Talvez necesitaba esto. No, estoy segura que lo necesitaba, de la misma manera que hace dos años necesitaba andar con alguien que practicaba la santería y de la misma manera que este último año y medio he necesitado el mismo tipo de relaciones efímeras. Todo en esta vida nos sucede porque lo necesitamos, peor tantito, porque lo deseamos. El lado positivo es que nos sucede para que crezcamos.
¿Les conté que hace dos semanas conocí a un Reiki Master? Ayer fui a mi primera sesión. Ahora estoy recuperándome de una enorme adicción que he tenido por años: Cerrarme. No puedo evitarlo, me la vivo cruzando las piernas y los brazos. Puede sonar raro, pero cuando cruzamos los brazos nos cerramos, es una forma de protección, ponemos barreras. No tiene nada de malo, excepto que al hacer eso obstruimos la energía que recorre nuestro cuerpo.
Puede que pregunten: ¿qué tiene de malo obstruir la energía? Es muy sencillo, ¿cuántos de ustedes tienen dolores crónicos? Pueden ser de espalda, alguna articulación, migraña, cuello. De las tres personas que leen este blog les apuesto que al menos dos tienen algún tipo de dolor crónico. ¿Cómo no van a tener dolores si todo el día están pensando en todas las cosas que los estresan? Que si hay que pagar la renta, hay que ir al súper mercado, hay que terminar el informe de la oficina, hay que cuidar que no nos caiga un puente peatonal encima, que no nos asalten, que nos marque el novio o la novia. Todo el día pensando, sin parar.
Nadie dice que no hay que preocuparse y ocuparse, eso queda sin decir, pero muchas veces las personas olvidan que es igual de importante aprender a relajarse. Hay que aprender a dejar fluir la energía, y sólo porque me caen bien, les voy a compartir un tip que aprendí ayer en mi sesión de Reiki.
Cuando necesiten relajarse o limpiar su energía, siéntense con la espalda recta, sin cruzar las piernas, con las manos en los muslos (ojo, las manos en los muslos, no las rodillas), cierren los ojos y piensen en algún lugar que les guste con tierra (puede ser el bosque, la playa, el desierto, el caso es que sea tierra, no agua, no concreto).
Yo imagino la playa, siento como mis pies están cubiertos de arena, está fresca, está húmeda, las olas llegan y mojan mis pies. Soy una con la Tierra y mi energía es mínima comparada con la energía del planeta completo, mi energía fluye de mi cabeza a mis pies, a la tierra y de regreso. No pienso en nada, sólo dejo que fluya en mí está corriente de energía, puede que vea colores (ya descubrí que yo veo azul cuando hago esto) o que perciba olores o ruidos.
Cuando esté lista vuelvo a abrir los ojos, estoy relajada y tranquila. Pueden hacer esto cuántas veces necesiten al día. A mi me recomendaron hacerlo al despertarme y por lo menos una vez más al día. Inténtenlo y me avisan si les funcionó. ¿Qué se imaginan? ¿Qué perciben? ¿Ya se les quito ese dolor de espalda?
Gente, ¡estoy en shock! A pesar de amar las películas sobre el poder de nuestros pensamientos y la física cuántica, tipo “El Secreto” y “What the bleep do you know” (que las ame no significa que las he visto más de una vez, la verdad, son medio aburridas), nada me pudo preparar para lo que viví hace unos días.
El sábado pasado hubo una comida en mi casa, el mismo día de la final de la Champions (sólo a mi mamá se le ocurre organizar una comida ese día). Vinieron los de siempre, familiares, amigos y un señor que nunca había visto en mi vida. Resulta que el señor (que para muchos podría no ser un señor porque tenía 37 años, pero para mí sí lo era) prefiere irse a sentar a la sala con las señoras en lugar de ver el partido, lo cual se me hizo muy raro y, por alguna extraña razón, molesto.
Voy a sonar muy sexista, pero se me hizo súper teto que no quisiera ver el partido y que no quisiera una cerveza. Además, yo andaba muy irritable, llevaba todo el día con un dolor de cabeza que no se me quitaba ni con ocho mil miligramos de advil. Finalmente cuando se acabó el partido nos sentamos en la mesa, no tenía ganas de convivir (en serio me sentía muy mal).
De repente, la congregación se dio cuenta de que no estaba hablando (cosa muy rara) y que me veía toda pálida (la verdad estaba un poco cruda). Les empecé a explicar que me sentía mal, que no era nada personal, pero que mejor me iba a acostar, cuando de repente el hombre misterioso dice: “¿Quieres que te quite el dolor de cabeza?”.
Me reí un poco y le dije: “bueno”. Se paró de su lugar y camino hasta el mío, se quedó parado atrás de mí y me dijo que no me moviera. En eso empecé a sentir como si alguien me clavara agujitas en la cabeza, después me dijo que iba a sentir la cabeza caliente, sentía como si me ardiera toda la cabeza. Siguió haciendo eso por unos segundos que se sintieron como minutos y de repente se me quitó el dolor de cabeza.
