Balas, goles, necrofilia

Un futbolista en un bar de madrugada. Un disparo y el estallido de los medios electronicos. Toda la atencion de los noticieros nocturnos es convocada por la bala en el cerebro del futbolista. Nos guste o no, el olor a muerte es una garantia de rating en el caso de las estrellas del futbol, los candidatos a la presidencia y los secretarios de estado. Somos, a simple vista, buitres que baten las alas alrededor de los cadaveres o los agonizantes. Y las empresas informativas conocen muy nuestros gustos, nuestra aficion por la sangre y el dolor ajeno. Susan Sontag no tuvo que esforzarse demasiado para describir la necrofilia nuestra de cada dia… Claro, tenemos una doble moral eficaz.. Al mismo tiempo condenamos el morbo, la mirada maliciosa y la ironia frente a la noticia sangrienta… En nuestro pleno canibalismo informativo, vamos tras los detalles del atentado y el sobado juramento de los conductores “solo queremos informar la verdad”. Calavera