento: dichos camiones remueven la suciedad de los depósitos subterráneos y parte de esos desechos entrarán en tu auto.
5. Evita acelerar o frenar de forma súbita. Manejar a una velocidad constante y sin paradas abruptas ahorra 30% del combustible.
6. Un estudio de la Profeco advierte que conducir a muy baja velocidad es igual de contraproducente que hacerlo a muy alta. La mayoría de los vehículos ofrecen un óptimo rendimiento entre los 50 y 70 km/h.
7. Al manejar en autopista, reduce la velocidad a 95 km/h para economizar combustible y tener un recorrido más seguro.
8. Dale mantenimiento al vehículo. Ello disminuye el consumo de gasolina en 10%, además de que tendrá un mejor rendimiento.
9. Afina la máquina. Un automotor mal ajustado gasta hasta 20% más.
10. Mantén limpio el filtro de aire y cámbialo periódicamente. Vigila que la presión de las llantas, así como la alineación y el balanceo sean los adecuados.
P.D. Como dice mi abuelita, Doña Genoveva Claridosa, quien es muy sabia: “Todas las comodidades cuestan y no hay mejor ahorro que gastar de forma inteligente”.
Alejandro es un empleado bancario, de 29 años de edad, quien siempre presumió del poder y los conocimientos sobre el manejo de los servicios financieros; desde clientes en morosidad, hasta recomendaciones para invertir con el mayor rendimiento.
“Todo está en la capacidad económica del cliente y la negociación”, era su lema de batalla…
Sin embargo nunca imaginó el sufrimiento emocional y económico por no aplicar la más sencilla de las premisas al manejar cualquier producto bancario: cambiar cada tres meses las claves y números personales de sus cuentas.
Eran las 22:00 horas de un lunes cualquiera, cuando Alejandro se percató que su tarjeta de débito estaba sin fondos, sin una explicación aparente. Repitió la operación cuatro veces, en diferentes cajeros.
–Todo debe ser un error, pensó al dirigirse a su departamento.
Lo intentó todo: hablar con sus contactos, pedir el historial de su tarjeta y solicitar todo tipo de información. Durante una llamada telefónica del servicio al cliente, escuchó un par de preguntas que le taladraron la cabeza:
–¿Cuándo fue la última vez que cambiaste tu Número de Identificación Personal (NIP)?… El sistema reporta una modificación a las ocho de la noche, con tres minutos, de ayer.
En ese momento comprendió, que al pagar en el súper, fue objeto de la clonación de su plástico, donde guardaba más de 25 mil pesos. Fue justo cuando el cajero de la tienda dijo que no pasaba la tarjeta y le pidió que confirmara si tenía fondos suficientes…
Guía antifraudes:
Existen estadísticas que advierten que ocho de cada 10 usuarios de la banca pueden ser víctimas de operaciones fraudulentas.
Para que no te conviertas en un expediente más cumple las siguientes recomendaciones:
• Cuida y cambia tus contraseñas cada dos meses.
• Elige un pasword o NIP con más de ocho caracteres, que no contengan datos personales.
• No pierdas de vista tu tarjeta en los comercios, restaurantes y tiendas.
• Evita que el plástico sea deslizado dos veces e impriman el voucher, pues eso puede generar un doble cargo.
• Al ingresar a la banca en línea, asegúrate que la computadora cuente con un antivirus actualizado. Protege tu equipo con un sistema antiespía y aintifraudes.
• Al leer el mail no abras archivos adjuntos de procedencia extraña.
• No realices operaciones bancarias en sitios públicos, como centros de negocios o cafés Internet.
• Reporta –de inmediato– al banco cuando existan cargos que no hiciste, solicita la cancelación del plástico de crédito o débito y pide asesoría legal.
Nadie sabe, nadie supo… ¡pero fue horrible, fue horrible!, cuando Yessica se enfrentó a la posesión de los demonios de las deudas impagables y al terror de ver su cartera vacía.
Su rostro se deformó y las uñas de las manos se le carcomieron de tanta muina, tics nerviosos y golpes de los dedos sobre la mesa.
“¡Conjúrate, triste Plutón, Señor de la Profundidad infernal..! Te pido que a través de los aceites con que unto a mi billetera, se resuelvan las deudas en mis tarjetas de crédito.
“Qué cuanto más miren mi expediente, los cobradores pasen por alto la honestidad y ¡se olviden –por completo– de mí!”, repitió y repitió Yessica, al mirar la luna de la medianoche.
Pero ni la suerte ni el sortilegio resultó, hasta que cansada de tantos exorcismos, decidió hacer un plan de pagos y negociar con sus acreedores.