El hombre misterioso que no quería ver el futbol era un Reiki Master y me había quitado el dolor de cabeza sin tocarme. Para los que no saben qué es el Reiki, una definición ligeramente enciclopédica dice que es una práctica espiritual desarrollada en 1922 por un budista japonés llamado Mikao Usui. El Reiki sirve para sanar a seres vivos mediante la transferencia de energía a través de las manos.
Entonces le pregunté a Memo (no es su nombre verdadero, pero ya me cansé de llamarlo “el hombre que nunca había visto”) cómo funcionaba el Reiki. Me explicó que el cuerpo humano tiene tres dimensiones: una física, una que pertenece al mundo de la homeopatía y finalmente la de nuestro campo magnético o energía. Hay formas de medir nuestro campo magnético y hay personas que lo llaman aura, cuando hay problemas con nuestra energía podemos sentir malestares, dolores o inclusive tristeza.
“Mi energía estaba mal y él la había acomodado con sus manos”. Juro que no lo hubiera creído si no hubiera sentido como si me clavara agujitas en el cráneo sin tocarme. Un Reiki Master puede controlar la energía, acomodar tu campo magnético, pero tiene que saber hacerlo sin lastimarse, porque al hacerlo él se queda con todo lo negativo.
Por si seguía sin creerle, me pidió que pusiera las manos entre las suyas y sin tocarme sentí como las presionaba. No es tan descabellado, todo es energía y todo es vacío. Todo está formado por átomos, que en su mayoría son energía y vacío (eso no lo tienes que “creer”, es física elemental). Memo dice que un porcentaje muy alto de las personas enfermas están así porque en algún momento lo desearon (pensamientos negativos) o porque no saben o no pueden equilibrar sus campos magnéticos.
Mi última pregunta fue muy sencilla, ¿cómo le hago para curarme sola? ¿Cómo le hago para “arreglar” mi energía? Muy fácil, me dice: “La forma más sencilla y a la vez más complicada es lograr poner tu mente en blanco”. OK, tal vez no es tan fácil.
¿Cómo logras poner tu mente en blanco? Yo no puedo, en cuanto dejo de ver imágenes empiezo a tararear la nueva canción de Britney Spears ¡Es imposible! “Paciencia, cada persona tiene una forma de hacerlo. Algunos meditan, otros corren, otros pintan. Tengo amigas que arman rompecabezas, yo toco la guitarra y veo películas”.
Al final agregó la parte más importante: “tu problema es que quieres controlar todo, deja de hacer eso. Antes de encontrar una actividad que te ayude a callar tu mente, tienes que aprender que no puedes controlar a nadie y que nadie te puede controlar a ti. Relájate”. ¡Wow! ni en tres años de terapia recibí tan buen consejo, creo que nos serviría a todos intentar relajarnos y pensar cosas positivas. Yo prometo dejar de intentar controlar a la gente y también prometo dejar de intentar adivinar los motivos detrás de las acciones de la gente (soy súper intensa), y ustedes, ¿qué planean cambiar?
De pequeña le tenía un miedo irracional a los tornados, ok, no era tan irracional porque de pequeña viví por varios años en Florida, pero yo realmente les tenía mucho miedo.
Las sirenas en la escuela, la interrupción de la caricaturas para dar el aviso de emergencia, tener que esconderte en un cuarto sin ventanas y esperar que no pasará por tu casa o tu calle, la falta de electricidad por unos minutos o inclusive horas aterradoras, todo eso me ponía muy mal.
Mi miedo irracional se originó en especial por dos eventos, el primero consiste en que a alguien muy brillante se le ocurrió que sería divertido llevarme a ver “Twister” de Helen Hunt (muy inteligente llevar a una niña que vive en un estado con temporada de tornados a ver una película sobre la fuerza destructiva de los tornados).
El segundo evento fue ver, a unas pocas cuadras de mi casa, una calle completa destrozada, casas sin techo, árboles tumbados y carros volteados la mañana después de que pegará un tornado en la noche.
Un día algo mágico sucedió, me invitaron a una pijamada y vi por primera vez una película que me cambió la vida, “El Mago de Oz”. En cuanto conocí ese mundo lleno de enanitos que cantan (¿Qué sucede con las películas para niños y los enanitos cantores? Además, después me enteré que Judy Garland era una alcohólica que odiaba a los enanos que salieron en la película), me puse a pensar si sería posible que llegara un tornado y me llevara a otro lugar, ¿seguiría siendo la misma persona? ¿Qué tipo de personajes mágicos conocería en ese nuevo lugar? ¡Changos con alas!
Ahora con los eventos trágicos en Joplin, Missouri, recuerdo mucho esa etapa de mi infancia. Hay momentos en la vida de todos en los que nos gustaría desaparecer como Dorothy y despertar en un lugar diferente, lleno de personas que no conocemos, lleno de aventuras nuevas. A veces sentimos que eso es lo único que nos va a salvar de algún problema que tengamos.
No les voy a mentir, a veces ayuda despejarte y respirar aires nuevos para superar algún problema, pero sólo funciona si estamos dispuestos a analizar ese problema y enfrentarlo. Muchas personas creen que con el simple hecho de irse a otro lugar van a resolver todos sus problemas, como por arte de magia.
