Una de las ideas basicas que suelen surcar los terrenos de las artes marciales es aquella segun la cual el que aplica el primer golpe ha ganado la pelea. Es mentira, pero en el dojo siempre se repite. Y eso ocurre, al parecer, cada vez que uno de nosotros acude a un cajero automatico. Apenas tecleamos el password, y ya tenemos encima la opcion de “donar”. No se nos dice por que o para que “donar”. Solo se nos indican, a la derecha. posibles cantidades de “donacion” (eso implica que deseamos hacerlo) y a la izquierda, muy escondida, la opcion NO DONAR. Es monstruoso que la “generosidad” de los bancos se exprese asi, intentando despelucar a los usuarios sin pretexto alguno, pero el caso es que ocurre. Este “generoso” asalto virtual nos espera en cada cajero, y no se descarta la posibilidad de que alguno de nosotros caiga. Eso revela dos cosas: 1. A veces oprimimos teclas sin pensar su significado. Y 2. Los sistemas bancarios no desperdician una sola oportunidad para arrebatarnos todo lo posible y hasta lo imposible.