– Total, ¡a ver qué pasa!”, se dijo a sí misma, mientras buscaba en la Internet algún artículo o página especializada en tarjetas de crédito.
Bocanada de oxígeno
Al navegar en el sitio www.publimetro.com.mx, se encontró con un encabezado que decía: “Un millón está sobreendeudado”.
La nota –ubicada en la liga http://tinyurl.com/ye26puw– le reveló que no era la única persona en problemas por el uso excesivo del llamado dinero de plástico.
“Un millón de familias están involucradas en problemas de morosidad. Más de 30% del ingreso mensual se destina al pago de adeudos y, en muchas ocasiones, los dueños de las tarjetas se ven imposibilitados a saldar el pago mínimo”, leyó con detenimiento.
Embrujo de la Profeco
Al explorar la página www.profeco.gob.mx, localizó un artículo titulado Estrategias de disminución de deudas, cuyas recomendaciones le parecieron –a Yessica– el mejor embrujo para resolver sus problemas financieros:
• Consolida tus deudas: consiste en agrupar todos tus compromisos de pago en una sola tarjeta.
• Transfiere todos los saldos al plástico de menor costo.
• A través de la página www.condusef.gob, consulta cuál de todas las tarjetas cuenta con el Costo Anual Total (CAT) más bajo. Este indicador incluye la tasa de interés, anualidad y comisiones inherentes al crédito.
• El punto anterior ofrece la ventaja de que sólo tendrás una mensualidad, pero diferida a un mayor plazo.
• Lo recomendable es liquidar el doble o más del pago mínimo. Esto es posible al eliminar los gastos superfluos, como la compra de refrescos, revistas, golosinas, café de máquina o antojos; además de bajar el consumo de electricidad, usar menos el automóvil y hacer un presupuesto de gastos fijos.
• También puedes negociar con los bancos algún plan de pagos e intereses fijos, el cual permite liquidar el saldo total de cada tarjeta, de acuerdo a los ingresos disponibles. Recuerda que no debes hacer más compras mientras no liquides los adeudos.
PD. Cualquiera que sea la estrategia, embrujo o exorcismo, lo más importante es armarte de paciencia, cumplir un plan de gastos y, como dice mi abuela, Doña Genoveva Claridosa: “Lo mejor es pagar y evitar a los cobradores, que son como el mismito demonio”.
¡Conoce la veldad, veldad de las tarjetas de crédito con Caridad Cienfuegos!
¿Sabías que no pagar a tiempo tus impuestos puede duplicar tu deuda fiscal en dos años? Sí, el fisco –conocido en el bajo mundo como Lolita– es una mujer celosa, exigente con el pago de las contribuciones, quien considera que los pesos y centavos son sus mejores amigos.
Un profesionista entrega al Servicio de Administración Tributaria (SAT) hasta 56% de sus ingresos mensuales: 30% del ISR; 16% de IVA; 3% del impuesto a los servicios de telefonía fija o celular y gravámenes especiales a la cerveza y los cigarros.
Todo, con tal de que a Lolita no le dé el síndrome de La Celostina y se transforme en Dolores –de cabeza o angina de pecho para tu bolsillo–, porque entre las multas, recargos y actualizaciones, los contribuyentes pierden, literalmente, hasta los calzones.
El sitio www.impuestum.com estima que una persona incumplida paga 100% de impuestos al término de dos años, debido a las sanciones fiscales.
Por ello, lo más recomendable es atender las fechas de cada declaración de impuestos, atender las notificaciones y requerimientos, ¡sinchistar!
Declaración de amor
Existen diferentes formas de convencer a Lolita de nuestro cariño o a mistad, según sea el caso: amor, cuando hay requerimientos incumplidos; y amistad, al tratarse de un contribuyente cumplido.
De cualquier forma debes tomar nota:
Si eres un asalariado, con ingresos anuales que excedan 400 mil pesos, estás obligado a presentar tu declaración anual de impuestos. Si ganaste menos de esta cifra, el procedimiento es opcional.
En ambos casos, solicita a tu empresa una constancia de pago de salarios y retenciones y presenta los comprobantes fiscales correspondientes, para deducir los gastos médicos, colegiaturas y algunos tipos de consumo, según la actividad laboral que desarrolles. Dicha constancia se expide antes del 31 de diciembre.
Si eres profesionista con alguna actividad independiente o expides recibos de honorarios, presenta los comprobantes fiscales antes mencionados, realiza las declaraciones informativas mensuales y cumple con la declaración anual, antes del 30 de abril.