¿Qué no nos ha enseñado nada Dorothy? Se fue de Kansas, pero todos sus problemas la siguieron. Eso sucede con tus inseguridades y tus traumas, te siguen como un perrito hambriento. Ahora no vas a ser infeliz en el DF, serás infeliz en Guadalajara. Es como las personas que se cambian de escuela para “reinventarse”, es una tontería. Nunca debes de cambiar para agradarle a otras personas, debes cambiar tu forma de pensar para agradarte a ti mismo, tal y como eres. Un ambiente nuevo puede ayudarte, pero repito, sólo funciona si estás dispuesto a ayudarte a ti mismo.
Ahora estoy segura que ese “somewhere over the rainbow” es un estado de animo, en realidad no existe un lugar en el que todos los problemas se derritan como gotas de limón, los cielos siempre sean azules y todo lo que te atrevas a soñar se vuelva realidad. Sería fantástico que fuera así, pero los problemas no desaparecen solos, los cielos se nublan de vez en cuando y los sueños sólo se vuelven realidad cuando trabajamos duro por alcanzarlos.
Estoy muy orgullosa de mi misma, ¿quieren saber por qué? Déjenme contarles desde el inicio. Hace unos seis meses salí con alguien que me hizo mierda, literalmente (ok, no literalmente, pero sí me hizo sentir muy mal).
Pensé que nos gustábamos mucho, que no importaba que viviéramos en lados opuestos de la ciudad (hasta suena más romántico, ¿no?), que en algún momento me confesaría que le gustaba mucho (aunque erróneamente asumía que le gustaba porque ya habíamos tenido un poco de intimidad) y que eventualmente me preguntaría si quería ser su novia y entonces viviríamos felices por unos tres o cuatro meses.
Estaba muy equivocada. No sólo no tenía intenciones de tener algo serio conmigo, sino que ya tenía una relación supuestamente seria con otra persona y además de salir conmigo salía con otra niña. ¿Qué hice? Lo que cualquier niña no sana haría, seguí ahí como unos dos meses más hasta que lentamente nos fuimos distanciando.
Después me dí cuenta que me molestaba mucho leer sus tweets, no tanto porque pusiera cosas feas, más bien me molestaba ver que fuera tan feliz con su vida y que no resintiera que ya no habláramos o que ya no le mandara videos chistosos de gatitos con pulgares. Sí señores y señoras, la venganza es un platillo que es mejor servir frío, si eres una persona obsesiva como yo.
“¡¿Cómo se atreve?!¿Quién más le va a mandar videos chistosos para que no se aburra en su oficina?” Aparentemente alguna otra persona. Llegó a un punto en el que me sentía triste cada vez que veía que twiteaba algo y yo tenía muchas cosas que hacer, muchas cosas que estudiar, así que tome una medida drástica y le dí unfollow en Twitter.
Algo que juré nunca hacer porque me parece aún más ardido que eliminar a alguien de Facebook (por cierto, sigo siendo su amiga en Facebook, pero estoy segura que es porque ahí es más fácil ignorar a la gente).
Un par de semanas después, mis acciones me alcanzaron y se dio cuenta que le había dado unfollow. Yo no sabía que no podías mandarle DMs (Direct Messages) a la gente que no te sigue, pero así se dio cuenta que algo raro ocurría.
Estoy casi segura que cuando me preguntó fue más por curiosidad que por reclamarme “Hey, no te puedo mandar DMs porque me dejaste de seguir…”, pero decidí que era mi oportunidad de dejar en claro todo lo que no pude discutir hace seis meses. Le dije TODA la verdad. TODA.
Que le di unfollow porque me distraía mucho y tenía que estudiar, que no pensé que se fuera a dar cuenta porque de todas maneras ya nunca hablamos. Me contestó con una carita triste y un “uuuuuuushhh, qué poca, pero está bien, yo entiendo”.
Probablemente debí haberme detenido ahí, pero algo muy raro sucede cuando decides abrirte, ya que empiezas a decirle a alguien lo que sientes es muy difícil detenerte, es como cuando empiezas a vomitar, no acabas sino hasta que estás “satisfecha”.
Le confesé que en el pasado me gustaba mucho y que me había lastimado con su comportamiento y después con su indiferencia.
¿Quieren saber qué me contestó? Ahí les va: me puso una de estas caritas :S y “no te ignoro.. no entiendo cómo me comporté? no te ignoro.. lo siento (hug)” ¿Hug? ¿Es broma? ¿Hug? (Sí, es una cita directa y sí tuvimos esta conversación en una red social en la que todo mundo puede leer nuestra conversación, por eso no creo que le moleste mucho que lo comparta con ustedes).
A veces el perdón sirve más para la persona que lo da que para la persona que lo pide. La única persona a la que yo tengo que perdonar es a mí misma. La verdad no me comporté de la manera adecuada hace seis meses, no me cuidé y definitivamente no me di la importancia que merecía.
Puede que sea seis meses demasiado tarde, pero siempre es mejor empezar tarde que nunca empezar. Primer paso para respetarme tantito: No contestar ese último tweet (“¿no entiendo cómo me comporté?” en serio creo que es una broma) y obviamente no volver a darle follow (por si no fuera suficientemente penosa mi confesión, imaginen volver a darle follow).
En esta historia nadie es malo y nadie es bueno, sólo somos personas que se comportan como saben comportarse. Alguien que no se respeta y que no se quiere difícilmente será respetado o querido por alguien más. Por eso, si aún no lo hacen, empiecen hoy y quiéranse mucho (y no sólo porque lo dice Lady Gaga).
Por cierto, les dejo a una mujer hermosa que siempre me hace sonreír sin importar que tan triste o estresada esté por la vida.
Hace aproximadamente ocho meses, cuando la mayoría de las personas que fueron ayer compraron sus boletos para el concierto de Lady Gaga, estabamos bajo la impresión que Sicsor Sisters estaría abriendo uno de los conciertos más esperados del año, que Sicsor Sisters no abriera el concierto fue una de las muchas sorpresas de esa noche.
¿Qué pasa cuando mezclas un musical de Broadway, pop, glam rock y elementos cristianos? Aparentemente el resultado es el Monster Ball. “Cuando les pregunten cómo estuvo el concierto de Lady Gaga, digan que yo no quise que me amaran a mí, quise que se amaran a ustedes mismos”, uno de los lemas de la cantante durante su primer concierto en la Ciudad de México.
Casi a las 8:30 en punto, Semi Precious Weapons tomó el escenario, el Foro Sol aún no estaba lleno, pero el grupo neoyorkino lograba emocionar al público. Se notó mucho que estaban de teloneros porque se la pasaban repitiendo el nombre del grupo hasta que se le quedó grabado a muchos. Lo más memorable de Semi Precious Weapons fueron los zapatos del vocalista, que al salir provocó una discusión sobre su género, yo dije que era un hombre, mis amigos decían que era una mujer, después nos dimos cuenta que era un hombre.
Asegurándose de repetir el nombre del grupo mil veces (Semi Precious Weapons, Semi Precious Weapons) el vocalista nos comentó que conocía a Lady Gaga desde el 2006. Un día ella estaba en el público de un concierto pequeño de Semi Precious Weapons (yo también voy a hacer que memoricen el nombre del grupo) en Nueva York. Lo único que la joven traía puesto eran unos calzones y un brassiere de bolas de disco, además se sabía todas las canciones del grupo. Le causó tanta impresión a Justin Tranter (el vocalista) que detuvo el show y le dijo “¡Oye, tú! No sé quién eres, pero quiero acostarme contigo” (en inglés suena menos raro porque usó una palabra que empieza con f).
“Cinco años después, estamos presentando a Lady Gaga en un estadio lleno en la Ciudad de México” (Si no conocen a Semi Precious Weapons les sugiero que bajen canciones, a mí me gustaron mucho, en especial “Put A Diamond On It”). Para ese entonces se sentía más lleno el lugar; me gustaría decir que se sentía la emoción en el aire o algo así, pero la verdad la gente estaba medio apática, esperaba más disfraces, más emoción, más alegría, pero tal vez fue una semana pesada para las demás personas, no sé.
Finalmente Lady Gaga abrió con “Dance in the Dark”, ahí me fallaron las reseñas del concierto de Guadalajara, yo pensé que iba a abrir con “Just Dance”, hasta aposté con mis amigos (sí, soy una tramposa y seguro por eso no gané), igual nadie ganó porque un amigo apostó que abría con “Poker Face” y la otra dijo que seguro abría con “Born This Way”. El escenario era Nueva York de noche, con un auto en medio que se empieza a descomponer. Lady Gaga abre el cofre, pero en lugar de un motor hay un piano y entonces empieza a cantar “Just Dance” (estuve tan cerca de ganarme una cerveza).
Les voy a explicar como funciona el show, Lady Gaga le promete a sus amigos que el “Monster Ball” (el nombre de la gira, burdamente traducido como “La gala de los monstruos”) los va a librar de todo lo que los lastima: el pasado, el racismo, la discriminación por clase social, la homofobia y la intolerancia, pero en el camino al Monster Ball se descompone su auto, entonces tienen que tomar el metro (ahí aprovecha para cantar “Love Game” vestida de monja del espacio), pero el metro los deja en un lugar raro entre sus casas y la ciudad de México (donde esta noche será el Monster Ball). Estoy casi segura que en la versión original el metro los deja en Brooklyn o algo así.
Aquí entra lo que les dije del musical de Broadway, es muy fácil entender porque se le ocurrió hacerlo así. Cuando esta gira empezó, Lady Gaga sólo tenía un disco y medio, aunque nos parezca un súper éxito y una súper estrella, la verdad es que la cantante no tenía tantos sencillos como otros grupos o cantantes, entonces decidió hacer un show que entrelazara sus canciones en una historia que se parece mucho a la del Mago de Oz. Muy padre, lamentablemente, yo sentí que no era un show que se pudiera apreciar mucho en un estadio de la magnitud del Foro Sol.