Visita la página www.sat.gob.mx y consular los servicios de las secciones Orientación por actividad, Asistencia al contribuyente y Declaraciones y Pagos, donde encontrarás servicios en línea, chats, videos e historietas sobre cómo cumplirle a Lolita.
Para aclaración de dudas, acude a la oficina del SAT más cercana a su domicilio o solicita una cita a través de la dirección www.citas.sat.gob.mx/citas_ac_internet/ o bien al número telefónico gratuito01 800 46 36 728.
Como dice mi abuela, Doña Genoveva Claridosa, quien es muy sabia: “¡Paga a tiempo y evita que Lolita se convierta en Dolores de Cabeza!
PD. Escribe tus comentarios y las experiencias personales con Lolita. Toda la información es de gran ayuda para los lectores de El peso en tu bolsillo.
Érase una vez… una cartera que contaba con 200 pesos libres a la semana, quien desesperada por el pago de impuestos, la inflación y los bajos salarios que hay en México, probó suerte enviándole una carta a los tres Reyes Magos:
“¡Queridos Melchor, Gaspar y Baltazar!, apenas tengo fuerza para cubrir los pagos del mes: tres mil pesos en alimentos y productos de higiene en general, mil 200 pesos en gasolina, cinco mil pesos en colegiaturas y mil 400 pesos en transporte.
“Cada quincena rezo un rosario por los mil 680 pesos en impuestos que felpan en las manos de Lolita, de los cuales más de 80% sirven para el pago de salarios y bonos de los burócratas.
“Con la llegada de 2010, la cosa está peor. En la televisión, en la radio y en los periódicos, la noticia es la misma: ¡El IVA subió de 15 a 16%, el ISR pasó de 28 a 30%, los mensajes y llamadas por celular pagan 3% de impuestos a las telecomunicaciones!
“En el DF, la tenencia vehicular aumentó 5.5%, el boleto del Metro tuvo un incremento de dos a tres pesos, la cuota del servicio de agua potable subirá hasta 500%… Todo ello provocó que el costo de la canasta básica se disparara entre 20 y 30%.
“¡Esto ya no es vida! Neta que dan ganas de rezar por una muerte sin dolor y el descanso eterno de las billeteras y monederos de todo el país”.
Un milagro para 2010
Plis, Melchor; plis Gaspar; plis Baltazar, necesito su ayuda para que los mexicanos entiendan las siguientes peticiones:
Debo hacer un presupuesto de gastos: sumar ingresos, restar egresos y planear las compras de los servicios básicos, alimentos, transporte, medicinas, ropa y colegiaturas.
Evitar las compras emotivas. ¡Que no caigan en la tentación de las ofertas y rebajas de fin de temporada!
Es urgente eliminar el despilfarro a la hora de comprar la despensa. Basta con hacer una lista de los alimentos y productos indispensables antes de ir al supermercado.
Para el 6 de enero, que ayuden a sus hijos a pedir artículos de acuerdo a la edad de cada pequeño, los cuales estimulen la imaginación, habilidades y conocimientos. Hay que comparar precios y calidad.
Es necesario ahorrar 10% del ingreso personal y poner metas para adquirir el próximo año escolar una computadora nueva, cambiar el refrigerador o comprar una pantalla que gaste menos electricidad.
Hay que pagar a tiempo las tarjetas de crédito. Evitar sobreendeudarse y guardarlas bajo llave, con el fin de no comprometer los gastos básicos del hogar.
Si todo esto no es posible, que todos entiendan que la salud de su cartera es un reflejo del nivel de vida alcanzado por cada persona.
PD. Sé que es muy difícil cumplir con todos los propósitos, pero les imploro, repitan el milagro realizado el 6 de enero de hace 2010 años al visitar al niño Jesús.
¡Plis, conmuevan el corazón de todos los compradores compulsivos, que cada ama de casa haga un presupuesto y que todos los niños aprendan a gastar lo justo!
Como dice la abuela de este blog, Doña Genoveva Claridosa: “Nada es gratis, todo cuestay hay que pagar por todas las comodidades!”.
¿Sabías que dos más dos es igual cinco? ¿Alguna vez pensaste que es mucho más importante cuidar tus pesos y gastar sólo los centavos? ¿Te imaginas cómo te verías sin tus tarjetas de crédito o sin efectivo en la cartera?... ¿Qué harías si te dicen que tu cerebro, lo que comes, haces, sientes y te disgusta o da placer, son números y dinero?
Todas las respuestas son elementos básicos que el peso en el bolsillo pone a tu disposición, para incrementar tus ganancias, mejorar la calidad de vida y entender por qué los secretarios de Hacienda y Economía son una especie de encantadores de serpientes, de la recesión, crisis económica y el desempleo.