No por las habilidades de ella, que son impresionantes, sino porque mucho de la escenografía y la historia se perdía en un lugar tan grande. Ella misma lo dijo, miró al público: “Nunca había sido el show principal para tantas personas, esta semana cante para 30 mil (Guadalajara) y ahora cantaré para 50 mil en la Ciudad de México, gracias por comprar un boleto, muchas gracias”. No sólo eso, el show es tan imaginativo que la cantante anunció en la segunda noche que había roto el récord a “Gira más exitosa para un artista nuevo”, acumulando aproximadamente 270 presentaciones en menos de dos años para cerrar con el último Monster Ball que hará en su vida en la Ciudad de México.
En un mundo de Britney Spears, Christina Aguilera y Miley Cyrus (cuyos boletos están más caros que los de Lady Gaga, debo añadir), no estamos acostumbrados a ver un show en el que la cantante de pop baile y, perdón por la redundancia, realmente cante. Es difícil de creer, cuando cantó “Money Honey” la coreografía era tan compleja que yo juré que estaba haciendo playback y como si leyera mi mente, dos segundos después de terminar la canción dijo que ella jamás hace “lip synch” (el término en inglés de sincronizar los movimientos de la boca con el audio) y que los artistas que hacen eso son unos tramposos porque nos están cobrando por algo falso (claro, no le tienes que creer… pero yo sí lo hice).
Después nos presentó a uno de los productores de “Born This Way”, un chilango que se llama Fernando, quien salió con una guitarra (esto sólo sucedió la primera noche, la segunda salió sola). Aquí quiero hacer un paréntesis imaginario, el show de Lady Gaga incorpora muchos instrumentos, además de guitarristas, bajistas, bateristas y violinistas, la cantante toca al menos dos pianos distintos en repetidas ocasiones, también toca un órgano y un instrumento muy raro que no sé como se llama, el caso es que fue un verdadero expectáculo musical (en un momento de la noche, el público empezó a entonar “Cielito Lindo”, una amiga dijo que esa fue la única canción que todos se supieron completa, pero yo digo que no se supieron el segundo verso… “ahora ustedes canten para mi” decía Lady Gaga).
Bueno, regresando al chilango llamado Fernando. El productor mexicano y Lady Gaga escribieron una canción llamada “Americano”, después de hablar un poco sobre su oposición a las leyes antimigrantes que se aprobaron hace unos meses en varios estados de la unión americana, empezó a cantar la canción, ella tocó el piano, él la guitarra. No se entendía mucho porque estaba en espanglish, pero en el coro se podía escuchar “I don’t speak your language”, “Jesus Cristo” y la palabra “Americano”, supuestamente la canción es un himno a los inmigrantes de estilo “mariachi techno-house”, aunque durante el concierto la versión era semi-acústica.
Entre otras cosas, Lady Gaga es muy chistosa, se burló de que los baños estuvieran tan lejos para las personas en pista y comentó que una vez ella se hizo pipi en los pantalones durante un concierto porque no quería perderse el show por ir al baño, “eso hacen las personas que realmente aman la música”. En la segunda noche felicitó a los mexicanos por vender tequila en latas en el 7-eleven. También dijo varias veces que por lo menos una persona en el público sería famosa algún día y que ese día ella iba a estar en el público apoyando, “Lady Gaga believes in you”. “Cuando sientas que nadie cree en ti, cuando te digan que no puedes alcanzar tus sueños, que nunca tendrás una canción exitosa, que nunca llenaras un estadio en la ciudad de México, diles que yo creo en ti”.
Después dijo cosas medio raras, en su afán, muy admirable y no raro, por hablar de la libertad de poder ser quien quieras ser y amar a quien quieras amar (cantó “Born This Way” dos veces, una acústica y otra casi al final del show con coreografía y los vestidos de plástico raro), comentó que amaba a su guitarrista porque su guitarrista: “ama a las mujeres mexicanas y también ama a los hombres mexicanos. Es como Jesucristo porque ama a todo mundo”, esa fue otra de las muchas referencias a Jesus y a Dios que hizo durante el show.
Al final, después de cantar “Poker Face”, “Dance in the Dark”, “Just Dance”, “Monster”, “Paparazzi”, “Telephone”, “Alejandro”, “Money Honey”, “Boys Boys Boys”, “Bad Romance”, “Love Game”, entro otras que incluyen algunas del disco nuevo como “Born This Way”, “You and I”, “Americano” y “Judas”, Lady Gaga no sólo venció al monstruo en el escenario, sino que le dijo a todos los pequeños monstruos que fueron a verla la lección más importante que uno puede aprender: que todos somos bellos a nuestra manera, así nacimos y hay que querernos los unos a los otros, a nuestro a país y, más importante, hay que querernos a nosotros mismos. “The Monster Ball will set you free!”
P.D. Si quieren ver el concierto, muy pronto transmitirán en HBO el “Monster Ball” en el Madison Square Garden de Nueva York, revisen sus guías porque no estoy segura cuándo lo estrenan, pero es pronto.
P.P.D. Les dejo una canción que amo y que no formaba parte del repertorio de canciones para el “Monster Ball”, por si quieren conocer otro lado de Lady Gaga.
Yo siempre he creído que el ser humano es el resultado de su entorno. Es muy sencillo, si me rodeo de gente amargada, lo más probable es que yo sea una amargada. Si me rodeo de gente que me hace sentir bien y que me aporta cosas positivas, seré una persona más alegre. De esta manera cada quien construye su propio universo, rodeándose de personas y lugares que lo irán moldeando. A veces siento que muy pocas personas entienden esto, creen que no pueden alterar su realidad y que “tienen” que vivir infelizmente.
Personas que buscan a personas conflictivas que nunca aportaran cosas positivas, sólo problemas, confusión y tristeza (amo proyectarme), son personas que no han entendido la magia de eliminar a estas personas de su vida. En realidad no es una cuestión de bondad o maldad, a veces dos personas se hacen daño con sólo convivir. Por eso, a menos que el contacto y la comunicación sea necesaria (como suele suceder con personas de tu familia u oficina) es mejor ser un poco extrema y eliminarlos de Twitter, Facebook, MSN, etc. Si el comentario que tu ex hace en Twitter sobre su chica nueva te hace sentir mal, ¿de qué te sirve estarlo leyendo? Si te da lo mismo, continua así.
Hace poco me di cuenta de la facilidad con la que ciertas personas se enojan por puras tonterías: “¿Para qué quieres ir a las dos fechas de Lady Gaga?”, “¿Por qué fueron al cine el día que yo no podía?”, “¿Por qué saliste de la casa sin suéter?”. Sólo puedo responder: “Porque se me da la gana”, “Porque el mundo no gira alrededor de ti” y “Porque no soy omnipresente, omnipotente y todo poderosa…y la señorita del noticiero no dijo que iba a llover”.
Este lunes estuve todo el día en el hospital con mi abuelo, tiene más de setenta años y últimamente ha tenido algunos problemas cardiacos, afortunadamente, está muy bien. Mi abuelo es de esas personas que no pueden vivir sin preocuparse, trabajar y discutir. El lunes le hicieron un cateterismo y el miércoles ya estaba de regreso en el trabajo. ¿Cuáles fueron las recomendaciones del doctor? medicamento y dejar de preocuparse, pero no es tan fácil, ¿o sí?
Yo amo a mi abuelo y no puedo evitar preocuparme por él de la misma manera que me preocupo cada vez que mi papá sale de viaje o Lady Gaga saca otro sencillo que suena como un refrito del refrito de Madonna (no soy tan fan de “Judas”), pero tengo que aceptar que: la salud de mi abuelo, la seguridad en las carreteras o los aviones y las malas decisiones musicales que Lady Gaga está tomando (claro, esto es mi opinión y sólo se refleja en “Judas”), son cosas en las que tengo poco decir y prácticamente nada de control.
El camino a la tranquilidad empieza aceptando que hay cosas que no puedes controlar y otras que sí (como eliminar a tu ex de Twitter). Rodéate de personas que te quieren y te hacen sentir bien, que te aportan cosas nuevas y te respetan lo suficiente para regañarte y decirte que no eres perfecta.
PD: A pesar de no estar muy feliz con el último sencillo (porque ya quiero que saque “Scheiße” y “Government Hooker”) amo a Lady Gaga y por eso iré a las dos fechas… aunque suena mejor sólo decir que lo hago porque se me da la gana.
En el último libro que escribió Kspuscinski, titulado “Viajes con Herodoto”, él periodista polaco dice: que cuando uno viaja, el aprendizaje más importante no es el de conocer a una cultura extraña, sino el de conocernos más a nosotros mismos. De esta manera, todos los viajes empiezan mucho antes de partir y en realidad nunca terminan.
Cuando viajas con otras personas, el conocimiento se extiende a la forma en la que te relacionas con tus compañeros de viaje. De la misma manera que el regreso a lo familiar y cotidiano hace que veas tu vida de otra manera, sacar tu relación, ya sea de noviazgo, amistad o familiar de su contexto normal para llevarla al contexto extraño de los viajes y las vacaciones, es muy similar a desnudar esa relación y verla como realmente es. Por eso dicen que si quieres conocer a alguien de verdad, debes viajar con esa persona.
A veces viajar dentro de tu mismo país puede ser aún más interesante para este tipo de introspección que viajar al extranjero. En estos momentos me encuentro en el Chepe, el único tren de pasajeros que existe en el país, vamos saliendo de las Barrancas del Cobre, Chihuahua, y vamos dirección los Mochis, Sinaloa. Hasta ahora el conocimiento más revelador que he tenido es que finalmente comprendo por qué la gente odia tanto a los chilangos.
Es muy feo odiar a alguien por su raza, origen o posición social, pero cuando alguien pareciera esforzarse por demostrar que no es de ahí, hasta parece que quiere que lo odien. Talvez los chilangos somos para el país lo que los americanistas son para el futbol, sabemos que nos odian pero en realidad amamos que nos odien y ni siquiera lo hacemos apropósito.
Hace dos días estaba en una tienda de Chihuahua, Chihuahua, probándome unas botas muy vaqueras (antes de seguir con la historia tengo que explicar que mi mamá es muy simpática, pero, al igual que todos en mi familia, a veces dice cosas enfrente de personas que no debe). Cuando vio las botas que me estaba probando le pareció muy divertido gritar “Ajúa” enfrente de todos los chihuahuenses en la tienda, hubiera sido un poco menos penoso si no hubiera empezado a reírse nerviosamente. A lo que voy es que esas burlas, generalmente inocentes, y los constantes comentarios comparativos entre equis lugar y la ciudad de México, hacen que seamos de los turistas más nefastos que existen.
Aunque si se trata de comparaciones, nada como la señora de Mazatlán que conocí ayer que felizmente me decía, enfrente del guía chihuahuense, que la machaca de Chihuahua era horrible comparada con la machaca sinaloense. Al final, todo mundo va a defender lo propio, pero nadie lo hace tan bien como los chilangos, y más cuando se trata de defender cosas que a muchos les parecen horribles, como el típico: “¿A esto le llamas tráfico? Uy, si vieras el tráfico en el DF”.
Muchas veces el aprendizaje mas real y triste con el que regresamos a nuestras casas es el de “amo vivir en mi ciudad y amo sólo ver a mi familia los fines y de repente entre semana”. Yo amo viajar, también amo a mi familia y realmente amo la ciudad de México, en especial porque ahí la gente es tan neurótica que no se tardan 20 minutos en pedirte la orden en un restaurante, ni media hora para traerte la cuenta.
Así soy, más chilanga que los tacos al pastor del Tizoncito y el tráfico de las nueve de la mañana sobre Periférico, no creo poder cambiar eso, sólo puedo aprender a disfrutar las cosas diferentes ya que todo lo que no conozco me da la oportunidad de conocerme más a mí misma. Disfruten su semana santa y si viajan háganlo con una mente abierta, aunque el viaje sea tan corto como Cuernavaca o Acapulco.
Hoy leí una verdadera estupidez. Yo sé que constantemente estoy citando locuras zodiacales, perdón, alguien me pegó esa obsesión por el arte de Walter Mercado (fue una persona que requirió que sacara mi carta astral cuando empezamos a salir). El caso es que esta vez realmente se me hizo muy tonto leer que a Escorpio le gustan las personas que: representan un reto, que los sorprenden mucho y que no son difíciles de obtener. También “necesitamos” a alguien que nos diga que “no” constantemente, pero que al mismo tiempo sepa “leer nuestros pensamientos”, ya que aparentemente no nos gusta expresar lo que sentimos.
Ni sé por dónde empezar, ¿alguien aquí conoce la definición de una relación tóxica? Es muy sencillo, si tu amigo, familiar, novio o novia es alguien que: constantemente te impide tener una vida balanceada, se la pasa sorprendiéndote (no en el sentido bueno), espera que cambies tu vida para adecuarte a él o ella, hace que vivas con constante ansiedad o estrés por razones poco aparentes y al final de día hace que te sientas mal contigo mismo, lamento informarte que tienes una relación tóxica.
Muchas veces es relativamente fácil identificar este tipo de relaciones, terminarlas es mucho más complicado. Es muy probable que la persona “tóxica” no cambie su forma de ser, así que, como todo en esta vida, si quieres cambiar algo tienes que empezar contigo mismo.
Antes que nada, nunca olvides que la persona más importante en tu vida eres tú, los demás son actores secundarios en tu historia, por lo que nunca debes dejar que te quiten el protagónico. Habiendo dicho eso, yo entiendo el atractivo de estar con alguien muy difícil. Demostrarle al mundo que puedes atar a esa persona es como cazar un unicornio, pero ¿qué beneficios le traerá a tu vida? Ninguno. Lo peor de todo es que a veces nos cuesta tanto trabajo estar con esa persona que en el momento que empieza a perjudicarnos somos unos necios masoquistas que no se quieren ir.
Me acuerdo de una vez que estaba con alguien que me gustaba mucho (aunque ahora no sé si realmente me gustaba o si sólo me ponía tan nerviosa que creía que me gustaba), estábamos hablando sobre el rumbo de nuestra relación y me di cuenta que yo no estaba diciendo nada. Estaba completamente callada mientras esta persona me explicaba porque no podía tener algo serio en ese momento. A la mitad de su monólogo se dio cuenta que yo no decía nada y en lugar de atribuirlo a cualquiera de las múltiples emociones que pude haber estado sintiendo, sólo dijo: “ah claro, es que eres Escorpio”.
Es una tontería, obviamente no dije nada porque no tenía nada que decirle a esta persona, no porque nací determinado día. Por más que esté de acuerdo con algunas características que me atribuye mi signo zodiacal, yo no quiero a una persona que me mantenga ansiosa y nerviosa. La verdad lo único que todos necesitamos es a alguien que: nos respete, nos quiera aunque nos guste jugar Halo y escuchar música country, nos inspire confianza, comparta algunos intereses (no todos, sino que aburrido), nos parezca atractivo y finalmente, lo más importante de todo, alguien que nos haga sentirnos bien con nosotros mismos.
Según Twitter, Gandhi dijo: “la felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”. No me consta que Gandhi haya dicho eso, pero es irrelevante. Esta debería ser la filosofía de vida de todos, pero ser honestos, sobre todo, con nosotros mismos no es tan fácil. El problema es que a veces es muy difícil aprender a escucharnos a nosotros mismos y, peor aún, a veces lo que más nos pesa es cómo nos van a juzgar los demás por lo que pensamos, decimos y hacemos.
Es imposible que todo mundo esté de acuerdo con nuestras decisiones, pero hay que recordar que son nuestras, no de nuestros padres, ni de nuestros amigos. Aunque alguien te diga qué hacer, el simple hecho de seguir instrucciones es una decisión y el único responsable eres tú.
Esta semana tomé una decisión extrema, que a muchos les pareció estúpida, irresponsable y peligrosa. No me arrepiento, aunque la retroalimentación negativa sí hace que me sienta un poco preocupada. Es algo que estuve pensando en hacer por años, algo que dije que quería hacer y finalmente algo que hice. Ahora no sabré cuáles son las consecuencias si no hasta dentro de seis meses. Las consecuencias inmediatas son mucha felicidad (y algo de dolor), las consecuencias a largo plazo podrían incluir Hepatitis C.
¿Qué le hago? Ya fue. Cada día tomamos riesgos, cada que nos subimos a un coche es un riesgo, cada que tenemos sexo es un riesgo (aunque usemos condón) ¿Fue un riesgo innecesario? Puede ser. Repito, ya lo hice. Me gusta cómo se ve, pero no me gusta la reacción que estoy recibiendo de mucha gente. Creo que la opción es dejar de preguntar, esperarme seis meses, hacerme las pruebas y hacerme responsable de mis decisiones.
No sé qué va a pasar, sigo aprendiendo a escucharme. Todas las decisiones son permanentes, porque no hay forma de deshacer lo ya hecho. Admito que no todas las decisiones dejan una marca en tu cuerpo, pero todas te dejan marcada de una o de otra manera. Esta marca me hace feliz y realmente espero que la única consecuencia sea un regaño, pero no hay nada que pueda hacer al respecto ahora, sólo puedo relajarme y esperar a ver que pasa.
Por si no lo habían notado, lo mío es saber qué cosas se supone que debes o no debes hacer. Por alguna razón, me encanta estar comparando mi comportamiento con el de otras personas igual de fracasadas que yo. Esta semana estuve pensando mucho en cuántas veces es aceptable hacer planes con alguien que nunca logran concretarse antes de darte por vencido y continuar con tu triste vida.
Hace unos meses conocí a un chico que me empezó a invitar a salir. De manera muy casual fuimos al cine y a cenar, después me di cuenta que no me interesaba mucho y que tenía que concentrarme en cosas más importantes en ese momento de mi vida. Como buen ser humano, en lugar de explicarle esto, sólo empecé a inventar excusas baratas para no salir con él. Sí, a veces soy una mala persona, perdón. Además mis excusas baratas realmente son muy baratas, una vez le dije que no podía ir al cine porque ya me había puesto la pijama, eran las 5 de la tarde. Antes de que empiecen a odiarme les diré una sola cosa: karma.
No me siento tan mal porque yo he estado del otro lado del espejo (¿sí existe esa expresión?), yo también he sido la persona que escucha esas excusas baratas, bueno, no tan baratas como la de la pijama. El caso es que últimamente he intentado salir con alguien, pero siempre pasa algo. Se descompone su coche, tenía otro compromiso (quería meter ahí alguna excusa barata, pero la verdad esas son las únicas que esta persona ha usado). Siendo muy honesta, es muy raro que me esmere mucho para salir con alguien. Yo creo que si alguien realmente está interesado hace que las cosas sucedan, ya sea cancelando planes, usando transporte público, etc.
Y lo mismo al revés, si la persona que invita realmente está muy interesada va a seguir molestando hasta que la otra persona ceda. Pero, ¿quién quiere ser cualquiera de esas dos personas? Yo siempre prefiero que las cosas se den más naturalmente. Obviamente al principio de cualquier relación hay que esforzarse un poquito más, pero nunca es bueno forzar las cosas.
Mi problema es este: no sé cuál es el punto medio en el que me tengo que quedar. Si voy a hacer ese esfuerzo extra, pero no parece dar resultados, ¿qué hago? ¿En qué momento me doy por vencida? Tengo una amiga que dice que si invitas a salir a alguien tres veces y las tres veces hay una excusa, que ya te olvides de esa persona. Lamentablemente, ese no es el caso aquí. ¿Qué haces si te invitan a salir, pero la misma persona que te invitó es la que siempre tiene algún problema ese día?
Ya sin complicarnos, si a la tercera que invitas a salir no sale el plan y no ves un esfuerzo por replantear el plan, mejor olvida a esa persona, puede que le intereses, pero sólo no lo suficiente. ¿Qué opinan?
Aventuras con zombies es un blog sobre las experiencias bizarras y locas que me acechan ya que aparentemente soy un imán para gente rara.
Además, mi suerte peculiar me lleva a situaciones que probablemente nunca serían si no estuviera fantaseando constantemente con Lady Gaga (Ra ra ra a a) e imaginando un plan de contingencia para cuando ataquen los zombies (la mejor opción es correr al Costco más cercano).